El eterno retorno de la incapacidad: la miopía de una “oposición” que pide elecciones en un tablero que no fue capaz de conquistar

Roymer A. Rivas B., un simple estudiante comprometido con la verdad, teórico del Creativismo Filosófico, lo demás no importa.

(…) es necesaria la prudencia, la sensatez. Y éstas dictan que la convocatoria a elecciones en el corto plazo es un riesgo sistémico que podría invalidar los avances logrados con la remoción de una parte de la cúpula chavista. Con ello, la prioridad inmediata debe ser —aquello que la oposición debría estar exigiendo— la desarticulación de las estructuras mafiosas que aún operan dentro —o con el favor del— Estado, la reforma de los órganos electorales y judiciales, y el establecimiento de un marco de justicia transicional que no sacrifique la verdad en nombre de una estabilidad superficial.

Roymer A. Rivas B.

El pasado 3 de enero, las fuerzas estadounidenses logran capturar y extraer al tirano genocida que sometía al país, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, generando un cambio en el escenario político venezolano que estaba estancado en ciclos de fracasos orquestados por la falsa oposición. Durante años, esa “oposición” fue incapaz de resolver, por medios civiles y militares, el conflicto con los criminales que no dudaban en infundir terror a la población que se encuentra, aún hoy, sumergida en la miseria. La incapacidad de la MUD, la PUD, y del mismo movimiento de Vente Venezuela que encabeza María Corina Machado (MCM) —que, aunque se haya vendido como separada de los movimientos anteriores, en realidad es, si acaso no por completo, en buena medida parte de ellos—, para fracturar la cadena de mando militar durante años contrasta con la celeridad del operativo estadounidense, que logró en menos de un mes lo que no se había logrado en 27 años.

El 3 de enero es capturado el tirano; el 4 de enero es trasladado al Metropolitan Detection Center en Brooklyn —comenzando la fase judicial contra el llamado “Cartel de los Soles”—; el 5 de enero el TSJ chavista declara a Delcy Rodríguez, jerarca del chavismo en todos estos años, como presidente interina; el 8 de enero se anuncia y comienzan las liberaciones de los presos políticos[1] —quienes han sufrido todo tipo de torturas y/o desmanes a manos del régimen—; el 28 de enero el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, presenta un plan de 3 fases ante el Senado, estableciendo, groso modo, la hoja de ruta de la tutela del país norteamericano a Venezuela; el 31 de enero llega la enviada de EE. UU. a Caracas, Laura Dogu, para supervisar los asuntos en el país; el 6 de febrero se aprueba en primera discusión en la Asamblea Nacional (AN) chavista la Ley de amnistía para los presos políticos[2]; y hoy, 8 de febrero, se libera un número importante de presos políticos[3], con la promesa de Jorge Rodríguez de, supuestamente, liberarlos a todos antes del viernes 13 de febrero. Todo ello, nuevamente, gracias a la presión estadounidense, no a la oposición.

Venezuela, los políticos de carrera y los estadistas de transición

En este escenario, han salido de la clandestinidad diversos actores políticos para, a mi juicio, intentar brillar, tener cámaras, de cara a una posible transición hacia la democracia en el país. Otros, que han seguido ciegamente a MCM —como activistas, no como periodistas ni ciudadanos con pensamiento crítico—, han exigido elecciones en este proceso, porque, supuestamente, es MCM y Edmundo González quienes tienen la legitimidad para liderar una transición en el país[4]. No obstante, como siempre, esas posturas solo muestran su inmadurez e irresponsabilidad política, demostrando, a su vez, que no están a la altura de lo que necesita el país en este momento para salir adelante, bajo la tutela de EE. UU. Es lamentable que esa “oposición” no entienda que se carecen de las precondiciones institucionales necesarias para un proceso justo y se ponga a exigir elecciones cuando ellos no fueron los agentes de cambio que logró la salida de Maduro —porque ese rol fue asumido por una potencia extranjera, lo cual altera radicalmente la dinámica de negociación y otorga a EE. UU. la prerrogativa de decidir quién tiene le “respeto y apoyo” suficiente para liderar los cambios necesarios en el corto plazo, apuntalando a una transición política en el mediano o largo plazo—.

El presidente Donald Trump, junto a Marco Rubio, han sido explícitos al señalar que no consideran como la líder natural del proceso actual que atraviesa el país a MCM, no porque no cuente con el apoyo de buena parte de la población —es obvio que sí lo tiene—, sino porque no cuenta con el apoyo del poder real, fáctico, dentro del país, es decir: el control de las armas. Contrario a lo que han intentado sostener la comisión de MCM sobre un supuesto apoyo a su causa del 80% de los militares venezolanos, ni ella ni ningún otro personaje tuvo el apoyo real de quienes tienen las armas dentro del país[5]. Así pues, a EE. UU. no le queda de otra que llevar a cabo en Venezuela una estabilización pragmática donde la prioridad no sea la democracia plena, sino la seguridad energética y la eliminación de la influencia de Cuba, Rusia, China e Irán en el hemisferio, al mismo tiempo que desmantela poco a poco al chavismo desde adentro, quedando la oposición venezolana, esa que en gran medida ha sido copartícipe de la desgracia del país, por cuanto ha sido funcional al chavismo —han sido el opuesto que su opuesto necesita para poder existir—, como observadores o socios menores en una estructura de poder dominada por EE. UU.

Con todo, la oposición venezolana tiene una oportunidad de oro para reivindicarse y comenzar a estar a la altura de lo que exigen las circunstancias en Venezuela, en aras de la reconstrucción del país. Pero eso no se logrará apelando a un institucionalismo ingenuo, es decir, creyendo que las reglas del juego —elecciones— funcionan incluso cuando los jugadores que controlan el tablero —el ejército, la burocracia, la justicia— siguen siendo los mismos, no pudieron hacerlo en el pasado, y no podrán hacerlo ahora, siquiera con EE. UU. dentro del país. Si jamás tuvieron un plan concreto, certero, para desmantelar y salir del chavismo, no pueden pretender ser oportunistas y beneficiarse de algo que ellos no consiguieron.

En contextos como el venezolano, primero es el poder, después es el voto, y esa es una lección que sus egos no les dejan aprender, porque son políticos de carrera que solo saben moverse en procesos electorales, no estadistas de transición que entienden que primero hay que demoler toda la estructura que mantuvo y sigue manteniendo al chavismo atornillado en el poder y que, de no cambiar, de seguro los hará volver con el tiempo. Es lamentable que la prisa de estos “opositores” —que les encanta calificar a quienes piensan distinto a ellos de “chavistas”, proyectando su propia condición existencial— sea más por ocupar un cargo, aunque sea vacío de poder real, antes que cimentar y construir todo lo necesario para la plena libertad de Venezuela. Dicho de otro modo, absolutamente nadie puede pedir administrar aquello que no fuimos capaces de conquistar por nuestros propios medios, porque no ejercemos poder real, así de simple —una lección de realismo político—. Esa oposición jamás tuvo un plan concreto, certero, para desmantelar y salir del chavismo, así que no pueden jugar en un tablero que exige de fuerza para poder participar en el juego. Si tienen un plan para reconstruir Venezuela, no lo sé, para el mediano plazo, ya con elecciones y con la estructura chavista desmantelada, espero sinceramente que sí[6] porque, de haber elecciones limpias, muy seguramente MCM será la próxima presidente de Venezuela, pero ese momento no ha llegado.

Aquellos que piden elecciones inmediatas, o en el corto plazo, ignoran por completo las lecciones históricas de transiciones fallidas como la de Irak o la Primavera Árabe, donde no hubo una reconstrucción de la capacidad del Estado para hacer frente al aumento de la violencia y luchar contra los liderazgos criminales locales. No comprenden que una transición genuina hacia la democracia requiere, como prerrequisito, la recuperación del monopolio legítimo de la fuerza y la reforma profunda del sistema judicial, entre otros, que actualmente domina el PSUV. Sin éstas garantías, cualquier resultado electoral sería vulnerable al sabotaje por parte de los remanentes del régimen o a la manipulación mediante el uso de recursos públicos que, aunque ahora son controlados indirectamente por cuentas en Qatar, siguen fluyendo a través de los canales burocráticos establecidos por el chavismo.

La oposición venezolana debería apuntar a la responsabilidad política, haciendo en el camino un mea culpa, en lugar de seguir enfrascados en el mismo pensamiento infantil, a veces adolescéntrico, que nos llevó a vivir lo que hemos vivido en estos años de chavismo. La urgencia en este momento es un cambio estructural, de reinstitucionalización, desmantelar grupos armados que conservan capacidad real para arremeter contra la población, enfrentar la crisis humanitaria y estabilizar una economía que debe más de USD$ 170 000 millones. Eso, nos guste o no, si queremos una transición responsable, debe ser con la participación de aquellos que durante años cometieron atrocidades, porque, aunque humillados, conservan las armas[7]. En suma, el fin es evitar el caos derivado de un colapso total del Estado, mientras se asegura el control de los recursos y se reestructuran las instituciones de la nación.

Sobre lo que debería estar haciendo la oposición venezolana

Ahora bien, si convocar elecciones es imprudente, ¿Qué debería hacer quienes se llaman a sí mismo “oposición” en Venezuela? Pues, aquello que no han hecho desde que comenzó todo este proceso y que, curiosamente, nadie se ha animado a exigir en público, a saber: resistencia y presión civil, sirviendo de auditores y reconstructores en la reconstrucción de las instituciones. En este marco, yo me hago varias preguntas:

  1. ¿Por qué MCM, o cualquier otro dirigente de algún partido político en Venezuela, no han hecho un llamado a todos los medios de comunicación nacionales a desafiar la censura, hablando de cosas que durante años les ha dado miedo hablar, a causa de la represión chavista? En un marco donde Marco Rubio ha dicho que dentro de 3 o 5 meses el fin es lograr cambios significativos en las libertades en el país, primando la libertad de expresión, esto obligaría al régimen que preside Delcy Rodríguez a tomar una de dos decisiones costosas: o ceden el espacio, quitando el cerco informativo, o censuran abiertamente, contradiciendo la narrativa de “normalización” y “reconciliación” que ellos mismos han intentado vender a EE. UU. y que éste, en buena medida, ha creído y vendido. Sin libertad de expresión, no puede haber normalización posible.
  2. ¿Por qué no han llamado a una movilización general por los presos políticos, pidiendo acompañar a todos los familiares en vigilia frente a los centros de reclusión y torturas del régimen? Movilizar a la gente pacíficamente para acompañar a las familias expondría, con más ahínco, la discrepancia numérica entre lo que dice el chavismo que ha liberado y las contabilizaciones de excarcelaciones reales de ONGs en el país. Muchos han salido a denunciar las acciones del chavismo con respecto a los presos políticos, acompañando a las familias en los lugares donde se encuentran, principalmente promovido por organizaciones civiles, pero ha sido por cuenta propia, no por un liderazgo político unificado que pretende gobernar un país y dirigir una transición.
  3. ¿Por qué no han exigido la reconstrucción institucional, antes que fechas electorales? ¿Por qué no se han exigido condiciones específicas, una hoja de ruta institucional, para desmantelar el TSJ, el CNE y el aparato represivo del régimen? O sea, ¿Por qué no se han centrado en presionar políticamente y negociar con EE. UU. para, según lo permitan las circunstancias, destituir magistrados y rectores chavistas, en aras de la estabilización que busca EE. UU., argumentando que, sin ello, cualquier “estabilización” sería efímera?
  4. ¿Por qué la oposición no se ha concentrado en demostrar que la estabilidad petrolera que busca EE. UU. es insostenible sin estabilidad social, documentando y presentando directamente al equipo de Marco Rubio todas las mentiras de quienes encabezan hoy la dictadura, para demostrar que el interinato de Delcy es un fraude que eventualmente colapsará, poniendo en riesgo los intereses estadounidenses?[8] Esto es lo único que los hará convertirse, a la vista de EE. UU., en gestores competentes el proceso venezolano.
  5. ¿Por qué la oposición no se ha organizado para auditar las cuentas públicas y ver dónde termina el dinero de los ingresos petroleros que ahora van a un fideicomiso para la ayuda humanitaria?
  6. ¿Por qué, al saberse de la Ley de amnistía que se pretendía aprobar en la AN, esa oposición no preparó su propia Ley y la presentó a la misma AN, para evitar que quedaran actores civiles y militares disidentes al régimen fuera de la misma, listando con nombre y apellido a los cientos de presos que debían ser liberados? ¿Por qué no invitaron a un debate público al respecto?

En suma, la oposición, si quiere al menos reivindicarse un poco de tantos años de fracasos y mostrar un cambio real en su comportamiento, debe dejar de pedir elecciones y comenzar a exigir, de forma inteligente, la demolición de estructuras que impiden elecciones reales, usando la movilización de calle —acompañando a las víctimas encerradas por el régimen— y haciendo denuncias mediáticas —desafiando la censura— para obligar al chavismo a decidir si seguirá sometiendo a la ciudadanía pacífica o, por el contrario, cederá, aunque sea un poco, en su sistema dictatorial —que, hasta el momento, sigue vivo y operativo, aunque gestionado por EE. UU., porque es eso, el chavismo no ha sido desmantelado, solo está siendo gestionado—.

Conclusión: hacia una transición responsable en Venezuela

El escenario en Venezuela cambió desde el 3 de enero y, teniendo en cuenta que la transición en el país no será, como no lo ha sido en ningún lugar, un proceso lineal hacia la democracia, sino un experimento de ingeniería política bajo condiciones de máxima presión externa, es necesaria la prudencia, la sensatez. Y éstas dictan que la convocatoria a elecciones en el corto plazo es un riesgo sistémico que podría invalidar los avances logrados con la remoción de parte de la cúpula chavista. Con ello, la prioridad inmediata debe ser —aquello que la oposición debría estar exigiendo— la desarticulación de las estructuras mafiosas que aún operan dentro —o con el favor del— Estado, la reforma de los órganos electorales y judiciales, y el establecimiento de un marco de justicia transicional que no sacrifique la verdad en nombre de una estabilidad superficial.

La Venezuela de hoy, 08 de febrero de 2026, se encuentra en un equilibrio precario. Aunque ha sido extirpada en su cabeza, el cuerpo del Estado sigue infectado por décadas de corrupción y control ideológico. Por ello, la reconstrucción requerirá paciencia, una supervisión internacional rigurosa que no se limite al petróleo, y una clase política local que, por una vez en su historia, entienda que el respeto de sus socios internacionales no se pide de rodillas en una embajada, sino demostrando capacidad real de ejercicio del poder —más de cara al futuro—. Si realmente queremos un cambio en el país, este 2026 debería ser el año de la consolidación de las instituciones básicas, y no el año del retorno triunfal a las urnas, porque solo así se garantiza que la próxima vez que los venezolanos voten, su decisión sea definitiva y respetada por todos los actores, internos y externos.

Excurso: el riesgo de un protectorado estadounidense, ante la incapacidad local de gobernar

Sumado a lo anterior, algo que no veo a muchos reflexionar es que, ante la incapacidad de gobierno de los diversos sectores políticos del país, todos putrefactos, existe el riesgo latente de que la población venezolana pase de la opresión chavista a una forma de protectorado estadounidense que, si bien garantiza la estabilidad económica y el suministro de bienes básicos, cercena nuestra capacidad para elegir su nuestro futuro como nación[9], pudiendo, incluso, hasta perder partes, o su totalidad, de nuestro territorio. Y esto no se trata de una cuestión “antiamericana”, todo lo contrario, a ellos, por razones cuales sean, hay mucho que agradecer, pero la sensatez me obliga a reflexionar acerca de la supervivencia de la soberanía en Venezuela. La historia ha sido cruel con los vacíos de poder: cuando una dirigencia local es incapaz de someter a sus propios tiranos y de administrar su propio caos, el “aliado” que viene al rescate no lo hace como un invitado, sino como un síndico de quiebra. Los venezolanos del presente estamos presenciando el riesgo de que nuestro país pase de ser una colonia cubana, rusa, china e iraní a ser una especie de enclave gestionado desde Washington, donde las decisiones de nuestro territorio —desde el Esequibo hasta las reservas estratégicas y decisiones políticas futuras— se tomen desde un despacho que, dicho sea de paso, no habla español.

Entonces, ¿Por qué no somos responsables políticamente y se hacen las cosas que se deben hacer, dejando la frivolidad de llevar a cabo una campaña electoral y concentrándonos en construir país? Es curioso, porque esa oposición venezolana que durante años, por acción u omisión, fue servil al chavismo, ahora debe ser servil a una potencia extranjera por pura incapacidad operativa. Es lo que tenemos, y a través de ello hay que aprender a reconstruir y erigir todo lo necesario para que prevalezca la libertad. Si la oposición se muestra incapaz de articular un plan de reconstrucción que vaya más allá de lo que espera EE. UU. para Venezuela, el país quedará condenado a ser una nación tutelada —y nuestra historia, junto a otras ajenas, también nos enseñan que eso no termina bien—. Como ciudadanos —ya no como “opositores” de cualquier ideología o movimiento político, sino como “ciudadanos”, y unos bien informados, refiriendo a Alfred Schütz—, hemos de estar a la altura de las circunstancias, tener la talla moral y el coraje de demoler un sistema que nos destruyó, erigiendo las instituciones necesarias para evitar que sea un país extranjero quien tenga que venir nuevamente a solucionar nuestros problemas, haciendo el trabajo sucio por nosotros. De lo contrario, seguiremos siendo lo que la oposición venezolana ha demostrado ser hasta ahora, esto es: espectadores de lujo en un teatro de nuestra propia irrelevancia, creyendo que somos los protagonistas.


[1] Cabe señalar que el régimen no ha liberado a todos, a pesar de que dijo que serían liberados “un número importante de ellos”, y que se está trabajando en una Ley de amnistía.

[2] Aunque nunca se dijo, sino hasta tiempo después, qué se estaba aprobando. De hecho, hay indicios de que la ley se hizo incluso después de su aprobación en la AN, mostrando toda la improvisación del chavismo, en un contexto en el que intentan sobrevivir, doblándose para no romperse. Al respecto, ver: Giasuppe Gangi [@ggangix]. 2026. Encontré esto en la Ley de Amnistía. Publicado en YouTube. En: https://www.youtube.com/watch?v=GcxqDnaqxFI (Cit: 08/02/2026).

[3] Hasta el momento de escribir este artículo, la ONG Foro Penal había confirmado la liberación de 383 —y no los 400, 00 u 800 que había dicho la tiranía—, y con las liberaciones que ocurren justo en este momento de seguro pasará los 400. Ver: ContraPoder News. 2026. Foro Penal confirma 383 liberaciones de rehenes políticos. En: https://contrapodernews.com/foro-penal-confirma-383-liberaciones-de-rehenes-politicos/ (Cit: 08/02/2026).

[4] He aquí la primera contradicción: dicen —correctamente— que Edmundo y MCM son los ganadores de las elecciones presidenciales del 28 de julio del 2024 en Venezuela, que el chavismo no reconoció, pero, en lugar de pedir la validación de dichas elecciones —que EE. UU. ya dijo que no reconoce por considerarlo un proceso viciado, por cuanto se jugó con las reglas del chavismo—, piden nuevas elecciones. En todo caso, sirva este inciso como comentario curioso, porque, aún si pidieran lo primero, igual mostrarían inmadurez e irresponsabilidad política, en vista de lo que aquí explico.

[5] Eso por no decir que muchas veces, cuando se presentaron a sus manos movimientos de sublevación en contra del chavismo, intentaron evitarlo por diversos medios, cuando no directamente dieron la información a aquellos a quienes decían oponérseles. De hecho, a la misma MCM se le presentaron militares a su disposición para ir contra el chavismo por las armas, pero ella los rechazó y dijo que no reconocería ningún alzamiento, porque “ese no era el camino” —de seguro sí lo era ponerse a orar a cuanta cantidad de santos existen para salir por fuerzas místicas y sobrenaturales, con el poder del amor, del chavismo, o hablando con tiktokers o “influencers”, porque eso fue lo que hizo en los últimos 3 años—.

[6] Aunque, dado el historial, sería cuestión de ver para creer.

[7] Comprendiendo esto, aceptándolo amargamente, entonces el trabajo de la oposición debería ser el mismo que ha llevado a cabo la sociedad civil organizada, a saber: preguntarse cómo evitar que esa participación chavista se convierta en impunidad, y denunciar lo que se vea como un reciclaje de la tiranía, bajo un nuevo nombre, o quizá nuevos personajes.

[8] Al respecto de este punto, es cierto que MCM ha hecho algunos comentarios al respecto, pero esto no ha sido el foco de su acción como sí lo ha sido pretender regresar al país y pedir elecciones, aunque la Casa Blanca no está de acuerdo con ello. El fin concreto ha sido presentarse ella y su equipo como los necesarios y capaces para administrar la transición, en lugar de ser apoyo logístico en un juego de realismo político que ellos no supieron jugar en el pasado y, hasta el momento, tampoco han mostrado interés en aprender a jugarlo.

[9] Hasta qué punto esto sería bueno o malo, es un debate para otro día. Pero, de ser el caso, estaríamos hablando del mayor fracaso de la historia venezolana, y todo producto de la incapacidad de esa dirigencia política de desmantelar al régimen y, en el camino, siendo serviles a ellos.

Los republicanos se niegan a convocar una audiencia pública para que los Clinton testifiquen sobre Epstein

La Comisión de Supervisión del Congreso de EE. UU. no atenderá la demanda del matrimonio Clinton de testificar en una sesión abierta y en su lugar se celebrarán dos testimonios a puerta cerrada, cuyo contenido será posteriormente publicado en su integridad, ha confirmado el presidente republicano de la comisión, James Comer, quien ha esgrimido que no desea que la comparecencia de la pareja sobre el caso Epstein se convierta en un circo mediático.

Comer ha respondido en la cadena Fox News al guante tendido ayer por la exsecretaria de Estado norteamericana: «Si quiere pelea, congresista Comer, tengámosla en público», espetó Hillary Clinton en redes sociales tras anunciar que testificaría junto a su marido, el expresidente de EE. UU. Bill Clinton. «A usted le encanta hablar sobre transparencia y no hay nada más transparente que una audiencia en público, con las cámaras encendidas», remachó.

El delincuente sexual Epstein visitó la Casa Blanca en hasta 17 ocasiones durante el mandato de Bill Clinton, que, a su vez, voló en el avión de Epstein unas 27 veces, según aseguró Comer. El demócrata aparece, asimismo, en múltiples fotografías publicadas por el Departamento de Justicia en el marco de la difusión de los archivos Epstein aprobada por el Congreso, incluyendo una instantánea en un jacuzzi en una propiedad del multimillonario fallecido.

El presidente de la comisión ha contestado que el testimonio a puerta cerrada terminará satisfaciendo a todas las partes. «Su declaración acabará siendo publicada, así que su deseo se va a cumplir con fotos, vídeos y transcripciones», ha manifestado Comer en comentarios a la cadena conservadora.

«Lo que ella quiere es una audiencia en público y eso es más entretenimiento que sustancia. Esta cuestión trata de las víctimas, no de los Clinton», ha añadido el representante republicano. Está previsto que Hillary Clinton testifique el 26 de febrero, mientras que Bill Clinton prestará declaración al día siguiente, 27 de febrero.

Una portavoz de la comisión ha recordado poco después que las citaciones enviadas a los Clinton dejaban muy claro la modalidad a puerta cerrada de sus declaraciones. «Pero los Clinton están haciendo ‘el Clinton’ e intentan distorsionar los hechos porque nadie se traga sus declaraciones», de acuerdo con un comunicado recogido por la cadena CNBC.

Realpolitik en el Siglo XXI: El colapso de las instituciones globales y el regreso de las esferas de influencia

Andrea Ruiz, internacionalista de la Universidad Central de Venezuela y coordinadora local senior de EsLibertad Venezuela

(…) la diplomacia deja de ser un espacio para la construcción de una comunidad global y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgos, donde cada Gobierno busca expandir su soberanía y asegurar su supervivencia en un sistema internacional anárquico y competitivo.

Andrea Ruiz

El paradigma internacional que predominó desde la posguerra, más específicamente desde 1945 ha sido el Multilateralismo, siendo las Naciones Unidas (ONU) el nuevo organismo intergubernamental diseñado para promover la cooperación entre los distintos Gobiernos, el diálogo y evitar el conflicto a través del derecho internacional. La seguridad pasó a ser colectiva y todos los Gobiernos independientemente de su poder político, económico y militar contaban con voz y voto de decisión sobre los asuntos globales. Este sistema internacional fue impulsado y promovido por Estados Unidos, convirtiéndose en el nuevo hegemón del tablero internacional.

En este escenario comenzaron a surgir nuevo actores internacionales que en mayor a menor medida tienen influencia en la política y economía internacional, estos van desde Organismos Internacionales, Organismos Regionales, Organismo de seguridad colectiva como la OTAN, Empresas Transnacionales, Sociedad civil, Actores (personas) influyentes, entre otros. Asimismo, comenzaron a surgir nuevas potencias económicas como China, India, Alemania, Japón y Brasil, mientras que Rusia[1] surge como una potencia militar. Convirtiéndose la tecnología, los recursos energéticos (hidrocarburos), las tierras raras y el comercio internacional en factores claves para la política exterior de los Gobiernos, utilizando los mismos como método de presión para conseguir su interés nacional.

Durante el último año hemos visto el colapso del multilateralismo, en palabras del Primer Ministro de Canadá Mark Carney en su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, “estamos frente a la ruptura del orden mundial, del fin de una ficción agradable y del comienzo de una realidad dura, en un entorno geopolítico en que las principales potencias, comenzando por la principal [—refiriéndose a Estados Unidos—], actúan siempre que pueden sin límites ni restricciones.”[2] En donde las Naciones Unidas ha perdido la capacidad de solucionar los conflictos armados y las guerras actuales, vemos que los Estados permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) utilizan su derecho al veto del voto para su propio beneficio nacional, limitando de esta forma la capacidad de actuar de la Organización.

En este nuevo escenario resurge el realismo político (Realpolitik), una corriente que entiende la política como una constante lucha de poder en la cual los Estados utilizan sus recursos (económicos, militares y políticos) para aumentar su poder e influencia, priorizando el nacionalismo, los intereses y la seguridad nacional, por encima de los intereses colectivos o globales[3]. Aquí existe la cooperación y las alianzas entre los diferentes Gobiernos, sin embargo, ya no es una cooperación basada en la búsqueda del bien común, sino que se convierten en acuerdos estrictamente transaccionales. De esta forma, las alianzas se vuelven pragmáticas —en donde ningún aliado es permanente, pues los aliados de hoy pueden ser los enemigos de mañana si el equilibrio de poder así lo requiere—.

Así, la diplomacia deja de ser un espacio para la construcción de una comunidad global y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgos, donde cada Gobierno busca expandir su soberanía y asegurar su supervivencia en un sistema internacional anárquico y competitivo. Por lo que, tácitamente se acepta que las potencias predominantes ordenan el tablero geopolítico a su conveniencia, pues ya no existe un equilibrio internacional capaz de limitar su accionar.

Por otro lado, la seguridad colectiva era un compromiso internacional, donde cualquier amenaza a un Estado debía de ser solucionada a través del diálogo, acuerdos, arbitraje y mediante los organismos internacionales o regionales, siendo Estados Unidos la potencia encargada de vigilar la seguridad mundial y el mediador universal de solucionar los conflictos y desacuerdos internacionales. En el realpolitik la seguridad pasa a ser una cuestión nacional, en donde los Gobiernos ya no confían en la estabilidad y el compromiso de los acuerdos y tratados internacionales, sino que ahora confían es en el fortalecimiento de su fuerza militar nacional y de su avance tecnológico.

Política exterior de Trump

Desde el primer mandato de Trump podemos ver como comienza a resurgir poco a poco el realpolitik, si analizamos sus acciones de política exterior en base a esta corriente en donde se utiliza el poder económico, político y militar para el beneficio nacional vemos que con el eslogan de “America first”, la política exterior  estadounidense pasó de promover la cooperación internacional a ser aislacionista y a buscar el beneficio nacional, la protección de su industria y de sus fronteras, caracterizándose por llevar a cabo acciones unilaterales pragmáticas en los asuntos internacionales, donde los acuerdos multilaterales y los organismos internacionales pasaron a ser obstáculos para la maximización de la soberanía nacional estadounidense.

Durante su primer mandato presidencial Trump busco incrementar la producción y los ingresos de la industria estadounidenses, por lo que revirtió numerosas regulaciones ambientales, se retiró del Acuerdo de París[4], promulgó una serie de aranceles sobre varios países, siendo China el mayor país afectado por los mismos, dando inicio a la guerra arancelaria que actualmente sigue vigente afectando al comercio internacional y sirviendo como un método de presión sobre los demás Gobiernos para lograr sus objetivos nacionales. Asimismo, Trump promovió el nacionalismo implementando una política migratoria rígida en donde el flujo migratorio pasó a ser una “amenaza” a la soberanía e integridad territorial.

Además, Trump también se retiró de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las negociaciones de la Asociación Transpacífica, del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)[5], demostrando que no existen aliados ni enemigos permanentes, por lo cual durante este primer mandato Trump se reunió tres veces con el presidente Norcoreano Kim Jong Un para intentar llegar a un acuerdo sobre la desnuclearización de Corea del Norte, pero no tuvo éxito.

Con respecto al continente asiático, las acciones de política exterior estadounidense más relevantes fueron los Acuerdos de Abraham, que beneficio a Israel al normalizar las relaciones económicas y diplomáticas con varios países Árabes, reconociendo a Jerusalén como capital del país. Con ello, la administración israelí firmo un acuerdo con Arabia Saudita para la venta de armas, retiro las tropas estadounidenses del norte de Siria, permitió que Turquía realizara la ocupación de la zona, apoyó la intervención de Arabia Saudita en Yemen contra los hutíes, e impuso sanciones económicas a Irán.

En este segundo mandato, Trump ahora con el eslogan de Make America Great Again (MAGA) empezó a utilizar la doctrina Monroe “América para los Americanos” en su política exterior buscando aumentar su influencia y poder en la región, por lo que dejando a un lado la cooperación internacional y la diplomacia Trump llevo a cabo una serie de acciones unilaterales que priorizan la seguridad nacional estadounidense, como lo es la guerra contra las drogas y el terrorismo que llevo al desplegué naval de sus tropas en el Caribe donde autorizó el uso de la fuerza para el ataque contra “las narcolanchas”, buscando evitar la expansión de grupos terroristas en la región.

Asimismo, designó a distintos grupos entre ellos el Tren de Aragua, el Cartel de los Soles y el Clan del Golfo como Organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la seguridad nacional estadounidense por lo que dictó una serie de sanciones económicas y aranceles como método de presión a Venezuela y a distintos líderes de dichas organizaciones. Incluso designó al Gobierno venezolano como un “narco-estado” lo que le permitió llevar a cabo una operación militar el 3 de enero de 2026 contra el dictador venezolano Nicolás Maduro, que terminó en su captura y extracción a los Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico, convirtiendo el combate contra las drogas y el narcotráfico en un factor geopolítico clave.

Al convertirlo en un factor geopolítico le permite a Trump reafirmar los intereses estadounidenses en la región, controlar los recursos estratégicos clave y reducir la influencia de China, Rusia e Irán que ahí en la región. Por otro lado, Trump continua con una política proteccionista en donde vuelve a utilizar los aranceles comerciales como método de diplomacia y presión para el beneficio nacional, en donde impuso aranceles tanto a países “no amigos de EE. UU.” como a sus países aliados, siendo otra vez China el país al que le impuso más aranceles, para reducir su influencia global, buscando a su vez controlar la producción de microchips y de la tecnología. Estos aranceles afectan al mercado internacional, y a su vez también ocasiona que la bolsa de valores internacional fluctúe.

Por otro lado, continúo con una política migratoria rígida buscando controlar las migraciones ilegales, imponiendo incluso sanciones económicas a México y otros países latinoamericanos para que actúen como muros periféricos para frenar la migración, utilizando el control de las fronteras como método de presión geopolítica, además de establecer una política de deportaciones masivas lo que ocasionó una tensión de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y varios países Latinoamericanos, en donde los derechos humanos son desplazados por el levantamiento de sanciones arancelarias.

No conforme con esto, en la administración Trump, EE. UU. también se retiró de 66 organizaciones internacionales, incluyendo tanto tratados sobre el cambio climático como diversos organismos de la ONU, pues considera que estas son un obstáculo al promover agendas globales sobre los intereses estadounidenses, e incluso presionó a los países miembros de la OTAN a que aumentaran su gasto de defensa, esto ha llevado a una militarización acelerada de Europa, que ahora busca una «autonomía estratégica» ante la incertidumbre del apoyo estadounidense, además de que las tensiones entre Europa y Estados Unidos ha ido aumentando con las presiones políticas y económicas que ha ejercido Trump pues quiere comprar Groenlandia.

Cabe destacar que Trump ha buscado un acercamiento político con Putin para acabar la guerra Rusia-Ucrania, en donde ha reducido su gasto de financiamiento militar a Kiev impulsando a Europa a que asuma una colaboración económica y militar más activa en dicho conflicto. Del mismo modo, gracias a la presión política que ejerció Trump puso fin al conflicto armado entre Israel y Palestina. Y también, ha presionado a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos para consolidar un bloque de seguridad regional que asuma la responsabilidad de mantener el orden, permitiendo que las tropas estadounidenses se retiren del área gradualmente.

Esta política exterior aislacionista de Trump debilitó la posición que tenía Estados Unidos como el hegemón del tablero internacional, permitiendo que nuevas potencias como China y Rusia puedan reclamar sus propias esferas de influencia, consolidando un paradigma tripolar.

El surgimiento del paradigma Tripolar

A inicios de 2026 hemos visto el colapso del multilateralismo bajo el surgimiento del paradigma tripolar liderado por Estados Unidos, Rusia y China, este nuevo orden se basa en la gestión de las esferas de poder y el control de recursos tecnológicos y estratégicos. China expande su poder e influencia a través de la geoeconomía, utilizando la Ruta de la Seda y el control de las cadenas de suministros en Asia y África convirtiéndose en su esfera de poder, además establece alianzas con el Sur Global. Mientras que Rusia reafirma su presencia mediante la fuerza militar y los recursos energéticos (hidrocarburos), consolidando un bloque euroasiático desestabilizando el orden occidental a través de su guerra contra Ucrania. Por su parte, Estados Unidos reafirma su influencia en el continente Americano.

En este nuevo paradigma, la seguridad nacional de estas tres potencias pasa a ser la agenda internacional: mientras Estados Unidos libera una guerra contra las drogas en el Caribe por cuestiones de seguridad nacional, Rusia se fue a la guerra con Ucrania para defender su frontera de la influencia de Occidente y la OTAN, es decir, una guerra por en donde se debate su seguridad nacional, y China aumenta la presión militar en su Mar del Sur pues no es solamente el plan de “una sola China”, sino que Taiwán es un competidor económico de China en la producción de microchips y además es aliado de Estados Unidos, lo que es una amenaza para su seguridad nacional.

Además, China y Estados Unidos se encuentran en una carrera por el control de las tierras raras, de la tecnología, de la IA y del comercio internacional, pues quien controle esos recursos, dicta las reglas en el tablero internacional.  Por ende comenzamos a ver cómo las potencias medias empiezan a tener un papel fundamental al comenzar a actuar como puentes entre Rusia, China y Estados Unidos, pues las instituciones multilaterales se han quedado sin capacidad real para resolver los problemas actuales, en donde las decisiones internacionales se toman en conversaciones bilaterales entre las tres esferas de poder.


[1] GDP by Country (2026) – Worldometer. (s. f.). Worldometer. https://www.worldometers.info/es/pib/pib-por-pais/?source=imf%C2%AEion=worldwide&year=2026&metric=nominal#google_vignette

[2] Davos 2026: discurso especial de Mark Carney, primer ministro de Canada. (2026, 26 enero). World Economic Forum. Recuperado 31 de enero de 2026, de https://www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-by-mark-carney-prime-minister-of-canada/

[3] De Jalisco, E. C., & Medina-Núñez, I. (2019). El concepto Realpolitik en la ciencia política. Espiral Estudios Sobre Estado y Sociedad, 26(76), 281-290. https://doi.org/10.32870/eees.v26i76.7023

[4] Zurcher, A. (2018, 19 enero). 10 cosas que cambiaron con Donald Trump en Estados Unidos en su primer año como presidente. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42674577

[5] Ibidem.

El presidente de EE. UU. reclama unos USD$ 1000 millones a Harvard en daños y perjuicios

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha reclamado este lunes USD$ 1.000 millones a la Universidad de Harvard en daños y perjuicios alegando que ha estado alimentando con «tonterías» al ‘New York Times’, después de que este diario haya publicado que su Administración había decidido no solicitar una indemnización al prestigioso centro académico, al que acusa de antisemitismo.

«Ahora reclamamos USD$ 1.000 millones por daños y perjuicios, y no queremos tener nada más que ver con la Universidad de Harvard en el futuro», ha señalado en un extenso mensaje difundido en Truth Social, donde ha asegurado que Harvard «lleva mucho tiempo comportándose muy mal».

Trump ha declarado que la «fuertemente antisemita» Universidad «quería llevar a cabo un complicado concepto de formación laboral, pero fue rechazado por ser totalmente inadecuado (que) no era más que una forma de que se librara de un gran acuerdo económico de más de USD$ 500 millones, una cifra que debería ser mucho mayor por las graves y atroces ilegalidades que han cometido».

«Esto debería ser un asunto penal, no civil, y Harvard tendrá que asumir las consecuencias de sus actos ilícitos. En cualquier caso, este caso continuará hasta que se haga justicia», ha defendido, antes criticar el «pésimo trabajo» del presidente de Harvard, Alan Garber, para «rectificar una situación muy grave para su institución».

En otro mensaje posterior, el mandatario estadounidense ha exigido a los responsables del ‘New York Times’ de modificar una noticia que, ha asegurado, es «completamente errónea». «La cobertura que me ha dado el ‘New York Times’ es deliberadamente errónea. Pronto veremos cómo me va en mi demanda contra estos estafadores», ha agregado.

Trump anunció a finales de septiembre del pasado año un acuerdo con la Universidad de Harvard, que tendría que abonar, según él, poco más de USD$ 500 millones, en el marco de la batalla legal emprendida por el magnate ante el recorte de financiación dictado por la Casa Blanca contra este y otros centros universitarios por acoger en sus espacios protestas propalestinas.

Trump contempla «juntar» a la oposición venezolana y al Gobierno chavista en futuras conversaciones

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha sugerido la posibilidad de «juntar» a la oposición venezolana y a las actuales autoridades chavistas, lideradas Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro, en posibles futuras conversaciones que determinen el rumbo del país.

«Me encantaría poder hacer algo al respecto [de la situación en Venezuela] y quizás unir a las partes para hacer algo», ha asegurado Trump ante los medios a bordo del avión presidencial, sin dar más detalles sobre una posible reunión entre ambos bandos.

Al ser preguntado por la líder María Corina Machado, Trump ha asegurado que es una «excelente persona», al tiempo que ha reivindicado el papel que el Gobierno de Delcy Rodríguez ha tomado tras la intervención estadounidense en Venezuela. «Los líderes actuales están haciendo un muy buen trabajo», ha añadido.

El negocio del petróleo se encuentra dentro de las prioridades del Gobierno norteamericano que, tras la reforma a la ley de hidrocarburos que abre la explotación petrolera al sector privado, accederá a sus reservas.

«Vamos a vender mucho petróleo, y nosotros nos llevaremos algo, y ellos se llevarán mucho. Y les va a ir muy bien. Van a ganar más dinero que nunca», ha indicado.

Cabe señalar que el líder norteamericano ha afirmado que India dejará de comprar petróleo a Irán y comenzará a adquirir crudo venezolano, después de alcanzar un acuerdo con las autoridades indias en lo que supone una nueva medida de presión contra la república islámica.

Por otro lado, ha invitado a China a que participe del negocio del petróleo en Venezuela. «Les diré algo: China es bienvenida y haría un gran negocio con el petróleo. Bienvenidos sean los chinos», ha asegurado.

Posteriormente se ha referido al «jefe» Xi Jinping para certificar que su relación con el gigante asiático es «excelente» y que no siente ninguna preocupación por la estabilidad del país, a pesar de los movimientos e investigaciones que se están desarrollando en las cúpulas del Partido Comunista Chino y el Ejército.

Sin embargo, sí ha mostrado su inquietud ante el acercamiento de Canadá al país asiático y ha aseverado que si ambos estados alcanzan un acuerdo, EE. UU. hará «algo sustancial» contra las autoridades canadienses. Hace una semana ya amenazó con aranceles del 100% si fructificaban las negociaciones comerciales entre China y Canadá.

Balance de Foro Penal confirma 302 liberaciones y existencia de 711 rehenes políticos

Caracas. – El balance de la ONG Foro Penal confirma, hasta este pasado miércoles, que se han realizado 302 excarcelaciones de rehenes políticos a nivel nacional, mientras que aún permanecen tras las rejas 711 ciudadanos.

Según las cifras posteadas en su cuenta de la plataforma X, de los 711 secuestrados 65 son extranjeros, mientras que 530 son civiles y 181 son militares.

También, precisa que 710 son adultos y solo hay un adolescente entre las víctimas. La gran mayoría (617) son hombres, y el resto (94) son mujeres.

Foro Penal indica que 52 de los 711 rehenes políticos están desaparecidos, es decir, no se sabe dónde están recluidos ni en cuales condiciones los tienen.

Mientras, el presidente de la ONG, Alfredo Romero, cofirmó a través de sus redes sociales, que desde el pasado 8 de enero, cuando fueron anunciadas las liberaciones de rehenes, y hasta la fecha, se han llevado a cabo 302 excarcelaciones. “Desde el #8Ene hemos podido confirmar 302 excarcelaciones de presos políticos”, señaló Romero, precisando que la cifra corresponde hasta este 29 de enero, en medio de un proceso opaco y sin información oficial detallada por parte del régimen chavista.

Varias ONG han aclarado que los presos políticos fueron excarcelados, pero no cuentan con una liberación plena, ya que se les otorgaron medidas sustitutivas a la privativa de libertad, tal como denunció este miércoles la coordinadora de la organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), Martha Tineo.

Tineo indicó a varios medios y agencias internacionales, que los presos políticos que han abandonado las cárceles en las últimas semanas enfrentan la prohibición de salir del país, de declarar a los medios sobre sus casos y la obligatoriedad de presentarse periódicamente ante los tribunales, entre otros.

También, aunque Foro Penal confirma 302 liberaciones, la cifra contrasta con las ofrecidas por el narcorégimen chavista. Por ejemplo, Diosdado Cabello, segundo al mando de la tiranía, aseguró esta semana que 808 personas han sido excarceladas desde «antes de diciembre», sin precisar la fecha, además de negar la existencia de rehenes políticos en el país.

Trump anunció la reanudación de vuelos comerciales entre EE.UU. y Venezuela

Caracas. – El presidente Donald Trump anunció este jueves, desde la Casa Blanca, la reanudación de los vuelos comerciales entre Estados Unidos y Venezuela, tras seis años de haber estado suspendidos.

La decisión, tal como lo comunicó el propio mandatario, la tomó tras una conversación con la encargada momentánea del narcorégimen chavista, Delcy Rodríguez.

“Acabo de hablar con la presidenta de Venezuela y le informé que se va a abrir todo el espacio aéreo comercial sobre Venezuela”, dijo Trump. “Los ciudadanos estadounidenses muy pronto podrán ir a Venezuela y estarán seguros allí. Está bajo un control muy fuerte”, aseguró.

«Les he dado instrucciones a Sean Duffy (el secretario de Transporte) y a todos los demás involucrados, incluyendo a los militares, de que, si es posible, me gustaría que el espacio aéreo sobre Venezuela quede abierto para el final del día», agregó el presidente estadounidense.

Los vuelos directos entre Venezuela y Estados Unidos permanecían suspendidos desde 2019, año en el que se rompieron las relaciones diplomáticas entre los dos países luego de que Donald Trump reconociera a Juan Guaidó como presidente interino.

Tras el anuncio de Trump, American Airlines emitió un comunicado en el que señaló que aspira a convertirse en la primera aerolínea estadounidense en restablecer vuelos directos a Venezuela. La compañía, con sede en Fort Worth, Texas, indicó que mantiene un contacto estrecho con las autoridades federales de Estados Unidos y que está preparada para reanudar operaciones, a la espera de la aprobación formal del gobierno y de la culminación de las evaluaciones de seguridad.

«Las relaciones han sido muy sólidas, muy buenas» , aseguró Trump, en alusión al nuevo gobierno en funciones.

«Tenemos a las grandes compañías petroleras rumbo a Venezuela, inspeccionando y eligiendo sus ubicaciones, y van a traer de vuelta una riqueza tremenda para Venezuela y para Estados Unidos», explicó.

Igualmente, el republicano aseguró que «Venezuela, de hecho, va a ganar más dinero del que ha ganado nunca, y eso es algo bueno».

Tras la caída de Maduro, ahora encarcelado en Nueva York a la espera de juicio por narcotráfico, Estados Unidos improvisó un esquema de control de los beneficios del crudo venezolano, que luego de depositarlo en Catar es transferido al gobierno de Rodríguez, supuestamente con un monitoreo mensual del gasto.

Exigen libertad para coronel encarcelado por el narcorégimen por respetar actas electorales del 28J

Caracas. – Una denuncia que ha cobrado fuerza en redes sociales, trata sobre el secuestro de un oficial del Ejército, el coronel Diego Bautista Espín Trini, ocurrido en Táchira, justamente por haber hecho lo correcto durante las elecciones presidenciales en julio de 2024, sin alterar los datos de las actas electorales y resguardándolas.

Espín Trini fue secuestrado por la DGCIM el 2 de agosto de 2024, luego de haber sido el responsable de coordinar 10 centros electorales en Táchira. Fue apresado en el liceo militar Jaúregui, ubicado en La Grita, del cual era director.

Los datos manejados por diversas cuentas en las redes, indican que fue enviado a la compañía 211 de la GNB en Santa Ana, también en Táchira. Su caso está en manos del tribunal tercero de control de esa entidad, y lo llevan las fiscalías 29 y 23 de esa región.

El oficial no solo respetó los resultados, sin alterar la suma de los votos. Las informaciones indican, que el narcorégimen lo acusa de haber permitido que se conocieran los resultados, que demostraban la monumental derrota recibida por Nicolás Maduro en los 10 centros de votación, frente a Edmundo González Urrutia.

«Pero el costo de la transparencia en una tiranía es el secuestro. El Coronel Diego Bautista Espín Trini pagó ese precio. Fue detenido por la DGCIM por entregar las actas que probaban la derrota del chavismo», señala en la red X una de las cuentas que exige su liberación.

El caso de Espín Trini ha sido retomado, ya que se están llevando a cabo liberaciones de rehenes políticos, por lo que sus familiares junto con varias ONG y activistas a favor de los Derechos Humanos, decidieron visibilizar su caso para pedir que sea excarcelado.

Trump advierte al alcalde de Minneapolis de que «juega con fuego» tras negarse a aplicar la ley antiinmigración

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha advertido este miércoles al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, que «está jugando con fuego» después de anunciar que no aplicará las leyes federales antiinmigración, en medio de las fuertes tensiones en la capital del estado de Minnesota tras la muerte de dos personas a manos de agentes del ICE.

«Sorprendentemente, el alcalde Jacob Frey acaba de declarar que ‘Minneapolis no aplica ni aplicará las leyes federales de inmigración’. Esto después de haber mantenido una muy buena conversación con él», ha escrito en sus redes sociales.

«¿Podría alguien de su círculo íntimo explicar que esta declaración constituye una grave violación de la ley y que está jugando con fuego?», ha lanzado Trump, después de que Frey trasladara el martes al llamado ‘zar de las fronteras’, Tom Homan, que la ciudad no cambiará sus políticas con respecto a la inmigración.

Así, Frey destacó en un mensaje en redes sociales que abordó con Homan «los graves impactos negativos que esta operación ha tenido en Minneapolis», al tiempo que incidió en que las autoridades locales no aplicarían las leyes que pretende la Administración Trump y que, en cambio, sí trabajarán para mantener seguros a los vecinos de la ciudad.

Exalcalde opositor merideño fue detenido por ICE y temen que lo deporten al narcorégimen

Caracas. – El exalcalde opositor de Mérida, Carlos García, fue detenido este viernes por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), por lo que se teme que sea deportado y enviado a manos de la Narcotiranía.

Su esposa, Gaby Duarte, denunció la situación a través de un video difundido en redes sociales, explicando la actual situación del joven burgomaestre en Estados Unidos: “Carlos es un perseguido político, tuvimos que salir de Venezuela porque fue despojado de su cargo, amenazado y existía una intención real de encarcelarlo por oponerse al régimen”, afirmó Duarte en el video.

García, quien fue autoridad municipal por la oposición en 2013 y no pudo completar su mandato antes de huir de Venezuela, salió del país tras ser destituido de su cargo, condenado a 15 meses de prisión y acusado de desacatar una orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por no impedir protestas antigubernamentales durante las manifestaciones de 2017.

«A pesar de que Carlos había cumplido con todos sus procesos migratorios, hoy fue detenido por ICE. Nuestro mayor miedo es que sea deportado. Quiero ser muy clara: volver a Venezuela no es segura (…) Una deportación pondría en riesgo su libertad, su vida y la de nuestra familia», denunció Duarte.