La paradoja de la seguridad en Colombia: más allá del prohibicionismo armado

Cristian Romero, abogado Penalista, docente universitario, Coordinador Nacional de EsLibertad Colombia, Investigador jurídico, candidato a magister en derecho penal, columnista y conferencista.

Lo que propone mi investigación no es simplemente flexibilizar permisos de porte, sino reemplazar un modelo centralizado, costoso y burocrático por un sistema de seguridad civil regulada basado en responsabilidad individual, monitoreo permanente y gobernanza comunitaria.

Cristian Romero

Durante décadas, el debate sobre la seguridad en Colombia se ha movido entre dos extremos igual de insuficientes: quienes creen que el monopolio estatal absoluto sobre los medios de defensa garantiza automáticamente el orden público, y quienes reducen cualquier discusión sobre armas a consignas ideológicas. El problema es que la realidad colombiana no cabe en ninguno de esos simplismos, tanto por el contexto de violencia actual como por la violencia histórica que ha atravesado el país.

Hace bastante tiempo he estado trabajando en una propuesta que brinde una solución real a esta problemática y amplíe el marco de libertad en torno a la defensa de los colombianos. Se trata de mi investigación presentada en la maestría en derecho penal de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, la cual parte de una incógnita distinta: ¿qué ocurre cuando el Estado restringe de manera casi total el acceso legal a los medios de defensa personal en un país donde la violencia armada continúa siendo ejercida, principalmente, por actores ilegales que jamás han obedecido la ley?

El régimen colombiano de armas, estructurado alrededor del Decreto 2535 de 1993, descansa sobre una lógica que merece ser revisada con rigor jurídico y no con prejuicios políticos ni ideológicos. La regulación actual termina produciendo una consecuencia profundamente contradictoria: restringe principalmente al ciudadano que sí está dispuesto a cumplir la ley, mientras que el criminal continúa obteniendo armas por fuera del sistema legal. No estamos frente a una hipótesis ideológica, sino frente a un problema estructural. En Colombia, obtener legalmente un permiso de porte implica atravesar una cadena de barreras económicas, administrativas y burocráticas que convierten el acceso en un privilegio reservado para pocos sectores con capacidad económica o influencia política. Entre permisos, exámenes, cursos y adquisición del arma, el costo puede superar ampliamente varios salarios mínimos. Lo que termina generando un resultado práctico bastante evidente, a saber: el sistema no selecciona portadores por conducta, estabilidad emocional o responsabilidad individual, sino por capacidad económica o posición social.

Este punto es central. La jurisprudencia colombiana, particularmente en la Sentencia C-296 de 1995, ha sentado una base importante frente a esta problemática y a la interpretación que el derecho penal moderno realiza sobre ella: este no castiga personas por el supuesto peligro abstracto que representan, sino por conductas concretas que lesionan bienes jurídicos de tutela. El principio de derecho penal de acto impide que el Estado convierta la mera posibilidad de riesgo en fundamento suficiente para restringir indiscriminadamente libertades individuales. Sin embargo, gran parte del enfoque actual sobre armas termina operando precisamente bajo esa lógica: asumir que el ciudadano civil, por el simple hecho de aspirar a un mecanismo de defensa personal, constituye un peligro potencial.

La viabilidad constitucional del modelo

Mi investigación cuestiona esa premisa desde una perspectiva constitucional y del derecho penal. La Constitución colombiana no prohíbe de manera absoluta el porte civil. El artículo 223 establece el monopolio estatal sobre la fabricación e introducción de armas y municiones, pero al mismo tiempo permite que la ley regule las condiciones bajo las cuales los particulares pueden acceder a permisos otorgados por la autoridad competente. Esto tiene una consecuencia jurídica importante, puesto que la restricción vigente no proviene de una prohibición constitucional expresa, sino principalmente de decisiones administrativas y políticas públicas adoptadas a lo largo del tiempo.

El silogismo jurídico es relativamente claro:

  • Primera premisa: la Constitución admite el porte civil regulado.
  • Segunda premisa: el Congreso posee la facultad y libertad de configuración normativa para desarrollar el régimen jurídico correspondiente.
  • Tercera premisa: las restricciones actuales derivan, en gran medida, de políticas administrativas antes que de una prohibición constitucional absoluta.
  • Conclusión: el legislador colombiano puede ampliar legalmente el acceso regulado al porte de armas sin necesidad de reformar la Constitución.

Esto no significa eliminar controles ni promover una sociedad armada sin límites normativos. De hecho, la propuesta desarrollada en la investigación apunta exactamente a lo contrario: sustituir un sistema basado en barreras económicas por un modelo centrado en responsabilidad individual verificable.

¿Cómo funcionaría el modelo?

Lo que propone mi investigación no es simplemente flexibilizar permisos de porte, sino reemplazar un modelo centralizado, costoso y burocrático por un sistema de seguridad civil regulada basado en responsabilidad individual, monitoreo permanente y gobernanza comunitaria. La propuesta mantiene intacto el monopolio estatal sobre la fabricación, trazabilidad y registro de armas, pero transforma la lógica mediante la cual el ciudadano accede legalmente a mecanismos de defensa personal.

El modelo funciona a partir de una habilitación progresiva y condicionada. El ciudadano interesado no obtendría un permiso permanente e indefinido, sino una licencia sujeta a evaluación continua de conducta, historial y cumplimiento normativo. A diferencia del sistema actual, donde el principal filtro termina siendo la capacidad económica del solicitante, el nuevo esquema prioriza criterios verificables como antecedentes penales, ausencia de conductas típicas relevantes para el derecho penal, estabilidad conductual, entrenamiento certificado y permanencia dentro de comunidades reguladas de práctica y supervisión.

Uno de los elementos centrales de la propuesta es la creación de clubes certificados de tiro y defensa comunitaria con función pública delegada y supervisión estatal permanente. Estos espacios no operarían como simples polígonos recreativos, sino como instituciones de formación cívica y técnica encargadas de evaluar periódicamente a los portadores, verificar condiciones psicológicas y de idoneidad, registrar prácticas obligatorias y reportar comportamientos de riesgo o posibles conductas con relevancia penal a las autoridades competentes. El arma dejaría de entenderse como un objeto aislado de propiedad individual y pasaría a insertarse dentro de una estructura institucional de responsabilidad compartida.

A ello se suma un sistema obligatorio de seguro individual de responsabilidad civil del portador. Esto implica que toda persona autorizada para portar un arma debería mantener una póliza activa capaz de responder patrimonialmente frente a daños ocasionados por uso negligente, imprudente o irresponsable, especialmente en escenarios donde puedan concurrir conductas penalmente relevantes derivadas del uso indebido del arma de fuego. El objetivo es trasladar parte del costo del riesgo al propio portador y generar incentivos económicos reales hacia el comportamiento responsable. En otras palabras, el modelo busca que el ciudadano armado tenga no solo derechos, sino también obligaciones permanentes y consecuencias inmediatas frente a cualquier incumplimiento.

La propuesta también incorpora mecanismos de monitoreo continuo y pérdida automática de habilitación frente a conductas incompatibles con la licencia. Episodios relacionados con posibles tipos penales como violencia intrafamiliar, amenazas, lesiones personales, constreñimiento ilegal o cualquier manifestación de violencia dolosa activarían procesos de suspensión inmediata mientras se realiza la respectiva revisión institucional y jurídica. Del mismo modo, situaciones asociadas a abuso de sustancias psicoactivas, alteraciones graves de conducta, incumplimientos administrativos reiterados o antecedentes con relevancia criminológica serían objeto de evaluación permanente por parte de las autoridades competentes. La lógica cambia por completo: el permiso deja de ser una autorización estática otorgada una sola vez y se convierte en una relación jurídica dinámica sometida a evaluación constante.

Otro elemento fundamental consiste en reducir la actual aporofobia estructural del sistema colombiano de armas. Hoy, el acceso legal termina reservado para sectores con altos ingresos o conexiones políticas, mientras las poblaciones rurales y sectores vulnerables —precisamente los más expuestos a estructuras criminales armadas— permanecen excluidos del sistema legal de protección personal. La propuesta busca sustituir esa barrera económica por estándares objetivos de conducta, formación y supervisión institucional.

El modelo toma elementos comparados de sistemas como el suizo y de experiencias de gobernanza policéntrica estudiadas por Elinor Ostrom, donde la seguridad no depende exclusivamente de un monopolio vertical centralizado, sino también de estructuras comunitarias reguladas capaces de producir autocontrol, vigilancia mutua y cohesión social. No se trata de privatizar la seguridad ni de eliminar la autoridad estatal, sino de construir mecanismos complementarios donde el ciudadano deje de ser un sujeto pasivo completamente dependiente de la capacidad reactiva del Estado.

La propuesta, además, conserva límites deliberados estrictos. El porte seguiría prohibido en contextos políticos, manifestaciones, procesos electorales y determinados espacios públicos sensibles. El Estado conservaría facultades de inspección, registro, trazabilidad y revocatoria. Incluso la reforma contempla cláusulas de revisión periódica para medir empíricamente sus efectos sobre violencia, criminalidad, reincidencia y convivencia ciudadana.

En esencia, la investigación plantea una transformación del paradigma de seguridad colombiano: pasar de un modelo que presume peligrosidad abstracta sobre el ciudadano civil a un sistema que evalúe responsabilidad concreta, conducta verificable y capacidad real de convivencia dentro del orden jurídico.

Seguridad, libertad y responsabilidad individual

Hoy por hoy el debate público colombiano suele reducir esta discusión a caricaturas ideológicas importadas del contexto estadounidense o suizo. Pero Colombia tiene una realidad completamente distinta: amplias zonas con presencia institucional débil, mercados ilegales consolidados y poblaciones rurales que permanecen desprotegidas frente a estructuras criminales armadas. Allí, la prohibición no elimina la violencia; simplemente monopoliza la capacidad de defensa en manos de quienes ya operan al margen de la ley.

La seguridad no puede seguir entendiéndose únicamente como un monopolio vertical centralizado ejercido desde Bogotá hacia territorios donde el Estado muchas veces llega tarde o simplemente no llega. Una democracia liberal sólida también exige ciudadanos responsables, instituciones eficientes y marcos normativos coherentes con la realidad social y el tejido social que pretenden regular. Hablar de libertad en materia de seguridad no implica ausencia de reglas. Implica reconocer que un ciudadano respetuoso del imperio de la ley no debe ser tratado bajo la misma presunción que un criminal armado, como estamos viendo en la realidad colombiana. Implica entender que el derecho penal no puede construirse sobre el miedo abstracto al individuo, sino sobre responsabilidad concreta y verificable.

Colombia necesita abandonar los debates emocionales y empezar a discutir seriamente si el modelo vigente realmente ha producido los resultados que prometió durante más de treinta años. Porque cuando un sistema desarma principalmente a quien obedece la ley, mientras el crimen organizado continúa fortalecido, la pregunta ya no es si el modelo debe revisarse, sino cuánto tiempo más estamos dispuestos a ignorar sus consecuencias.


Referencias

  • Colombia. Constitución Política de 1991, artículo 223.
  • Colombia. Decreto 2535 de 1993, “Por el cual se expiden normas sobre armas, municiones y explosivos”.
  • Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-296 de 1995.
  • Elinor Ostrom. Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press, 1990.
  • Jakobs, Günther. Derecho Penal. Parte General. Madrid: Marcial Pons.
  • Romero Cárdenas, Cristian Javier. Condiciones institucionales de gobernanza policéntrica para la reforma del régimen de tenencia y porte de armas de fuego: caso del Decreto 2535 de 1993 en Colombia. Trabajo de investigación presentado para optar al título de Magíster en Derecho Penal, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

Según Observatorio Venezolano de Prisiones 14 rehenes políticos fallecieron bajo custodia del narcorégimen interino

Caracas. – La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció que 14 personas privadas ilegítimamente de libertad han muerto bajo custodia del «Estado» chavista, entre abril y los primeros días de mayo de este año, es decir, durante la gestión interina del narcorégimen encabezada por Delcy Rodríguez.

Las cifras manejadas por OVP, y difundidas en una publicación de su cuenta en X, precisan que en 40 días se registraron 14 muertes en centros como Rodeo III y IV, Tocuyito, Uribana, El Marite y Yare III.

La lista de víctimas incluye a Leonel Rodríguez Ramos y José Espinales en el estado Lara, así como decesos en los centros de reclusión Rodeo III y IV, Tocuyito, Uribana, El Marite y la cárcel 26 de Julio.

Igualmente, la ONG indica que la víctima más reciente es Leonel Enrique Rodríguez Ramos, recluido en la Comunidad Penitenciaria Fénix, en el estado Lara, quien falleció el pasado 10 de mayo tras presentar un paro respiratorio.

Destaca también la opacidad en torno a cinco muertes ocurridas en Yare III, calificadas oficialmente como un motín, mientras familiares denuncian heridas por arma de fuego, y el caso del exconcejal José Manuel García Sabino en Anzoátegui, cuya muerte en calabozos policiales pasó de ser un “presunto suicidio” a una investigación por homicidio tras determinarse que la causa fue asfixia mecánica.

“La muerte de García Sabino vuelve a poner sobre la mesa la gravedad de lo que ocurre dentro de los centros de detención y calabozos policiales en Venezuela, donde el hacinamiento, la violencia, la ausencia de control institucional y la falta de garantías para la vida continúan dejando víctimas bajo custodia estatal”, expresó el observatorio.

La lista de víctimas también incluye a Francisco Segundo Ojeda, en el Centro de Reclusión Penitenciario Judicial 26 de Julio; Antonio José Manzano, en la antigua cárcel de El Marite; Yelamo Zárraga José Ramón, en Tocuyito; Rosqui Norberto Escalona, en Uribana; Deivi Enrique García, en Rodeo IV; y Ovidio José Madriz Mendoza, en Rodeo III.

El OVP denunció en su publicación que el narcorégimen interino “viola flagrantemente los derechos fundamentales de miles de privados de libertad” mientras que los familiares de los detenidos siguen asumiendo gastos médicos, medicamentos, alimentos e insumos básicos que el sistema penitenciario debería garantizar.

Detienen a 12 funcionarios policiales de Anaco por homicidio del exconcejal José García

Caracas. – El director de la Policía Municipal de Anaco (Anzoátegui), comisario Pedro Parra, así como otros 11 funcionarios de ese organismo, fueron detenidos este martes por el CICPC, tras confirmarse que la muerte del exconcejal chavista, José Manuel Nazareth García Sabino (31), fue por estrangulamiento y asfixia mecánico, y no por un supuesto suicidio.

García fue hallado sin vida la noche del pasado sábado dentro de los calabozos del referido cuerpo policial, cuyo deceso está considerado como un caso similar al de Víctor Hugo Quero, en cuyo caso quedó demostrado que falleció bajo custodia del narcorégimen interino.

Se precisó, que el procedimiento lo ejecutó el CICPC de Anzoátegui, organismo que junto con la Fiscalía 19, adelanta las indagatorias sobre este caso. García Sabino fue hallado suspendido del cuello con un mecate, en el área de los baños del centro de detención.

La primera hipótesis fue que se quitó la vida. Sin embargo, tras el traslado de su cuerpo al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses, en Barcelona, se confirmó que se trató de un homicidio.

A raíz de los resultados de la autopsia, el CICPC re-clasificó el caso como homicidio y abrió una investigación penal para determinar responsabilidades tanto en la custodia del detenido como dentro del propio centro policial.

En ese contexto, las autoridades ordenaron la detención del director de Polianaco y de otros 11 funcionarios policiales, señalados por presuntas fallas en los mecanismos de vigilancia y control del detenido.

De forma paralela, 34 reclusos que compartían el espacio de reclusión con García Sabino también quedaron bajo investigación mientras avanzan las pesquisas del Ministerio Público.

Mientras tanto, comisiones de la policía científica continúan efectuando experticias técnicas, entrevistas y recolección de evidencias dentro de la sede policial, a fin de esclarecer plenamente las circunstancias en las que ocurrió el fallecimiento del exedil.

Carmen Teresa Navas exigió saber cuándo murió su hijo: «no tiene 10 meses ni ocho meses de muerto»

Caracas. – La señora Carmen Teresa Navas, madre del rehén político Víctor Hugo Quero, asesinado bajo la custodia del narcorégimen chavista, exigió este sábado saber con exactitud cuándo falleció exactamente su hijo.

De acuerdo con las impresiones que obtuvo tras presenciar la exhumación de los retos de Quero, no parece que tuviera «ni 10 meses ni ocho meses de muerto», tiempo que, según el Ministerio Público afín a la tiranía chavista, sería el que lleva muerto.

La mujer de 82 años pidió a las autoridades venezolanas una explicación sobre las circunstancias que envolvieron la muerte del hombre. Estuvo durante varios meses recorriendo los centros penitenciarios del país para conseguir información sobre su hijo. Sin embargo, las autoridades ocultaron su fallecimiento durante casi un año —si el tiempo oficial dado es verdad—.

En un video que difundió la periodista Maryorin Méndez, quien la ha estado acompañando en todo este doloroso proceso antes y después de conocer el deceso de su hijo, Navas explicó que su dolor le ha impedido ofrecer declaraciones sobre el tema.

«Yo no he querido dar declaraciones porque me mataron a mi hijo. Nunca me dejaron verlo. De verdad, el dolor de una madre no lo supera nadie. Por eso no quiero dar declaraciones a la prensa, esto no es fácil».

Su principal exigencia ahora se centra en la transparencia de los resultados forenses. Según la versión que la Fiscalía comunicó a la familia, su hijo habría muerto hace casi 10 meses en el Hospital Militar; sin embargo, la madre sostiene que lo observado durante la experticia del viernes cuenta una historia distinta.

“Yo quiero que con la experticia que se hizo ayer, quiero saber en qué tiempo murió mi hijo… que digan, que aparezca qué día, porque mi hijo no tiene 10 meses ni 8 meses de muerto”, sentenció. Asimismo, exigió que se identifique a los responsables de los supuestos procedimientos médicos y el ocultamiento de los restos.

A pesar de su duelo personal, la señora Navas dedicó parte de su mensaje a las familias que aún tienen parientes tras las rejas por motivos políticos. Agradeció a quienes la acompañaron en la búsqueda de Víctor Hugo y extendió su petición de justicia hacia el resto de los detenidos.

Exhumaron restos de Víctor Hugo Quero y su madre pudo reconocerlo

Caracas. – Este viernes se llevó a cabo, la exhumación de los restos de Víctor Hugo Quero Navas en el Cementerio Jardín de la Puerta (Miranda), procedimiento que permitió la confirmación visual de la identidad del occiso, por parte de su madre, Carmen Teresa Navas.

Este reconocimiento directo de los restos, valida que se trató de un rehén político cuya muerte fue recientemente admitida por el narco-Estado chavista, tras meses de incertidumbre sobre su paradero.

La víctima se encontraba desaparecida desde que su madre denunció su detención el 3 de enero de 2025, y la exhumación ocurre tras múltiples denuncias de los familiares y organizaciones de derechos humanos, como el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) que, en un comunicado, exhortó a las autoridades gubernamentales a aclarar las irregularidades del caso.

Cabe señalar que Víctor Hugo Quero Navas estuvo desaparecido 16 meses, mientras su madre, de 82 años, realizaba la búsqueda de su hijo por distintos centros penitenciarios del país.

Por su parte, el Ministerio Público afín al narcorégimen interino chavista comunicó que ordenó “con prontitud la exhumación del cadáver” de Quero, procedimiento que estaría a cargo de un equipo forense adscrito a la Dirección General de Apoyo a la Investigación Penal, supuestamente “de conformidad con lo establecido en el Código Orgánico Procesal Penal”.

La confirmación oficial de la muerte Quero bajo custodia del chavismo reactivó reclamos y protestas en Venezuela, por parte de organizaciones no gubernamentales, partidos políticos y activistas. El interinato a cargo de Rodríguez informó el jueves, que el aprehendido presuntamente falleció en un hospital nueve meses atrás.

Diversas ONG’s y partidos señalaron que urge una revisión de las condiciones carcelarias y la actuación de las autoridades judiciales, mientras familiares de detenidos reiteraron su preocupación por los casos de desapariciones y falta de información sobre el paradero de personas bajo custodia.

Detuvieron en Caracas a Erika “N”, la asesina de la exreina de belleza mexicana Carolina Gómez

Caracas. – Erika María “N” Herrera (63), la mujer acusada de asesinar a la ex reina de belleza Carolina Flores Gómez en México, fue detenida este pasado miércoles en Caracas durante un procedimiento realizado en el municipio El Hatillo.

Herrera se encontraba prófuga desde el 15 de abril, cuando cometió el feminicidio ocurrido en Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México. La víctima fue asesinada dentro de un departamento y un video captó el momento en el cual Herrera disparó varias veces contra Flores, grabación que se hizo viral en las redes sociales.

El video exhibe el momento que la exreina de belleza discute con su suegra en la sala del apartamento. En medio de esa discusión, Carolina ingresó a una habitación del apartamento, donde es seguida por Erika María. Luego se oyen seis detonaciones y de seguido el reclamo del esposo de Carolina expresado en la pregunta «¿Qué hiciste, mamá?”. También se oye la respuesta a la presunta asesina cuando expresó: “Me hizo enojar”.

Su captura se logró luego de la emisión de una ficha roja de Interpol solicitada por la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la Fiscalía de la Ciudad de México, tras una orden de aprehensión en su contra. Fue capturada en un apartamento del edificio Parque Alegre, en la urbanización El Cigarral, municipio El Hatillo (Miranda).

Actualmente la mujer permanece bajo custodia de las autoridades venezolanas, mientras se realizan los trámites correspondientes para su extradición a México. Datos extraoficiales y no confirmados por redes sociales, aseguran que fueron militares fieles al narcorégimen interino chavista, quienes delataron la presencia de Herrera en Venezuela.

Presuntamente la extorsionaron con 150.000 dólares para no revelar su ubicación, pero al no tener más dinero para pagar a otros uniformados, decidieron delatarla.

Padres de Juan Pernalete, asesinado por la Narcotiranía, exigen reabrir su caso y hacer justicia

Caracas. – Los padres de Juan Pernalete, el estudiante asesinado durante las protestas de 2017, Elvira Llovera y José Gregorio Pernalete, exigieron esta pasado fin de semana al fiscal general chavista, Larry Devoe, reabrir el caso de su hijo para que se haga justicia con él y con todas las víctimas de estas manifestaciones pacíficas que siguen impunes.

Pernalete murió el 26 de abril de ese año en Altamira tras recibir el impacto de una bomba lacrimógena en el pecho, disparada por un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Desde entonces, sus padres han denunciado que persiste la impunidad alrededor del caso de su hijo y continúan luchando para que se determinen responsabilidades.

En un video difundido en X por la ONG Provea, Elvira y José Gregorio Pernalete exigieron a Devoe reabrir la investigación del caso de su hijo, y de las demás víctimas que murieron en el contexto de protestas en 2017.

“No queremos venganza, queremos justicia y la justicia no se negocia”, afirman en el video en el que también hacen un llamado a la defensora del pueblo, Eglée González Lobato, a acompañar a las víctimas en sus reclamos de justicia.

“El Estado primero mintió al decir que sus compañeros asesinaron a Juan Pablo con una pistola de perno cautivo. Tuvieron que pasar 4 años cuando la Fiscalía de Tarek William Saab tuvo que reconocer que un Guardia Nacional (GNB) ejecutó a Juan Pablo Pernalete”, recordó el padre de Pernalete en el video.

La organización Un Mundo Sin Mordaza recuerda que Pernalete tenía 20 años al momento de su muerte, y a nueve años del hecho, el caso «sigue sin una respuesta judicial firme». Asimismo, la ONG cuestiona que la investigación ha pasado por múltiples instancias, sin establecer responsabilidades definitivas.

Venezolano recién deportado de EE. UU. fue asesinado en Guárico

Caracas. – Un joven venezolano identificado como Jesús Carpio fue asesinado en el estado Guárico, pocos días después de haber sido deportado desde EE. UU., según informó su esposa al Club de Venezolanos en Florida, organización que dio a conocer el caso.

El hecho ocurrió durante la noche del pasado viernes, en el sector Tucupido, capital del municipio José Félix Ribas del estado llanero. Dos hombres a bordo de una motocicleta portando fusiles ingresaron a una vivienda de la calle principal del sector Soco 1 y abrieron fuego contra Carpio y su padre, quien resultó gravemente herido.

Sin mediar palabra, los atacantes dispararon en múltiples ocasiones contra ambos. Jesús resultó gravemente herido y fue trasladado de inmediato por familiares y vecinos hasta el hospital Dr. Pedro del Corral, en la misma localidad. Sin embargo, debido a la gravedad de las lesiones, falleció poco después de su ingreso.

Por su parte, José Alejandro Carpio Matos recibió un impacto de bala en el miembro superior derecho. Fue atendido en el mismo centro asistencial y, posteriormente, referido al hospital Dr. Rafael Zamora Arévalo, en Valle de la Pascua, donde se reportaba como estable y fuera de peligro.

Según el relato de la familia, los agresores buscaban cobrar una “vacuna” y dispararon dentro del inmueble.

Cabe señalar que Carpio había sido detenido en Florida Central tras una parada de tránsito y posteriormente transferido a custodia de ICE, donde permaneció un mes antes de recibir una orden de deportación.

El lunes de la semana pasada llegó a Venezuela y fue liberado por las autoridades migratorias al día siguiente. El jueves se trasladó a su localidad de origen.

La esposa señaló que la familia había emigrado debido a la inseguridad en su comunidad y que Carpio contaba con TPS y una solicitud de asilo en trámite. Indicó además que, pese a pagar la fianza fijada por un juez en Florida, su esposo fue entregado a autoridades migratorias federales y posteriormente deportado.

Asesinaron a un PNB hijo del exgrandeliga «El Kid» Rodríguez en Caricuao

Caracas. – Un funcionario de la PNB, Deiker Johandri Rodríguez, hijo mayor del exgrandeliga venezolano Francisco “El Kid” Rodríguez, fue asesinado de un certero disparo durante un operativo policial, ocurrido este pasado viernes en la parroquia Caricuao.

Rodríguez, quien se desempeñaba como funcionario de inteligencia del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (CPNB), se encontraba realizando labores de investigación en el bloque 28 de la parroquia Caricuao.

Aparentemente investigaba las andanzas de una banda criminal en el sector El Onoto, cuando fue interceptado por un sujeto armado quien le efectuó un disparo al rostro.

Según la minuta policial del caso, el hecho ocurrió a las 14:40am, y fue trasladado al Hospital Periférico de Catia, tras haber recibido un impacto de bala en la parte frontal del rostro, lesión que posteriormente le causó la muerte minutos después de su ingreso al centro asistencial.

La noticia causó un impacto en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), donde su padre, Francisco Rodríguez, ejerce actualmente como coach de pitcheo de los Tiburones de La Guaira.

La comunidad deportiva comenzó a manifestar sus condolencias ante la pérdida del primogénito de uno de los máximos referentes del pitcheo criollo en las Grandes Ligas. Sin embargo, por el momento, el exjugador de Grandes Ligas no ha emitido algún tipo de comentario al respecto.

Encontraron muertos a los dos adolescentes desaparecidos desde hace una semana en San Félix

Caracas. – Las autoridades del estado Bolívar confirmaron este lunes el hallazgo de los cuerpos sin vida de Alexander Alvarado Reyes y Ashleikert Ríos Salamanca, de 15 y 17 años respectivamente, en las adyacencias de Macagua, en Ciudad Guayana.

Los jóvenes habían desaparecido el lunes 15 de diciembre, generando una intensa búsqueda por parte de sus familiares y cuerpos de seguridad. Ambos adolescentes eran conocidos por su disciplina deportiva: solían salir a correr y practicar boxeo en su sector, UD-147.

La abuela de los jóvenes señaló que no era habitual que desaparecieran por tantas horas, ya que sus rutinas de ejercicio normalmente duraban menos de una hora. Alexander cursaba el cuarto año de bachillerato, mientras que Ashleikert estudiaba Construcción Civil en la Universidad de Oriente (UDO), destacando ambos por su compromiso académico y deportivo.

Tras su desaparición, los familiares iniciaron una búsqueda propia, mientras que los organismos de seguridad rastreaban la zona con la esperanza de encontrarlos. Lamentablemente, sus cuerpos fueron localizados días después, y las autoridades abrieron una investigación para identificar a los responsables de este atroz asesinato.

El caso ha conmocionado a la comunidad de San Félix y pone de relieve la preocupación por la seguridad de los jóvenes en la región. Las autoridades llamaron a los ciudadanos a colaborar con cualquier información que pueda conducir a los culpables.