El eterno retorno de la incapacidad: la miopía de una “oposición” que pide elecciones en un tablero que no fue capaz de conquistar

Roymer A. Rivas B., un simple estudiante comprometido con la verdad, teórico del Creativismo Filosófico, lo demás no importa.

(…) es necesaria la prudencia, la sensatez. Y éstas dictan que la convocatoria a elecciones en el corto plazo es un riesgo sistémico que podría invalidar los avances logrados con la remoción de una parte de la cúpula chavista. Con ello, la prioridad inmediata debe ser —aquello que la oposición debría estar exigiendo— la desarticulación de las estructuras mafiosas que aún operan dentro —o con el favor del— Estado, la reforma de los órganos electorales y judiciales, y el establecimiento de un marco de justicia transicional que no sacrifique la verdad en nombre de una estabilidad superficial.

Roymer A. Rivas B.

El pasado 3 de enero, las fuerzas estadounidenses logran capturar y extraer al tirano genocida que sometía al país, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, generando un cambio en el escenario político venezolano que estaba estancado en ciclos de fracasos orquestados por la falsa oposición. Durante años, esa “oposición” fue incapaz de resolver, por medios civiles y militares, el conflicto con los criminales que no dudaban en infundir terror a la población que se encuentra, aún hoy, sumergida en la miseria. La incapacidad de la MUD, la PUD, y del mismo movimiento de Vente Venezuela que encabeza María Corina Machado (MCM) —que, aunque se haya vendido como separada de los movimientos anteriores, en realidad es, si acaso no por completo, en buena medida parte de ellos—, para fracturar la cadena de mando militar durante años contrasta con la celeridad del operativo estadounidense, que logró en menos de un mes lo que no se había logrado en 27 años.

El 3 de enero es capturado el tirano; el 4 de enero es trasladado al Metropolitan Detection Center en Brooklyn —comenzando la fase judicial contra el llamado “Cartel de los Soles”—; el 5 de enero el TSJ chavista declara a Delcy Rodríguez, jerarca del chavismo en todos estos años, como presidente interina; el 8 de enero se anuncia y comienzan las liberaciones de los presos políticos[1] —quienes han sufrido todo tipo de torturas y/o desmanes a manos del régimen—; el 28 de enero el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, presenta un plan de 3 fases ante el Senado, estableciendo, groso modo, la hoja de ruta de la tutela del país norteamericano a Venezuela; el 31 de enero llega la enviada de EE. UU. a Caracas, Laura Dogu, para supervisar los asuntos en el país; el 6 de febrero se aprueba en primera discusión en la Asamblea Nacional (AN) chavista la Ley de amnistía para los presos políticos[2]; y hoy, 8 de febrero, se libera un número importante de presos políticos[3], con la promesa de Jorge Rodríguez de, supuestamente, liberarlos a todos antes del viernes 13 de febrero. Todo ello, nuevamente, gracias a la presión estadounidense, no a la oposición.

Venezuela, los políticos de carrera y los estadistas de transición

En este escenario, han salido de la clandestinidad diversos actores políticos para, a mi juicio, intentar brillar, tener cámaras, de cara a una posible transición hacia la democracia en el país. Otros, que han seguido ciegamente a MCM —como activistas, no como periodistas ni ciudadanos con pensamiento crítico—, han exigido elecciones en este proceso, porque, supuestamente, es MCM y Edmundo González quienes tienen la legitimidad para liderar una transición en el país[4]. No obstante, como siempre, esas posturas solo muestran su inmadurez e irresponsabilidad política, demostrando, a su vez, que no están a la altura de lo que necesita el país en este momento para salir adelante, bajo la tutela de EE. UU. Es lamentable que esa “oposición” no entienda que se carecen de las precondiciones institucionales necesarias para un proceso justo y se ponga a exigir elecciones cuando ellos no fueron los agentes de cambio que logró la salida de Maduro —porque ese rol fue asumido por una potencia extranjera, lo cual altera radicalmente la dinámica de negociación y otorga a EE. UU. la prerrogativa de decidir quién tiene le “respeto y apoyo” suficiente para liderar los cambios necesarios en el corto plazo, apuntalando a una transición política en el mediano o largo plazo—.

El presidente Donald Trump, junto a Marco Rubio, han sido explícitos al señalar que no consideran como la líder natural del proceso actual que atraviesa el país a MCM, no porque no cuente con el apoyo de buena parte de la población —es obvio que sí lo tiene—, sino porque no cuenta con el apoyo del poder real, fáctico, dentro del país, es decir: el control de las armas. Contrario a lo que han intentado sostener la comisión de MCM sobre un supuesto apoyo a su causa del 80% de los militares venezolanos, ni ella ni ningún otro personaje tuvo el apoyo real de quienes tienen las armas dentro del país[5]. Así pues, a EE. UU. no le queda de otra que llevar a cabo en Venezuela una estabilización pragmática donde la prioridad no sea la democracia plena, sino la seguridad energética y la eliminación de la influencia de Cuba, Rusia, China e Irán en el hemisferio, al mismo tiempo que desmantela poco a poco al chavismo desde adentro, quedando la oposición venezolana, esa que en gran medida ha sido copartícipe de la desgracia del país, por cuanto ha sido funcional al chavismo —han sido el opuesto que su opuesto necesita para poder existir—, como observadores o socios menores en una estructura de poder dominada por EE. UU.

Con todo, la oposición venezolana tiene una oportunidad de oro para reivindicarse y comenzar a estar a la altura de lo que exigen las circunstancias en Venezuela, en aras de la reconstrucción del país. Pero eso no se logrará apelando a un institucionalismo ingenuo, es decir, creyendo que las reglas del juego —elecciones— funcionan incluso cuando los jugadores que controlan el tablero —el ejército, la burocracia, la justicia— siguen siendo los mismos, no pudieron hacerlo en el pasado, y no podrán hacerlo ahora, siquiera con EE. UU. dentro del país. Si jamás tuvieron un plan concreto, certero, para desmantelar y salir del chavismo, no pueden pretender ser oportunistas y beneficiarse de algo que ellos no consiguieron.

En contextos como el venezolano, primero es el poder, después es el voto, y esa es una lección que sus egos no les dejan aprender, porque son políticos de carrera que solo saben moverse en procesos electorales, no estadistas de transición que entienden que primero hay que demoler toda la estructura que mantuvo y sigue manteniendo al chavismo atornillado en el poder y que, de no cambiar, de seguro los hará volver con el tiempo. Es lamentable que la prisa de estos “opositores” —que les encanta calificar a quienes piensan distinto a ellos de “chavistas”, proyectando su propia condición existencial— sea más por ocupar un cargo, aunque sea vacío de poder real, antes que cimentar y construir todo lo necesario para la plena libertad de Venezuela. Dicho de otro modo, absolutamente nadie puede pedir administrar aquello que no fuimos capaces de conquistar por nuestros propios medios, porque no ejercemos poder real, así de simple —una lección de realismo político—. Esa oposición jamás tuvo un plan concreto, certero, para desmantelar y salir del chavismo, así que no pueden jugar en un tablero que exige de fuerza para poder participar en el juego. Si tienen un plan para reconstruir Venezuela, no lo sé, para el mediano plazo, ya con elecciones y con la estructura chavista desmantelada, espero sinceramente que sí[6] porque, de haber elecciones limpias, muy seguramente MCM será la próxima presidente de Venezuela, pero ese momento no ha llegado.

Aquellos que piden elecciones inmediatas, o en el corto plazo, ignoran por completo las lecciones históricas de transiciones fallidas como la de Irak o la Primavera Árabe, donde no hubo una reconstrucción de la capacidad del Estado para hacer frente al aumento de la violencia y luchar contra los liderazgos criminales locales. No comprenden que una transición genuina hacia la democracia requiere, como prerrequisito, la recuperación del monopolio legítimo de la fuerza y la reforma profunda del sistema judicial, entre otros, que actualmente domina el PSUV. Sin éstas garantías, cualquier resultado electoral sería vulnerable al sabotaje por parte de los remanentes del régimen o a la manipulación mediante el uso de recursos públicos que, aunque ahora son controlados indirectamente por cuentas en Qatar, siguen fluyendo a través de los canales burocráticos establecidos por el chavismo.

La oposición venezolana debería apuntar a la responsabilidad política, haciendo en el camino un mea culpa, en lugar de seguir enfrascados en el mismo pensamiento infantil, a veces adolescéntrico, que nos llevó a vivir lo que hemos vivido en estos años de chavismo. La urgencia en este momento es un cambio estructural, de reinstitucionalización, desmantelar grupos armados que conservan capacidad real para arremeter contra la población, enfrentar la crisis humanitaria y estabilizar una economía que debe más de USD$ 170 000 millones. Eso, nos guste o no, si queremos una transición responsable, debe ser con la participación de aquellos que durante años cometieron atrocidades, porque, aunque humillados, conservan las armas[7]. En suma, el fin es evitar el caos derivado de un colapso total del Estado, mientras se asegura el control de los recursos y se reestructuran las instituciones de la nación.

Sobre lo que debería estar haciendo la oposición venezolana

Ahora bien, si convocar elecciones es imprudente, ¿Qué debería hacer quienes se llaman a sí mismo “oposición” en Venezuela? Pues, aquello que no han hecho desde que comenzó todo este proceso y que, curiosamente, nadie se ha animado a exigir en público, a saber: resistencia y presión civil, sirviendo de auditores y reconstructores en la reconstrucción de las instituciones. En este marco, yo me hago varias preguntas:

  1. ¿Por qué MCM, o cualquier otro dirigente de algún partido político en Venezuela, no han hecho un llamado a todos los medios de comunicación nacionales a desafiar la censura, hablando de cosas que durante años les ha dado miedo hablar, a causa de la represión chavista? En un marco donde Marco Rubio ha dicho que dentro de 3 o 5 meses el fin es lograr cambios significativos en las libertades en el país, primando la libertad de expresión, esto obligaría al régimen que preside Delcy Rodríguez a tomar una de dos decisiones costosas: o ceden el espacio, quitando el cerco informativo, o censuran abiertamente, contradiciendo la narrativa de “normalización” y “reconciliación” que ellos mismos han intentado vender a EE. UU. y que éste, en buena medida, ha creído y vendido. Sin libertad de expresión, no puede haber normalización posible.
  2. ¿Por qué no han llamado a una movilización general por los presos políticos, pidiendo acompañar a todos los familiares en vigilia frente a los centros de reclusión y torturas del régimen? Movilizar a la gente pacíficamente para acompañar a las familias expondría, con más ahínco, la discrepancia numérica entre lo que dice el chavismo que ha liberado y las contabilizaciones de excarcelaciones reales de ONGs en el país. Muchos han salido a denunciar las acciones del chavismo con respecto a los presos políticos, acompañando a las familias en los lugares donde se encuentran, principalmente promovido por organizaciones civiles, pero ha sido por cuenta propia, no por un liderazgo político unificado que pretende gobernar un país y dirigir una transición.
  3. ¿Por qué no han exigido la reconstrucción institucional, antes que fechas electorales? ¿Por qué no se han exigido condiciones específicas, una hoja de ruta institucional, para desmantelar el TSJ, el CNE y el aparato represivo del régimen? O sea, ¿Por qué no se han centrado en presionar políticamente y negociar con EE. UU. para, según lo permitan las circunstancias, destituir magistrados y rectores chavistas, en aras de la estabilización que busca EE. UU., argumentando que, sin ello, cualquier “estabilización” sería efímera?
  4. ¿Por qué la oposición no se ha concentrado en demostrar que la estabilidad petrolera que busca EE. UU. es insostenible sin estabilidad social, documentando y presentando directamente al equipo de Marco Rubio todas las mentiras de quienes encabezan hoy la dictadura, para demostrar que el interinato de Delcy es un fraude que eventualmente colapsará, poniendo en riesgo los intereses estadounidenses?[8] Esto es lo único que los hará convertirse, a la vista de EE. UU., en gestores competentes el proceso venezolano.
  5. ¿Por qué la oposición no se ha organizado para auditar las cuentas públicas y ver dónde termina el dinero de los ingresos petroleros que ahora van a un fideicomiso para la ayuda humanitaria?
  6. ¿Por qué, al saberse de la Ley de amnistía que se pretendía aprobar en la AN, esa oposición no preparó su propia Ley y la presentó a la misma AN, para evitar que quedaran actores civiles y militares disidentes al régimen fuera de la misma, listando con nombre y apellido a los cientos de presos que debían ser liberados? ¿Por qué no invitaron a un debate público al respecto?

En suma, la oposición, si quiere al menos reivindicarse un poco de tantos años de fracasos y mostrar un cambio real en su comportamiento, debe dejar de pedir elecciones y comenzar a exigir, de forma inteligente, la demolición de estructuras que impiden elecciones reales, usando la movilización de calle —acompañando a las víctimas encerradas por el régimen— y haciendo denuncias mediáticas —desafiando la censura— para obligar al chavismo a decidir si seguirá sometiendo a la ciudadanía pacífica o, por el contrario, cederá, aunque sea un poco, en su sistema dictatorial —que, hasta el momento, sigue vivo y operativo, aunque gestionado por EE. UU., porque es eso, el chavismo no ha sido desmantelado, solo está siendo gestionado—.

Conclusión: hacia una transición responsable en Venezuela

El escenario en Venezuela cambió desde el 3 de enero y, teniendo en cuenta que la transición en el país no será, como no lo ha sido en ningún lugar, un proceso lineal hacia la democracia, sino un experimento de ingeniería política bajo condiciones de máxima presión externa, es necesaria la prudencia, la sensatez. Y éstas dictan que la convocatoria a elecciones en el corto plazo es un riesgo sistémico que podría invalidar los avances logrados con la remoción de parte de la cúpula chavista. Con ello, la prioridad inmediata debe ser —aquello que la oposición debría estar exigiendo— la desarticulación de las estructuras mafiosas que aún operan dentro —o con el favor del— Estado, la reforma de los órganos electorales y judiciales, y el establecimiento de un marco de justicia transicional que no sacrifique la verdad en nombre de una estabilidad superficial.

La Venezuela de hoy, 08 de febrero de 2026, se encuentra en un equilibrio precario. Aunque ha sido extirpada en su cabeza, el cuerpo del Estado sigue infectado por décadas de corrupción y control ideológico. Por ello, la reconstrucción requerirá paciencia, una supervisión internacional rigurosa que no se limite al petróleo, y una clase política local que, por una vez en su historia, entienda que el respeto de sus socios internacionales no se pide de rodillas en una embajada, sino demostrando capacidad real de ejercicio del poder —más de cara al futuro—. Si realmente queremos un cambio en el país, este 2026 debería ser el año de la consolidación de las instituciones básicas, y no el año del retorno triunfal a las urnas, porque solo así se garantiza que la próxima vez que los venezolanos voten, su decisión sea definitiva y respetada por todos los actores, internos y externos.

Excurso: el riesgo de un protectorado estadounidense, ante la incapacidad local de gobernar

Sumado a lo anterior, algo que no veo a muchos reflexionar es que, ante la incapacidad de gobierno de los diversos sectores políticos del país, todos putrefactos, existe el riesgo latente de que la población venezolana pase de la opresión chavista a una forma de protectorado estadounidense que, si bien garantiza la estabilidad económica y el suministro de bienes básicos, cercena nuestra capacidad para elegir su nuestro futuro como nación[9], pudiendo, incluso, hasta perder partes, o su totalidad, de nuestro territorio. Y esto no se trata de una cuestión “antiamericana”, todo lo contrario, a ellos, por razones cuales sean, hay mucho que agradecer, pero la sensatez me obliga a reflexionar acerca de la supervivencia de la soberanía en Venezuela. La historia ha sido cruel con los vacíos de poder: cuando una dirigencia local es incapaz de someter a sus propios tiranos y de administrar su propio caos, el “aliado” que viene al rescate no lo hace como un invitado, sino como un síndico de quiebra. Los venezolanos del presente estamos presenciando el riesgo de que nuestro país pase de ser una colonia cubana, rusa, china e iraní a ser una especie de enclave gestionado desde Washington, donde las decisiones de nuestro territorio —desde el Esequibo hasta las reservas estratégicas y decisiones políticas futuras— se tomen desde un despacho que, dicho sea de paso, no habla español.

Entonces, ¿Por qué no somos responsables políticamente y se hacen las cosas que se deben hacer, dejando la frivolidad de llevar a cabo una campaña electoral y concentrándonos en construir país? Es curioso, porque esa oposición venezolana que durante años, por acción u omisión, fue servil al chavismo, ahora debe ser servil a una potencia extranjera por pura incapacidad operativa. Es lo que tenemos, y a través de ello hay que aprender a reconstruir y erigir todo lo necesario para que prevalezca la libertad. Si la oposición se muestra incapaz de articular un plan de reconstrucción que vaya más allá de lo que espera EE. UU. para Venezuela, el país quedará condenado a ser una nación tutelada —y nuestra historia, junto a otras ajenas, también nos enseñan que eso no termina bien—. Como ciudadanos —ya no como “opositores” de cualquier ideología o movimiento político, sino como “ciudadanos”, y unos bien informados, refiriendo a Alfred Schütz—, hemos de estar a la altura de las circunstancias, tener la talla moral y el coraje de demoler un sistema que nos destruyó, erigiendo las instituciones necesarias para evitar que sea un país extranjero quien tenga que venir nuevamente a solucionar nuestros problemas, haciendo el trabajo sucio por nosotros. De lo contrario, seguiremos siendo lo que la oposición venezolana ha demostrado ser hasta ahora, esto es: espectadores de lujo en un teatro de nuestra propia irrelevancia, creyendo que somos los protagonistas.


[1] Cabe señalar que el régimen no ha liberado a todos, a pesar de que dijo que serían liberados “un número importante de ellos”, y que se está trabajando en una Ley de amnistía.

[2] Aunque nunca se dijo, sino hasta tiempo después, qué se estaba aprobando. De hecho, hay indicios de que la ley se hizo incluso después de su aprobación en la AN, mostrando toda la improvisación del chavismo, en un contexto en el que intentan sobrevivir, doblándose para no romperse. Al respecto, ver: Giasuppe Gangi [@ggangix]. 2026. Encontré esto en la Ley de Amnistía. Publicado en YouTube. En: https://www.youtube.com/watch?v=GcxqDnaqxFI (Cit: 08/02/2026).

[3] Hasta el momento de escribir este artículo, la ONG Foro Penal había confirmado la liberación de 383 —y no los 400, 00 u 800 que había dicho la tiranía—, y con las liberaciones que ocurren justo en este momento de seguro pasará los 400. Ver: ContraPoder News. 2026. Foro Penal confirma 383 liberaciones de rehenes políticos. En: https://contrapodernews.com/foro-penal-confirma-383-liberaciones-de-rehenes-politicos/ (Cit: 08/02/2026).

[4] He aquí la primera contradicción: dicen —correctamente— que Edmundo y MCM son los ganadores de las elecciones presidenciales del 28 de julio del 2024 en Venezuela, que el chavismo no reconoció, pero, en lugar de pedir la validación de dichas elecciones —que EE. UU. ya dijo que no reconoce por considerarlo un proceso viciado, por cuanto se jugó con las reglas del chavismo—, piden nuevas elecciones. En todo caso, sirva este inciso como comentario curioso, porque, aún si pidieran lo primero, igual mostrarían inmadurez e irresponsabilidad política, en vista de lo que aquí explico.

[5] Eso por no decir que muchas veces, cuando se presentaron a sus manos movimientos de sublevación en contra del chavismo, intentaron evitarlo por diversos medios, cuando no directamente dieron la información a aquellos a quienes decían oponérseles. De hecho, a la misma MCM se le presentaron militares a su disposición para ir contra el chavismo por las armas, pero ella los rechazó y dijo que no reconocería ningún alzamiento, porque “ese no era el camino” —de seguro sí lo era ponerse a orar a cuanta cantidad de santos existen para salir por fuerzas místicas y sobrenaturales, con el poder del amor, del chavismo, o hablando con tiktokers o “influencers”, porque eso fue lo que hizo en los últimos 3 años—.

[6] Aunque, dado el historial, sería cuestión de ver para creer.

[7] Comprendiendo esto, aceptándolo amargamente, entonces el trabajo de la oposición debería ser el mismo que ha llevado a cabo la sociedad civil organizada, a saber: preguntarse cómo evitar que esa participación chavista se convierta en impunidad, y denunciar lo que se vea como un reciclaje de la tiranía, bajo un nuevo nombre, o quizá nuevos personajes.

[8] Al respecto de este punto, es cierto que MCM ha hecho algunos comentarios al respecto, pero esto no ha sido el foco de su acción como sí lo ha sido pretender regresar al país y pedir elecciones, aunque la Casa Blanca no está de acuerdo con ello. El fin concreto ha sido presentarse ella y su equipo como los necesarios y capaces para administrar la transición, en lugar de ser apoyo logístico en un juego de realismo político que ellos no supieron jugar en el pasado y, hasta el momento, tampoco han mostrado interés en aprender a jugarlo.

[9] Hasta qué punto esto sería bueno o malo, es un debate para otro día. Pero, de ser el caso, estaríamos hablando del mayor fracaso de la historia venezolana, y todo producto de la incapacidad de esa dirigencia política de desmantelar al régimen y, en el camino, siendo serviles a ellos.

El jefe de Gabinete del primer ministro británico dimite por sus vínculos con los archivos del Caso Epstein

Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico Keir Starmer, ha anunciado este domingo su dimisión en medio del escándalo generado por la implicación del exembajador en EE. UU. Peter Mandelson en la última remesa de documentos desclasificados del delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.

«Tras una cuidadosa reflexión, he decidido dimitir del Gobierno», ha anunciado McSweeney en una carta publicada por los medios británicos. El jefe de Gabinete asume la culpa de haber designado a Mandelson para el cargo de embajador. «Fue un error. (Mandelson) ha dañado a nuestro partido, a nuestro país y a la confianza en la política», ha añadido.

Mandelson, quien fuera comisario europeo de Comercio, también está siendo investigado por revelar presuntamente información sensible a Epstein sobre el rescate de casi USD$ 600.000 millones que se disponía a aprobar la Eurozona en 2010 cuando era ministro en el Gobierno del ex primer ministro británico Gordon Brown (2007-2010).

En los documentos de Epstein aparecen tres pagos a Mandelson —entonces diputado en el Parlamento de Reino Unido— de USD$ 25.000 dólares enviados entre 2003 y 2004 desde cuentas bancarias del multimillonario en el banco JP Morgan.

«Yo aconsejé al primer ministro que efectuara este nombramiento y asumo la plena responsabilidad por este consejo», ha añadido McSweeney antes de pedir a la opinión pública que recuerde, por encima de todo «a las mujeres y a las niñas arruinadas por Jeffrey Epstein», cuyas voces «han permanecido desatendidas desde hace demasiado tempo».

El primer ministro británico ha agradecido a McSweeney sus servicios al partido Laborista. «En gran medida, gracias a su dedicación, lealtad y liderazgo, ganamos una mayoría aplastante en las elecciones y nos dio la oportunidad de cambiar el país».

Por contra, la líder de la oposición conservadora, Kimi Badenoch, ha declarado que la dimisión es insuficiente y hay que depurar responsabilidades al más alto nivel.

«Keir Starmer tiene que asumir la responsabilidad de sus propias y terribles decisiones. Pero nunca lo hace», ha indicado en redes sociales. «Pero una vez más, con este primer ministro, la culpa es de otro».

Dinamarca apunta a un acuerdo con EE. UU. sobre Groenlandia que respete la integridad territorial

El ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, ha señalado que han dejado claras sus líneas rojas en las negociaciones con EE. UU. sobre el territorio de Groenlandia y ha planteado que el hecho de que se mantengan las conversaciones apunta a la posibilidad de alcanzar un acuerdo que respete su integridad territorial.

«Lo tomo como una señal de que debería ser posible encontrar una solución respetando nuestras líneas rojas», ha declarado el ministro danés en la capital de Groenlandia, Nuuk, en un rueda de prensa acompañado por sus homólogas canadiense y de la propia isla, en declaraciones recogidas por la televisión pública danesa DR.

Sin embargo, no ha podido confirmar que este vaya a ser el resultado final ya que «aún no hemos superado la crisis ni tenemos una solución», aunque sí ha sostenido que el avance de las negociaciones sitúa un posible acuerdo en «una situación mucho mejor que hace unas semanas».

Por su parte, la ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, ha admitido que todavía no han llegado al punto esperado. «Queda un largo camino por recorrer y es demasiado pronto para decir dónde acabaremos», ha aseverado.

Motzfeldt ha pedido tranquilidad para que el grupo negociador puedan seguir dando pasos hacia un futuro pacto a tres bandas, unas conversaciones que «apenas han comenzado su trabajo».

Cabe señalar que la delegación canadiense, liderada por la ministra de Exteriores, Anita Anand, ha dado el pistoletazo de salida al nuevo consulado de Canadá en el territorio, de la misma manera que ya anunció Francia y que escenifica el apoyo de estos países a Groenlandia ante las presiones estadounidenses.

Anand ha indicado que el trabajo desarrollado por la oficina consular se centrará en las infraestructuras, el fortalecimiento de los lazos económicos y la seguridad y defensa del Ártico.

Trump prepara una reunión de la Junta de Paz para Gaza en Washington

El presidente de EE. UU., Donald Trump, está ultimando los preparativos para una reunión este mes en Washington de los líderes internacionales que conforman la llamada Junta de Paz para Gaza, columna vertebral de sus esfuerzos de paz en Oriente Próximo.

Fuentes oficiales estadounidenses han informado a la agencia Bloomberg de que hay incluso una fecha provisional, el próximo día 19. Aliados de Trump y miembros de la junta como el primer ministro húngaro, Viktor Orban, han informado que viajarán a EE. UU. «dentro de dos semanas», sin referirse explícitamente al encuentro.

La junta es un elemento central del plan de 20 puntos de Trump que ayudó a negociar un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamás en octubre. Trump encabezó la reunión inicial de los miembros del grupo —unas 20 naciones— en Davos, Suiza, en enero, en el marco del Foro Económico Mundial.

La reunión de este mes será la primera en Washington, donde tendrá su sede la junta. Trump ha declarado que será «la junta de líderes más prestigiosa jamás reunida».

Cabe señalar que, inicialmente, la Casa Blanca la describió como un órgano de supervisión limitado para ayudar a guiar a Gaza a través del desarme y una transición tecnocrática, y obtuvo el apoyo de las Naciones Unidas junto con el proceso de paz más amplio en noviembre.

En este marco, aliados europeos de EE. UU., líderes de organizaciones internacionales y expertos expresaron su confusión sobre la verdadera intención de la junta a medida que sus lineamientos han ido tomando forma.

El borrador de la carta constitutiva de la organización, por ejemplo, ni siquiera mencionaba a Gaza, y aliados como Reino Unido, Francia y otros miembros de la Unión Europea se mostraron lo suficientemente preocupados como para mantenerse al margen.

Más recientemente, la Administración Trump ha intentado disipar las preocupaciones sobre si la junta pretendía suplantar a la ONU o tener competencias que se extendieran más allá de Gaza, a pesar de que su propio borrador de carta constitutiva sugiere lo contrario.

Trump arremetió contra los aliados del Grupo de los Siete que han rechazado la junta, amenazando con aranceles contra Francia y retirando una invitación al primer ministro canadiense, Mark Carney. Trump no invitó a Dinamarca, cuyo territorio de Groenlandia ha dicho en numerosas ocasiones que quiere confiscar.

Netanyahu se reunirá el miércoles con Trump en Washington para hablar de Irán

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se reunirá el próximo miércoles con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Washington para tratar la situación de las negociaciones recientemente anunciadas entre EE. UU. e Irán.

«El primer ministro considera que cualquier negociación debe limitar los misiles balísticos e incluir el cese del apoyo al eje iraní», ha indicado la oficina de Netanyahu en un comunicado oficial.

Cabe señalar que Netanyahu tenía previsto visitar Washington del 18 al 22 de febrero, pero la reunión fue reprogramada la semana pasada a petición de Netanyahu, según fuentes de la Casa Blanca citadas por el portal Axios.

Este mismo sábado se ha informado de que los enviados de Trump Steve Witkoff y Jared Kushner han visitado el ‘USS Abraham Lincoln’ el portaaeronaves enviado la semana pasada a la zona como forma de presión a Irán. Witkoff y Kushner encabezaron la delegación estadounidense en las negociaciones con Irán celebradas el viernes en Omán.

Familiares de rehenes políticos oraron y exigieron liberaciones en todo el país

Caracas. – Un encuentro de Oración y Solidaridad “por la paz, la libertad y la reconciliación” se llevó a cabo en los 12 principales centro de reclusión y tortura del país este sábado, especialmente en Caracas, frente al Helicoide, donde familiares de los rehenes políticos del narcorégimen chavista exigieron las liberaciones de todos estos ciudadanos injustamente encarcelados.

Mérida, Bolívar, Táchira, Lara, Monagas, Distrito Capital y Miranda, fueron algunos de las entidades donde las familias se concentraron frente a los centros de detención y tortura, para llevar a cabo las manifestaciones pacífica.

Aparte de las pancartas, la gente también se organizó para elevar oraciones por los rehenes, como fue el caso de Puerto La Cruz (Bolívar), donde expresos políticos, estudiantes y la comunidad católica expresaron plegarias a favor de las excarcelaciones.

En Barquisimeto (Lara), la gente se concentró para protestar de manera pacífica y exigir la libertad plena, absoluta e inmediata de todos los presos políticos en Venezuela.

La información fue difundida a través de la cuenta oficial en X del exalcalde del municipio Iribarren y expreso político, Alfredo Ramos, quien aseguró que la manifestación continúa activa bajo la consigna #QueSalganTodos.

Pero, en Caracas, la jornada marcó un hito impensable hasta hace pocas semanas porque los manifestantes marcharon hasta las rejas mismas del Helicoide, sede de la policía política SEBIN y de destacamentos de la Policía Nacional.

Cabe recordar que ese lugar es señalado en informes de comisiones de Derechos Humanos de la ONU y de la OEA como el peor centro de reclusiones arbitrarias y de torturas en Venezuela.

“¡No tenemos miedo!” gritaban los manifestantes, rodeados por agentes de la Policía Nacional, y seguidos de cerca por periodistas de medios nacionales a internacionales. Tras caminar unos 300 metros entonando el himno nacional y gritando consignas de libertad, hasta llegar cerca de la reja exterior del Helicoide, el emblemático edificio circular que según Delcy Rodríguez ya no será una cárcel, sino un centro cultural y deportivo.

Aunque obstruyeron la vía con un camión y colocaron un fuerte piquete de la GNB, la llegada de los manifestantes a la entrada principal fue inevitable. “Haber llegado hoy a las puertas del Helicoide es algo histórico, es decirle al poder ‘nosotros no tenemos miedo’, queremos que se libere a nuestros presos y reivindicamos nuestro derecho a la protesta pacífica”, dijo el activista por los Derechos Humanos Marino Alvarado.

También desplegaron pancartas con fotografías de presos políticos y mensajes de «Libertad», mientras coreaban consignas y ondeaban banderas de Venezuela.

La jornada de oración se ha realizado este sábado mientras se discute una ley de Amnistía propuesta por el gobierno y un proceso de reconciliación nacional, señaló el profesor Pedro Contreras, de la cátedra de Derecho Constitucional de la UCV, mientras caminaba con los manifestantes.

Cesar la represión y democratizar los medios acordaron CNP y el narcorégimen chavista

Caracas. – Cesar las persecuciones y represiones, así como democratizar a los medios de comunicación, fueron las principales peticiones que hizo el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), al viceministro de Comunicaciones del narcorégimen chavista, Gustavo Villapol, durante el encuentro que sostuvieron este pasado jueves.

El CNP ya había advertido antes de la reunión, que la efectividad de este acercamiento dependerá de acciones concretas que restablezcan el ejercicio libre e independiente de la profesión en Venezuela.

Delvalle Canelón, presidente encargada del CNP, informó que se planteó la creación de mesas de trabajo conjuntas con el ilegítimo Ministerio de Comunicación e Información (MINCI) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP). El objetivo central es «destrabar» los conflictos que limitan la labor periodística, incluyendo el cese de la persecución y el libre acceso a fuentes oficiales.

«En esa reunión le solicitamos que cese la persecución contra los periodistas en Venezuela, que en el momento justo cuando se está hablando de reconciliación entre los venezolanos, creemos que no puede haber una verdadera reconciliación si no se le permite el ejercicio del periodismo libre e independiente, sin miedo y sin persecución a los periodistas venezolanos», señaló Canelón.

Agregó que también se les solicitó «la democratización de los medios de comunicación en Venezuela. Que cesen las llamadas de presión contra los directivos de los medios. Que se le permita a cada medio de comunicación tener la línea editorial que desee».

«Que al mismo tiempo cesen las acciones de represión, el cierre y el bloqueo de los portales, de los medios digitales. Que se acabe la censura en las redes sociales», indicó la secretaria general del CNP y hoy presidenta encargada del gremio.

Canelón expresó: “Nosotros necesitamos ejercer el periodismo como debe ser: libre, independiente, que no se persiga, que se nos permita el acceso a las fuentes oficiales, que un periodista, por hacer una pregunta incómoda, no sea vejado ni perseguido”, sostuvo.

Aunque el CNP celebró las recientes excarcelaciones de periodistas y trabajadores de la prensa, entre ellas la de Rory Branker, quien estuvo detenido casi un año.

Sin embargo, Canelón precisó que aún permanecen privados de libertad Jonathan Carrillo, Pedro Urribarri, David Correa, Marifel Guzmán y Juan Pablo Guanipa, mientras que Pedro Guanipa se mantiene bajo medida de casa por cárcel en el estado Zulia.

Indicó además que algunos de estos casos no estaban inicialmente en el radar del gremio, a solicitud de los familiares, y fueron identificados tras los hechos posteriores al 3 de enero.

Seis aerolíneas retomarán operaciones en Venezuela entre febrero y marzo

Caracas. – Al menos seis aerolíneas internacionales reanudarán sus vuelos a Venezuela entre este mes de febrero y marzo, según informó este pasado viernes la presidente de la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (Avavit), Vicky Herrera.

TAP, Turkish Airlines, LATAM, Avianca, GOL y Plus Ultra, son las líneas aéreas que ya confirmaron la reanudación de sus operaciones desde y hacia el país, cuya conectividad se vio afectada desde noviembre, cuando EE. UU. pidió extremar precauciones al sobrevolar Venezuela ante lo que consideró como «una situación potencialmente peligrosa», en medio de su despliegue militar en el mar Caribe.

Además, Laser Airlines, de Venezuela, anunció que reactivará sus vuelos directos a Madrid el 18 de febrero en alianza con su socia Hifly, mientras que la aerolínea colombiana Wingo, que reanudó vuelos desde Bogotá a Caracas el 16 de enero, también retomará rutas desde Medellín a partir del 1 de marzo con tres frecuencias semanales.

La reapertura gradual de estas rutas representa un paso importante tras las numerosas suspensiones que afectaron a las conexiones internacionales con Venezuela en los últimos meses, muchas de ellas relacionadas con advertencias de seguridad aérea emitidas por autoridades internacionales y la consecuente reducción de vuelos en la región.

Herrera calificó estas reanudaciones como una “noticia sumamente positiva” para el sector turístico y para el país, destacando que una mayor conectividad no solo facilita el flujo de pasajeros, sino que también impacta positivamente en áreas como la salud, el comercio, los negocios y los reencuentros familiares.

Borrego de la semana 218: Diosdado Cabello, el traidor que señala a otros de traidores, sin decir sin nombres

Hace poco, el genocida jerarca del narcorégimen chavista Diosdado Cabello reconoció que el también genocida dictador que sometái a Venezuela, Nicolás Maduro, fue traicionado, en referencia a su captura por parte de EE. UU., en comunicación con los Rodriguez y, según fuentes, el mismo Diosdado Cabello.

En unas palabras en público, señala que ya no «habrá más traición» y que esa reunión no era «para recordar la última traición», sino para celebrar la supuesta «lealtad absoluta» a Nicolás Maduro y su esposa.

Si bien, en ningún momento dice nombres de los supuestos traidores, a pesar de que siempre se jacta de contar con mucha información —la mayoría siendo mentiras— y señala con nombres a todo el que quiera. Posiblemente no lo hizo porque él es uno de esos traidores.

Además, es necesario recordar que Diosdado se ha arrastrado a las directrices de EE. UU. desde el pasado 3 de enero, y posiblemente desde antes, al punto en el que ya no habla despectivamente de EE. UU., de sus funcionarios, e incluso ha tenido que ceder en la liberación de los presos políticos que tenía bajo custodia —algunos, no todos—.

Asimismo, se recuerda que el 3 de enero, durante el ataque, no hizo lo que tanto dijo que haría si EE. UU. atacaba, a saber, convertir a Venezuela en el «Vietnam» de latinoamérica, pues no lanzó ni un solo tiro en contra de las fuerzas estadounidenses, sino que estuvo escondido y apareció muchas horas despues de lo sucedido.

Por todo esto y más, Diosdado Cabello, el «bebé gerber del Diablo», es seleccionado como el Borrego de la Semana en ContraPoder News.