El país de las hegemonías: Venezuela, de oligarquías y caudillos a pactos y chavismo, la alternancia que sigue siendo ilusión

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

La historia política de Venezuela no ha sido un relato de evolución hacia el equilibrio institucional ni hacia la alternancia real en la detentación del poder, ha sido, más bien, una cadena de hegemonías sucesivas del control absoluto del Estado —y de sus instituciones—. Esa es la constante. Y donde las constituciones han operado, no como expresión orgánica de las aspiraciones sociales, sino como instrumentos de mera formalidad al servicio de quienes detentan el mando en cada etapa. Cada régimen ha reescrito las reglas para perpetuarse o para facilitar su relevo controlado, mientras la oposición externa, fragmentada y carente de recursos reales de poder, ha terminado condenada a la denuncia desde el exilio o a la irrelevancia.

Tras la independencia y las guerras civiles del siglo XIX, se consolidó la oligarquía conservadora encarnada en José Antonio Páez, Carlos Soublette y la dinastía de los Monagas. Este orden, sustentado en el caudillismo personalista y en alianzas con sectores terratenientes y comerciales, cerró espacios a las aspiraciones liberales. La Guerra Federal (1859-1863) estalló precisamente como explosión de esa frustración liberal ante la imposibilidad de acceder al poder central, agravada por la estrangulación económica de campesinos y pequeños dueños de fundos bajo el peso de la Ley de Espera y Quita. Esa legislación, presentada como mecanismo de alivio para deudores, en la práctica favoreció la usura, protegió a los grandes acreedores y profundizó la ruina de los sectores populares del campo, la semilla fermentada hacia la guerra total.

La consigna final ante las mayores bajas por hambruna y paludismo fue ¡Muera el ganado!

Superada esa contienda, el guzmancismo de Antonio Guzmán Blanco —el “Ilustre Americano”— logró lo que los conservadores no pudieron: acabar con los caudillos regionales de viejo cuño. Pero lo hizo creando nuevos centros de poder personalista y consolidando el liberalismo amarillo como una hegemonía centralizada, modernizadora en apariencia (ferrocarriles, inmigración, obras públicas), pero profundamente autoritaria en su ejercicio. El poder siguió siendo botín de facciones que se renovaban por la fuerza o por o por el pacto, nunca por mecanismos institucionales estables de alternancia.

A comienzos del siglo XX, la invasión andina de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez —el Señor de la Mulera— reprodujo el mismo patrón con mayor crudeza. Castro fue eventualmente expulsado por indeseable, pero Gómez erigió sobre el incipiente boom petrolero el primer petroestado venezolano: un aparato de represión moderna, espionaje y lealtades compradas con el nuevo oro negro. Sus opositores históricos —Arévalo Cedeño con sus rebeliones armadas, Román Delgado Chalbaud con la expedición del Falke en 1929, Rufino Blanco Fombona desde el exilio europeo denunciando la tiranía, y tantos otros militares, intelectuales y civiles— fracasaron una y otra vez. Ninguno logró desplazar al régimen desde fuera. Cuando Gómez murió en 1935, la transición no vino de la oposición externa, sino desde dentro del gomecismo: Eleazar López Contreras, su ministro de Guerra y Marina, asumió el poder y gestionó una apertura gradual que evitó el colapso pero preservó la lógica hegemónica.

La alternancia democrática que nace en 1958 con el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez fue posible gracias al Pacto de Punto Fijo, un acuerdo – siempre un acuerdo- entre las principales facciones políticas (Acción Democrática, COPEI y URD) que se prometieron mutua convivencia y, sobre todo, la exclusión de otras fuerzas. Lejos de surgir de un reconocimiento consciente y amplio de la población, la Constitución de 1961 se convirtió en factor perturbador de las potencialidades nacionales al suspender garantías económicas durante su vigencia. Su viabilidad práctica descansó en un esquema de populismo petrolero basado en subsidios masivos y reparto clientelar. Cuando Carlos Andrés Pérez, en su segundo mandato, y sus “científicos” intentaron cambiar las reglas del juego económico —liberalizando precios, desregulando y abriendo espacios al mercado, sin

Liberar las garantías económicas como factor de inclusión pro libre empresa—, hirieron de muerte aquel arreglo puntofijista. Rompieron la hegemonía bipartidista que había durado cerca de cuatro décadas y abrieron las compuertas a nuevas fuerzas antisistémicas.

De ese quiebre surgió la hegemonía chavista, cuyo partero político fue Rafael Caldera al conceder el indulto a Hugo Chávez tras el intento de golpe de 1992. Este nuevo dominio ha llevado ya medio cupón de poder y más de un cuarto de los cuarenta años promedio disfrutados por las otras permanencias políticas del pasado. En proporción y en duración efectiva, ha igualado o superado al ciclo gomecista y se acerca peligrosamente al del pacto de Punto Fijo, demostrando una capacidad de adaptación y resiliencia que pocos anticiparon.

Hoy, la oposición venezolana —salvo contadas excepciones como algunos guerrilleros de los años sesenta rehabilitados luego por Caldera y por el propio chavismo— parece condenada a repetir el rol de aquellos opositores gomecistas: hacer tarimas por todo el orbe, ahora etiquetadas despectivamente como “a la venezolana”. Mientras tanto, otros han regresado a hacer lo más condenable: servir de sustento de legalidad y legitimidad a un chavismo que posee la versatilidad camaleónica de mudar súbitamente del disfraz de zorra al de ovejita. Esa cualidad de sobrevivir, de adaptarse, de cambiar de piel según las circunstancias internacionales o internas, es la que hoy preocupa —y debe preocupar— profundamente a todos los venezolanos.

La lección que se repite es incómoda, pero clara: mientras la oposición no logre construir una alternativa real de poder —institucional, económica y social— más allá de la denuncia y de los pactos tácticos que terminan reforzando el ciclo, la historia seguirá escribiéndose con los mismos trazos. Las constituciones seguirán siendo instrumentos de los mandamases de turno, y la alternancia seguirá siendo una promesa incumplida. El verdadero quiebre no vendrá de una nueva tarima ni de un nuevo pacto, sino de la capacidad de romper, de una vez por todas, la lógica hegemónica que tan perniciosamente ha definido nuestra trayectoria republicana desde el siglo XIX hasta nuestros días.

Trump critica el recuento en California y subraya que las elecciones en EE. UU. son como las de «un país tercermundista»

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha acusado al Partido Demócrata de intentar «robar» las primarias en el estado de California y ha subrayado que los procesos electorales en el país norteamericano son «igual de malos, o peores, que en cualquier país tercermundista».

«Miren lo que está pasando en California. Los demócratas, ante nuestros ojos, están robando el voto», ha manifestado Trump a través de redes sociales, antes de señalar que considera que EE. UU. «tiene las elecciones más deshonestas de cualquier país, en cualquier lugar del mundo».

«Miren todos a California. Nuestro proceso electoral es igual de malo, o peor, que el de cualquier país tercermundista. La mayor diferencia es que ellos cuentan sus votos mucho más rápido. No esperan siete días a decir quién ha ganado, manipulando las elecciones durante todos y cada uno de ellos», ha dicho. «Los estadounidenses están avergonzados de que esto pase», ha zanjado.

Los resultados de las primarias en California podrían tardar aún días en ser publicados, después de la votación del 2 de junio. Por el momento está confirmado que el demócrata Xavier Becerra concurrirá a las elecciones a gobernador, que tendrán lugar en noviembre, con el republicano Steve Hilton —respaldado por Trump— y el demócrata Tom Steyer disputándose ser el segundo nombre en las papeletas.

En el caso de las elecciones a la Alcaldía de Los Ángeles, la actual regidora, Karen Bass, ha pasado igualmente el corte y está a la espera de la segunda persona que aspirará al cargo en los comicios, un puesto por el que pelean en estos momentos el presentador Spencer Pratt y la concejala Nithya Raman.

La Cámara de Representantes de EE. UU. rechaza una resolución para obligar a Trump a retirar tropas de Líbano

La Cámara de Representantes de EE. UU. ha rechazado con holgada mayoría este jueves una resolución para obligar al presidente Donald Trump a retirar de Líbano a todo militar estadounidense cuyo despliegue no haya aprobado, premisa rechazada por más de la mitad de la bancada demócrata, cuyo liderazgo ha alegado que «en la actualidad, no hay militares estadounidenses participando en operaciones de combate» en territorio libanés.

Un total de 324 representantes han votado en contra de la resolución de poderes de guerra —206 republicanos y 117 demócratas—, mientras que apenas 92 han dado su apoyo al texto, todos ellos demócratas menos el republicano Thomas Massie, cuyo enfrentamiento con Trump se ha intensificado en los últimos meses.

El proyecto ha sido impulsado por la congresista demócrata Rashida Tlaib (Minnesota), quien ha atribuido al Gobierno de EE. UU. «participación y apoyo operativo» en la «brutal invasión, los bombardeos indiscriminados y la campaña de limpieza étnica que el régimen israelí de apartheid lleva a cabo en Líbano».

Asimismo, ha denunciado el uso de fósforo blanco —una sustancia química dispersa en proyectiles de artillería, bombas y cohetes que se enciende cuando se expone al oxígeno— por parte de Israel contra «barrios residenciales» libaneses, un uso denunciado por organizaciones como la ONG Human Rights Watch al que la congresista ha agregado ataques contra tierras agrícolas.

«El único lugar en todo el hemisferio norte que actualmente carga municiones de fósforo blanco es aquí mismo, en EE. UU., en Arkansas», ha subrayado, para más tarde asegurar en una declaración en vídeo compartida en redes que «Trump está ayudando a dar luz verde a estos ataques, a los bombardeos indiscriminados, al uso de fósforo blanco, a los ataques contra periodistas [y] personal médico».

Sin embargo, su propuesta no ha tenido gran acogida en las filas de su partido, cuyo liderazgo ha emitido un comunicado manifestando que «no hay militares estadounidenses participando en operaciones de combate ni en hostilidades en Líbano», razón en la que han sustentado el voto negativo a la resolución impulsada por Tlaib.

Guerra civil en Uganda: lecciones para Venezuela de los chimpancés Ngogo

Por Leroy Garrett (@LeroGarrett).

Esta nota no trata de un conflicto ordinario ni predecible. Uganda no enfrenta la furia asesina de un nuevo Idi Amin. Las hostilidades ocurren en la comunidad de primates más estudiada del mundo: alrededor de 200 chimpancés que habitan el Parque Nacional Kibale, en Uganda. Esta comunidad se ha fracturado en dos facciones en guerra, con un grupo lanzando desde hace años una campaña de ataques letales contra el otro.

¿Qué está ocurriendo?

Los chimpancés Ngogo han sido estudiados durante tres décadas. En los últimos años, los científicos han observado con asombro cómo una comunidad cohesionada se polarizó lentamente. Desde 2015, los lazos sociales se fueron debilitando, los “vecindarios” se convirtieron en facciones antagónicas y el territorio compartido se transformó en una frontera disputada. En 2018, la ruptura fue total.

Vinieron entonces los enfrentamientos y las matanzas indiscriminadas, sin distinguir entre adultos y crías. Se formaron dos grupos: los que controlan el centro del territorio y los occidentales, que han venido ganando la guerra.

Recordemos que los chimpancés son nuestros parientes más cercanos: compartimos con ellos un gran porcentaje de nuestro ADN, de allí la importancia de estudiar su conducta e instintos. Y el caso de los Chimpancés Ngogo es interesante, porque muestra que la rivalidad no tiene origen económico, sino emocional y territorial. La lucha busca preservar el área vital donde desarrollan sus vidas y no quieren compartirla con sus enemigos. El liderazgo que mantenía la unión desapareció y fue reemplazado por rivales en lugar de aliados.

Marx y Engels hicieron del conflicto entre los seres humanos —rebeliones, guerras, protestas— un resultado casi exclusivo de la injusticia económica. Este caso de los chimpancés de Ngogo invita a cuestionar esa visión: quizá nuestra propensión al conflicto tenga raíces más profundas que la mera desigualdad económica, raíces que residirían en ese conducta determinantemente emotiva hacia la ruptura como ocurre en nuestros parientes primates.

Este conflicto me recuerda también a la Guerra Civil Española, donde la confrontación brutal entre la religión secular de los republicanos y la reacción conservadora de los falangistas, el clero y la vasta oficialidad monárquica se libró sin prudencia ni mesura. No fue, en esencia, un conflicto de raíz económica como sí lo fueron las revoluciones Francesa, Norteamericana o Bolchevique.

De igual forma, la independencia venezolana fue más una confrontación civil entre quienes vieron una oportunidad al caer el gobierno de los Borbones en manos del hermano de Napoleón y aquellos que permanecieron fieles a la Corona.

La declaración de independencia de Venezuela muestra esa fractura, a diferencia de la de Jefferson, aprobada por unanimidad por todas las colonias rebeldes.

Esto explica, en parte, los últimos veintisiete años de Venezuela: un supuesto “estado de guerra civil” que nunca lo fue realmente. Las oposiciones, desde el inicio, asumieron una política electoralista y de preservación de espacios. No hubo una ruptura total como la que sufren los chimpancés de Ngogo o la que vivieron otras revoluciones genuinas, incluida la española.

Esa falta de ruptura radical explica la permanencia del chavismo en “extra innings”, el gobierno más inviable de nuestra historia, y el porqué las oposiciones no han logrado convertirse en el relevo dialéctico de la desgracia. También explica por qué seguimos bajo la guarda de los Estados Unidos y, más importante aún, por qué parece inexorable que no quede otra salida que hacernos miembros de la gran unión de naciones americanas.

Magyar anuncia que cambiarán la Constitución después de que el presidente húngaro se niegue a dimitir

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha anunciado este lunes que va a modificar la Constitución para poder destituir al presidente del país, Tamás Sulyok, quien se ha negado a dar el paso, después de la reunión entre ambos en el Palacio Sándor, la sede presidencial.

«La República de Hungría no pertenece a Tamás Sulyok, ni a Viktor Orbán, ni a ningún partido, ni a ningún sistema político», ha declarado el primer ministro húngaro al inicio de su comparecencia ante los medios de comunicación frente a las puertas de la residencia del presidente, según recoge el diario ‘Magyar Hirlap’.

Magyar había concedido a Sulyok, aliado de Orbán, hasta la media noche de este lunes para que presentara su dimisión, así como de otros altos funcionarios, como el fiscal general, Gábor Báliny Nagy, y los jueces del Tribunal Constitucional, tras considerar que no ha ejercido como jefe de Estado independiente.

En ese sentido, ha insistido este lunes en que Sulyok no ha sabido representar «la unidad de la nación» y que ha ejercido como «títere» de Orbán. «Si el presidente de la República no renuncia voluntariamente (…) se iniciarán de inmediato los trámites necesarios», ha advertido.

El dirigente húngaro ha explicado que entre las opciones está la de poner en marcha un proceso de destitución. Sin embargo, «en aras de proteger el cargo, no optarán por este procedimiento, sino que modificarán la Constitución».

Después de su incuestionable triunfo en las urnas, Magyar considera que existe una amplia mayoría en el país que aspira a un cambio de paradigma político, lo que podría suponer que el nuevo presidente acabe siendo elegido por elecciones directa y no a través de una votación en el Parlamento.

El partido Tisza de Magyar obtuvo una mayoría parlamentaria de dos tercios en las elecciones de mediados de abril, lo que le permite iniciar el proceso para modificar la Constitución.

Sulyok anunció el viernes que había solicitado a la Comisión de Venecia, el principal organismo asesor sobre derecho constitucional del Consejo de Europa, que evaluara la situación para resolver la situación teniendo en cuenta la legislación vigente.

Por su parte, la Comisión Europea ha evitado valorar el anuncio de Magyar, limitándose a decir que sigue de cerca los pasos de Budapest. «Estamos al tanto. Hemos visto las informaciones: Estamos al tanto y lo seguimos activamente», ha zanjado el portavoz comunitario de Justicia y Democracia, Markus Lammert.

Hace solo unos días Bruselas anunció que va a dar los pasos necesarios para desbloquear USD$ 19.000 millones de fondos de cohesión y recuperación retenidos a Hungría a cambio de reformas democráticas.

Venezuela: el diagnóstico de un país adolescente y la receta para su homeostasis

Por Pedro González —Handinator— (X: @tepinunpasen).

Venezuela es un país adolescente. Desde nuestra independencia en el año 1811, apenas han transcurrido 215 años de historia republicana. ¿Qué son estos dos siglos frente a las civilizaciones milenarias que superan los cinco milenios de existencia? En ese breve transcurrir desde su fundación —y hablemos claro—, la nación nació con una mentalidad compleja. Lo que nos hace únicos es esa mezcla indefendible, vibrante y profunda: la raíz española, el choque anglosajón, la mística de Medio Oriente y la fuerza impetuosa africana. Toda esa energía cultural confluye en nuestra identidad. Sin embargo, a ese crisol se le inoculó una inyección de intervencionismo y fragmentación por parte de los intereses anglosajones, hoy con un marcado rostro norteamericano. Aclaro que simpatizo profundamente con la cultura y los valores originarios del pueblo estadounidense —aunque la clase política actual, entregada por completo al servicio de las grandes élites corporativas y del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), es una cosa muy distinta—.

En medio de este corto caminar republicano, es de estricta justicia reconocer los cuarenta años de nuestra democracia a medias. Sería intelectualmente deshonesto ignorar que durante ese período se construyeron instituciones sólidas, se elevó significativamente el nivel de vida de los venezolanos y se logró la alfabetización de una enorme parte de la nación. Hubo un proyecto de país real. Sin embargo, en sus últimas dos décadas, esa misma estructura democrática se dejó seducir por la complacencia, la corrupción institucionalizada y un agudo clientelismo político. El resultado directo de ese abandono moral fue una desigualdad social tan marcada y dolorosa que terminó sirviendo de caldo de cultivo para la debacle posterior.

La realidad descarnada es que la responsabilidad final es nuestra por habernos dejado seducir ante las propuestas demagógicas de esos falsos mesías que capitalizaron aquel descontento. A ellos les pagaron muy bien para escenificar su papel: destruir el país desde adentro y montar el teatro mediático de chavistas y líderes opositores. Sí, todos financiados y plegados al mejor postor. A ti y a mí nos ha tocado vivir esta cruel herida histórica: veintisiete años de un proceso desgarrador, y los que faltan si no aprendemos la lección, si no nos empoderamos de nuestro acervo y elevamos de una vez por todas nuestra conciencia ciudadana y política.

Sé que te preguntarás: ¿Y cómo se come eso?

Para sanar, primero debemos diagnosticar la enfermedad. Las toxinas y las células cancerígenas ya las conocemos de sobra: son la clase política actual, con poquísimas excepciones muy limitadas cuyos nombres brindaré en próximos artículos para fundamentar mejor mi postura. Pero antes de señalar afuera, hay que empezar por depurar el cuerpo enfermo que somos nosotros mismos, nutriéndolo adecuadamente y liberándolo de la ponzoña de la diatriba partidista.

Propongo mirar a Venezuela como un cuerpo humano. El país es un organismo vivo y diverso; en él habitan bacterias, parásitos, células y hongos. Esos componentes somos nosotros: los chavistas-maduristas, los opositores y esta nueva corriente que urge consolidar con fuerza: la corriente soberanista. Mi intención no es exterminar las partes, sino lograr que el país trabaje en su homeostasis; es decir, en un equilibrio perfecto que potencie al organismo nacional hacia su máximo estado de salud y energía.

Sin embargo, sé muy bien que los miembros de lo que yo llamo el clan de la «Neurona 51» —o el «Vendido 51»— hace tiempo dejaron de leer este texto. En cuanto vieron la extensión del análisis, abandonaron el barco porque ni siquiera se atreven a subirse a él. La «Neurona 51» representa a ese espécimen que se entrega ciegamente a la solución o ilusión más fácil que transita por su limitado circuito mental. Queda atrapado en ese estancamiento y no se exige a sí mismo reconectar sus capacidades para, como mínimo, atreverse a ver qué hay más allá y alcanzar la neurona 52. Lo más irónico y agridulce de esta mezcla es que hoy vemos a antiguos chavistas y a opositores recalcitrantes caminando en perfecta armonía, compartiendo el mismo propósito de sumisión ante el mismo postor. ¡Qué vueltas tan cínicas depara la historia!

Para quienes sí deciden quedarse y activar su conciencia, la terapia que recomiendo en esta primera fase se basa en un esquema de medicamentos sociales estrictos:

  • Primero: cero fanatismo. El radicalismo ciego y la defensa de dogmas quedan completamente fuera del juego.
  • Segundo: ayuno energético. Hay que dejar de entregarle nuestra atención y pasión a los líderes políticos actuales de ambos bandos. No apoyes a ninguno y observa cómo esta medicina hará que se devoren entre ellos mismos al quedarse sin borregos a los cuales engañar.
  • Tercero: paros de caída al gobierno. Aplicar los frenos necesarios y enviar mensajes contundentes para que las cúpulas entiendan lo que viene y se vean obligadas a ajustarse a la realidad.
  • Cuarto: bloqueo a los falsos salvadores. No respaldar ninguna candidatura de mesías promocionados por los grandes medios de comunicación y por los creadores de contenido que solo venden potes de humo.
  • Quinto: valorar la verdad incómoda. Prestar atención al individuo con buena intención que te diga las cosas que no te van a gustar. Es hora de exigir el control máximo y la penalización estricta de hábitos destructivos, como conducir bajo los efectos del alcohol, manejar sin licencia o pasarse por el forro las reglas básicas de tránsito y la armonía ciudadana.
  • Sexto: corresponsabilidad fiscal y social. Aceptar que se deben pagar impuestos si se trabaja y que, en esta primera etapa de reconstrucción, todos vamos a tener que poner de nuestra parte en los servicios de salud, al menos hasta que la producción petrolera recupere los tres millones de barriles diarios.
  • Séptimo: desintoxicación del odio y entierro de la venganza. Para que el cuerpo sane, hay que sepultar el resentimiento. En este punto, excluyo categóricamente a quienes fueron víctimas de hechos atroces por parte de las autoridades, pues su dolor merece el respeto de la justicia verdadera. Pero para la inmensa mayoría —aquella que fue allanada mentalmente por la propaganda de ambos bandos para volcar su frustración en el odio y culpar al vecino de su situación— es obligatorio cerrar ese capítulo de intolerancia enfermiza. Ningún pueblo ha salido jamás de la miseria colectiva si no aprende a superar el sufrimiento de sus llagas. Debemos ver la herida como un recordatorio estricto del camino que no debemos volver a transitar jamás.
  • Y dejo de último lo que en realidad es el cimiento de todo este esfuerzo: Educación, educación y más educación.

Esta saga apenas comienza. Las propuestas que aquí planteo quedan expuestas con la esperanza de que sean debatidas, pulidas y mejoradas por quienes me lean y compartan el sagrado anhelo de hacer de Venezuela un país con verdadera luz intelectual y soberanía absoluta.

El primer ministro húngaro da al presidente hasta medianoche para dimitir

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha dado al presidente del país, Tamás Sulyok, hasta la medianoche de este domingo para renunciar a su cargo y ha adelantado que, de no producirse esta dimisión visitará la sede presidencial ya el lunes.

«La fecha límite para la dimisión es la medianoche de hoy. El lunes por la mañana iré con el ministro de Justicia a reunirme con el presidente Tamás Sulyok», ha publicado Magyar en redes sociales.

Magyar se impuso de forma aplastante en las elecciones del pasado 12 de abril y ahora exige a Sulyok, aliado del anterior primer ministro, Viktor Orbán, que deje el cargo.

Sulyok anunció el viernes que había solicitado a la Comisión de Venecia, el principal organismo asesor sobre derecho constitucional del Consejo de Europa, que evaluara la situación para resolver la situación teniendo en cuenta la legislación vigente.

El presidente ha criticado que Magyar haya expresado «públicamente» sus preocupaciones sobre un posible veto «en el proceso legislativo necesario para obtener los fondos bloqueados de la UE», especialmente después de que el primer ministro haya amenazado con destituirle modificando la Constitución gracias a la mayoría de la que goza su partido, Tisza, en el Parlamento.

David Placer: EE.UU. instalará sedes de DEA y Homeland Security en Caracas

Caracas. – Fuentes del gobierno de Estados Unidos revelaron, que se planea abrir sedes de la DEA (Administración de Control de Drogas) y de Homeland Security (Departamento de Seguridad Nacional) en Caracas, como parte de la estrategia de cooperación, reordenamiento institucional y combate al crimen organizado.

La información fue dada a conocer este jueves, por el periodista David Placer, quien asegura contar con fuentes directas de la Casa Blanca. El objetivo primordial sería intensificar las labores de investigación y persecución, contra los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado que operan en la región.

«Una información exclusiva que hemos obtenido de forma fidedigna, de fuentes cercanas a la administración de Donald Trump, indica que el gobierno de los Estados Unidos, está a punto de anunciar que va a abrir agencias inteligencia y también de entes gubernamentales en Caracas», informó Placer en una transmisión en su canal de Youtube.

De acuerdo con la información, la Administración de Control de Drogas (DEA) y el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security) contarán con sedes operativas en Caracas.

«No se extrañen, amigos, al ver policías estadounidenses con chapa, uniformados y armados caminando por las calles de Caracas. No se extrañen si eso ocurre en los próximos meses», indicó.

El reporte señala que el despliegue de estas agencias internacionales tiene como objetivo colaborar en el terreno: la DEA enfocada en el combate al narcotráfico, mientras que Homeland Security apoyará las labores de vigilancia contra el blanqueo de capitales y otros delitos cometidos en Venezuela que atenten contra la seguridad nacional de los Estados Unidos.

«Se trata de un paso gigante, en esa toma de control de territorio que poco a poco va ejerciendo el gobierno de los Estados Unidos en territorio venezolano. Para humillación mayúscula de Delcy Rodríguez, de todo el régimen interino, de las hordas del chavismo, que tanto despotricaban, tanto fustigaban al imperio, el imperio da un paso más en ese maratón de humillaciones al chavismo», sentenció el periodista venezolano.

Familiares de rehenes políticos exigieron a Fiscalía chavista cumplir acuerdos sobre condiciones carcelarias

Caracas. – Familiares de rehenes políticos en Venezuela protestaron este jueves, ante la sede del Ministerio Público chavista en Caracas, para denunciar que el organismo ha incumplido los acuerdos, a los que las partes llegaron hace un mes, y que consisten en mejorar la situación carcelaria de estos detenidos, las cuales persisten y han empeorado.

La manifestación fue convocada por la ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (ClippVe), cuyos representantes exigieron respuestas de las autoridades y la atención inmediata a las condiciones de reclusión de los detenidos.

«La Fiscalía ha tenido un trato discriminatorio y selectivo, incluso con esta gestión que no se ha reunido con el Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (Clippve), porque sabe que tenemos suficiente sustento y moral para denunciar todos los atropellos y violaciones sistemáticas a las que son sometidos nuestros familiares», enfatizó la coordinadora de la ONG, Andreina Baduel.

Los participantes denunciaron presuntas violaciones a los derechos fundamentales de los detenidos, así como la falta de avances en las investigaciones relacionadas con muertes, motines y tratos inhumanos en los centros de reclusión.

Durante la concentración, los voceros del Clippve señalaron que en los últimos dos años se han realizado al menos 15 encuentros y protestas frente al Ministerio Público sin obtener resultados satisfactorios, pese a la entrega formal de documentos y solicitudes.

Durante la jornada, una comisión fue recibida por funcionarios del Ministerio Público, para entregar un documento dirigido al fiscal Larry Devoe, en el que denunciaron presuntos maltratos, falta de atención médica, hacinamiento y retrasos en los procesos judiciales.

Los familiares también expresaron preocupación por los recientes motines ocurridos en cárceles venezolanas, especialmente en el Internado Judicial de Barinas y otros centros penitenciarios, donde se reportaron muertos y heridos en medio de protestas de los reclusos por las condiciones de encierro.

“Seguimos denunciando la violación de derechos humanos dentro de las cárceles venezolanas”, señalaron algunos de los manifestantes, quienes portaban pancartas y fotografías de sus familiares detenidos.

Alertan que vidas de 51 rehenes políticos con enfermedades graves corren peligro

Caracas. – Según lo alertó este pasado miércoles la defensora de derechos humanos, Theresly Malavé, directora de la ONG Justicia y Proceso, por lo menos las vidas de 51 rehenes políticos con enfermedades graves, corren peligro tras las rejas.

Debido a esta situación, Malavé acudió al Ministerio Público para solicitar la revisión de los casos. Indicó a los medios de comunicación que en la información recabada cuentan con los diagnósticos médicos y otros detalles de los detenidos enfermos.

La activista advirtió que, de no tomarse medidas inmediatas frente a este escenario, se podrían registrar nuevas muertes bajo custodia del Estado. Además, cuestionó la falta de respuestas de las autoridades frente a las denuncias de familiares y defensores de derechos humanos.

Asimismo, alertó que la falta de independencia de poderes permite que diagnósticos médicos y evaluaciones especializadas sean ignorados o retrasados por trabas burocráticas dentro del Senamecf, mientras numerosos detenidos permanecen encarcelados sin atención adecuada.

Además, calificó de burla las declaraciones de altos funcionarios que han anunciado liberaciones masivas, algo que no ha ocurrido.“La pérdida de credibilidad absoluta en ellos. Primero el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, se apersonó en un centro de reclusión y dijo que iban a salir; y detrás de eso vino huelgas, madres desmayadas, los muchachos en huelga de hambre. Ahora otra vez, y viene de la presidenta encargada de la República”, denunció.

La ONG registra al menos 631 secuestrados en Venezuela por motivos políticos. La directora aseguró que el sistema de justicia colapsó.

“Colapsó de tal forma que todo el que quería lo utilizaba. Todos: funcionarios del FAES, políticos. De hecho, cuando nosotros conocemos al preso político, le preguntamos: ‘¿Quién es tu carcelero?’, para ver hasta dónde alcanza el poder y hasta dónde nosotros podemos llegar”, manifestó.