Argentina: Comenzó a regir Ley de alivio impositivo y mayor seguridad jurídica para los contribuyentes

El Gobierno puso en marcha un nuevo marco tributario que busca ordenar el sistema, reducir la litigiosidad y dar previsibilidad a los contribuyentes.

De Derecha Diario

Desde este viernes, tras su publicación en el Boletín Oficial, comenzó a regir la Ley de Inocencia Fiscal, una de las reformas clave impulsadas por el Gobierno para modernizar el sistema tributario argentino. La norma, sancionada por el Congreso el pasado 26 de diciembre, apunta a corregir distorsiones históricas, reducir la presión punitiva sobre los contribuyentes cumplidores y fortalecer la seguridad jurídica.

El nuevo marco establece reglas más claras para la declaración y regularización de ahorros no bancarizados, redefine los parámetros del Régimen Penal Tributario y limita el uso discrecional de herramientas sancionatorias por parte del fisco. De este modo, se busca facilitar la formalización, incentivar el cumplimiento voluntario y reconstruir la confianza entre el Estado y los ciudadanos.

Evasión: suben los montos y se reduce la criminalización

Uno de los ejes centrales de la ley es la actualización de los montos mínimos para configurar delitos tributarios.  A partir de ahora, el delito de evasión simple solo se configura cuando el monto supere los $100 millones, mientras que la evasión agravada se eleva a $1.000 millones. Esta modificación corrige valores que habían quedado totalmente desactualizados y que exponían a contribuyentes a causas penales por montos marginales.

En la misma línea, también se incrementaron los pisos para multas y sanciones administrativas, con el objetivo de focalizar el control estatal en conductas verdaderamente relevantes y no en errores formales o diferencias menores.

Declaración jurada simplificada y presunción a favor del contribuyente

La Ley de Inocencia Fiscal incorpora una declaración jurada simplificada para personas humanas y sucesiones indivisas con ingresos anuales de hasta $1.000 millones y un patrimonio de hasta $10.000 millones, siempre que no estén categorizadas como grandes contribuyentes.

Quienes adhieran a este régimen y acepten la liquidación propuesta por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) obtendrán un efecto liberatorio pleno: se considerarán cumplidas las obligaciones formales y materiales del Impuesto a las Ganancias del período declarado.

Además, la norma establece una presunción de exactitud a favor del contribuyente. Solo podrá ser impugnada si la ARCA detecta discrepancias significativas, como incrementos superiores al 15% del impuesto determinado o diferencias mayores a $100 millones.

Menos litigios y plazos de prescripción más razonables

Otro avance relevante es la reducción de los plazos de prescripción. Para contribuyentes inscriptos que presenten sus declaraciones en término y regularicen saldos, el plazo baja de cinco a tres años. Esta medida aporta previsibilidad y pone fin a la incertidumbre permanente que generaban fiscalizaciones extendidas en el tiempo.

En materia penal, la ley también introduce un criterio racional: si el contribuyente cancela de manera total e incondicional el monto evadido y los intereses antes de la denuncia, el organismo no podrá iniciar una causa penal. Incluso si la acción ya comenzó, esta se extingue si se regulariza la deuda en los plazos previstos.

Reglamentaciones pendientes, pero vigencia plena

Si bien resta la reglamentación del Poder Ejecutivo y algunas resoluciones operativas de la ARCA, la ley ya se encuentra plenamente vigente. Estas normas complementarias permitirán definir detalles técnicos, sin alterar el espíritu central de la reforma.

La Ley de Inocencia Fiscal se inscribe en la estrategia del Gobierno de ordenar el sistema tributario, reducir la arbitrariedad y promover un clima más favorable para el ahorro, la inversión y la formalización de la economía. Su entrada en vigencia marca un cambio de paradigma: menos persecución y más reglas claras para quienes cumplen.

El aguinaldo en tiempos de crisis económica en Bolivia: desafíos y perspectivas

Paola B. Condori Fernández, estudiante de Economía y Derecho, analista e investigadora económica en el Centro de Estudios POPULI y líder del capítulo de LOLA Santa Cruz – Bolivia. Su enfoque académico y de análisis económico aporta una perspectiva joven, crítica y rigurosa en temas regionales y socioeconómicos

El pago de un aguinaldo decretado por ley no debería leerse como un triunfo de la justicia social, sino como un síntoma de la rigidez estructural de una economía con indicadores preocupantes y con necesidad de ajuste, a través de medidas en partidas estructurales como también una reestructuración en el orden económico.

Paola B. Condori Fernández

Recientemente, el Ministerio de Trabajo de Bolivia publicó el instructivo sobre las fechas límite para el pago del aguinaldo, tanto para instituciones públicas como para entidades privadas. Esto nos lleva a replantearnos qué significa este gasto, que tal vez respecto al total de un periodo no es tan alto, pero en contextos de crisis como la economía boliviana, puede significar mucho.

El gasto público por concepto de aguinaldo, que en 2024 fue de 3.300 millones de bolivianos, fue implementado con el fin de «dinamizar la demanda interna». Sin embargo, desde el rigor del análisis económico, no debemos confundir la expansión nominal de la liquidez con el aumento de la capacidad adquisitiva de la gente.

En la situación actual macroeconómica de Bolivia, este aumento en la liquidez masiva no es inocuo; el pago del aguinaldo, especialmente en el sector público, y la presión que ejerce sobre el sector privado, nos obligan a examinar los fundamentos de la sostenibilidad fiscal y la restricción presupuestaria.

Para entender el impacto en el sector público de esta cantidad de bolivianos, primero debemos diseccionar su origen y su destino, porque en economía todo recurso tiene un costo de oportunidad:

  1. El Sector Público y la Emisión Monetaria:

Dado que el Estado boliviano opera con un déficit fiscal profundo —superando consistentemente el 8% del PIB en los últimos años— y sin acceso a mercados de deuda internacionales a tasas razonables, la pregunta es: ¿Cómo se financia el aguinaldo de los servidores públicos? Si el Tesoro General de la Nación (TGN) no dispone de ahorro real previo, el financiamiento podría provenir del Banco Central de Bolivia (BCB). Esto es, técnicamente, una expansión de la base monetaria sin contrapartida en la producción de bienes y servicios transables.

  • El Sector Privado

Para el empresariado, que enfrenta restricciones para importar insumos y una caída en la demanda real, el aguinaldo se convierte en una transferencia forzosa de capital de trabajo a consumo corriente. En un entorno de incertidumbre jurídica y económica, esto desincentiva la reinversión y fomenta la informalidad como mecanismo de supervivencia.

Demanda Agregada

El argumento keynesiano, en resumen, sugiere que poner dinero en el bolsillo de la gente reactiva la economía. No obstante, en el contexto actual de Bolivia, dicha lógica falla al ignorar las expectativas racionales de los agentes y la restricción presupuestaria intertemporal, pues, al aumentar esta cantidad de dinero al mercado en diciembre, enfrentamos dos escenarios de ajuste vía precios y tipo de cambio:

  • La Ilusión Monetaria y el Impuesto Inflacionario

Si la oferta de bienes no crece, más dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes resulta inevitablemente en inflación. El trabajador recibe su aguinaldo nominal, pero su poder adquisitivo real se ve erosionado. El Estado, al financiar su gasto con emisión, está cobrando un impuesto inflacionario no legislado. Lo que el gobierno te da con una mano vía aguinaldo financiado con déficit, te lo quita con la otra vía pérdida de poder adquisitivo.

  • Reacción racional de protección del ahorro

Al recibir el aguinaldo, una parte significativa de los agentes económicos buscará refugio de valor. Dado que el boliviano ha perdido su función de reserva de valor, el aguinaldo no se atesorará en moneda nacional; se podría volcar a la compra de dólares —o USDT—. Cabe recalcar que probablemente no genere un gran impacto en este mercado de divisas, ya que el consumo aumenta —y no se destina tanto a ahorro—  por el dinamismo generado por fechas festivas, pero eso también nos lleva al punto anterior.

Conclusión

El pago de un aguinaldo decretado por ley no debería leerse como un triunfo de la justicia social, sino como un síntoma de la rigidez estructural de una economía con indicadores preocupantes y con necesidad de ajuste, a través de medidas en partidas estructurales como también una reestructuración en el orden económico.

No nos olvidemos de que el dinero es un medio de intercambio que manda señales para tomar decisiones basándonos en cómo están funcionando los diferentes mercados, por lo que cualquier tipo de bono o subsidio nos lleva a señales equivocadas.

Al forzar la liquidez, se distorsionan los precios relativos, que complica un poco más el reajuste necesario de la economía, y no solo eso, sino que es contraproducente con el objetivo inicial por el que son creados este tipo de beneficios laborales, ya que eleva el costo laboral de contratar, volviendo cada vez más complicado a las personas conseguir empleo y desplazándolas a sectores informales.

Cabello advierte a Estados Unidos que no saldrá ni una gota de petróleo si hay ataque militar

Caracas. – Diosdado Cabello, segundo al mando en el cartel chavista, advirtió a Estados Unidos que la Narcotiranía no permitirá la salida ni de una gota de crudo, si se produce un ataque militar en territorio venezolano.

También dijo que el narcorégimen está dispuesto a defender su petróleo con las armas. «Nos atacan porque piensan que somos fáciles, pero nosotros vamos a defender nuestro país», aseveró.

Según la óptica chavista de Cabello, Estados Unidos aparentemente «pretende imponer la ley del más fuerte” para apoderarse del petróleo venezolano, cuando en realidad, pruebas fehacientes han demostrado que Rusia, China e Irán han extraído el crudo a muy bajo costo desde hace más de una década.

«El imperialismo pretende imponer la ley del más fuerte robándose los activos de Venezuela (…) Ahí está el petróleo nuestro. Si quieren petróleo, tienen que pagarlo. No se van a poder llevar ni una gota de petróleo. Aquí hay petróleo, pero tienen que pagar. Es lo normal. Ellos no le regalan nada a los pueblos, se los cobran», expresó el también ministro ilegítimo, por cuya captura la justicia estadounidense ofrece 25 millones de dólares.

En su intervención, Cabello alertó a EEUU, que desde agosto mantiene un despliegue militar significativo en el Caribe: «¿Y ustedes creen que van a venir aquí a hacer algo y después van a venirse a llevar el petróleo de Venezuela? No se van a llevar nada, ni una gota de petróleo, tengan la seguridad».

Finalmente, en un argumento calificado de absurdo por analistas e internautas, Cabello denunció que las calles de Washington y de Nueva York están asfaltadas con petróleo robado a Venezuela a lo largo de toda su historia.

La economía de la paz: tener vecinos más ricos es una excelente noticia

Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.

(…) la humanidad progresa más cuando tiende la mano que cuando aprieta el puño. La economía de la paz nos dice que el vecino próspero no es una amenaza, sino una oportunidad. Aceptar esa realidad podría ser la clave para un futuro más seguro, justo y verdaderamente libre de la amenaza de la guerra.

Oriana Aranguren

En el capítulo 3 de la obra “Paz, amor y libertad”[1], titulado: “La economía de la paz: por qué tener vecinos más ricos es una muy buena noticia”, el economista Emmanuel Martin presenta una reflexión potente sobre la relación entre la prosperidad económica y la paz, cuestionando la noción intuitiva —pero errónea— de que en la sociedad los ganadores solo pueden existir a costa de perdedores.

¿Es inevitable el conflicto en un mundo de recursos limitados? ¿O puede la cooperación económica convertir la aparente suma cero en un juego de suma positiva para todos? Este ensayo analiza las ideas clave del capítulo —apoyado en las palabras del propio autor— y desarrolla nuevas perspectivas desde enfoques económicos, filosóficos, históricos y éticos. Veremos cómo la interdependencia económica puede fungir como fundamento de la paz, sin dejar de considerar matices contemporáneos y dilemas que surgen en el complejo escenario internacional actual.

Ganancia mutua vs el mito de la suma cero

Una de las premisas centrales que Emmanuel Martin desmonta es la creencia de que la riqueza de unos proviene necesariamente de la pobreza de otros. Según esta visión simplista —heredera del pensamiento mercantilista clásico— la economía sería un pastel de tamaño fijo donde, si alguien toma una porción mayor, los demás recibirán menos. En este sentido, describe cómo muchas personas aún creen que por cada beneficio hay una pérdida equivalente para otro, lo que implicaría que el progreso de unos implica forzosamente el empobrecimiento de otros[2]. No obstante, con una lógica aplastante, destaca que, si este fuera el caso, el conflicto sería un destino ineludible. En sus palabras: Si ese fuera el único modelo posible de prosperidad, el conflicto social sería omnipresente, y la guerra sería inevitable[3], porque, en un mundo así, la desconfianza y la rivalidad estarían justificadas; la prosperidad ajena sería vista con recelo, incluso con hostilidad, pues se asumiría que cada ganador conlleva un perdedor.

Afortunadamente la realidad económica desmiente esa fatalidad. Existen formas de prosperidad que no implican la pérdida de otros, y ello queda demostrado con la experiencia histórica, donde se observa un “ganar-ganar” en diversos ámbitos: la riqueza global se ha multiplicado y, aunque —señala el autor— persisten desigualdades[4], más personas que nunca viven mejor que sus antepasados[5]. Esto muestra que muchos han podido prosperar simultáneamente, sin condenar a otros a la miseria. De hecho, el progreso tecnológico y el aumento de la productividad han hecho posible romper el techo de la escasez, porque hoy la humanidad en su conjunto produce mucho más de lo que jamás produjo, permitiendo elevar el nivel de vida medio en casi todas las regiones del mundo. Entonces, lejos de ser un juego de suma cero, la economía moderna puede ser un juego de suma positiva donde todos ganan[6].

Este reconocimiento económico tiene un correlato ético importante, a saber: elimina la presunción de que la única manera de enriquecerse es explotando o despojando al prójimo. Si aceptamos que es posible crear riqueza nueva mediante el ingenio, el trabajo y el intercambio libre, entonces la guerra y el saqueo dejan de ser herramientas “necesarias” para prosperar y se revelan como lo que realmente son: tragedias costosas e inmorales[7]. En palabras del economista clásico Jean-Baptiste Say, citado por Martin, “La guerra cuesta a una nación más que lo que efectivamente gasta; le cuesta, además, todo lo que hubiera ganado de no haber habido guerra”[8]. Es decir, el costo de la guerra no se limita al gasto militar, sino que también abarca toda la riqueza que se deja de crear debido al conflicto, por lo cual es en sí misma un juego de suma negativa por excelencia, en el que todos pierden recursos y oportunidades[9].

Producción, intercambio y enriquecimiento recíproco

Para proponer una alternativa al sombrío paradigma de suma cero, Martin rescata la visión de Jean-Baptiste Say sobre la naturaleza productiva y cooperativa del ser humano. En una economía de intercambio, todos somos simultáneamente productores y consumidores[10]. Say definía producir como “otorgar valor a las cosas dándoles utilidad”[11], y subrayaba el papel crucial del emprendimiento en este proceso creador de riqueza[12], ya que cada nuevo producto o mejora en la eficiencia libera recursos y abarata bienes, lo que a su vez incrementa el poder adquisitivo de la sociedad en general[13]. Así, innovación y ahorro van de la mano: producir más con menos costo permite que los recursos ahorrados se destinen a satisfacer otras necesidades, generando un círculo virtuoso de crecimiento[14]. Incluso actos sencillos —como reorganizar un proceso para hacerlo más rápido, o acercar un producto de donde abunda a donde escasea— crean valor para otros y expanden la riqueza total.

Esta lógica conduce a la célebre Ley de los Mercados de Say, que Martin explica como el fundamento teórico del desarrollo económico autosostenido[15]. Simplificando, la idea de Say es que toda producción genera ingresos equivalentes que se pueden gastar en otros productos. Citando a Say, “es la producción la que abre la demanda de productos”, de modo que “los productos se intercambian por productos”[16]. En otras palabras, cada productor, al enriquecer a otros con lo que ofrece, los convierte en potenciales compradores de la producción de los demás, creando así una especie de “efecto bola de nieve”, en el que el crecimiento de un sector o nación se traduce en más demanda para otros sectores o naciones[17]. Martin lo expresa con meridiana claridad: “Me hago más rico proporcionando más utilidad a mi vecino, y mi vecino se hace más rico proporcionándome más utilidad”[18]. Cuando ambos somos más ricos, cada uno puede ahora comprar más del otro, cerrando un círculo virtuoso.

Este juego de suma positiva del intercambio voluntario constituye el núcleo de la “economía de la paz” a la que alude Martin. En contraste con la lógica depredadora, aquí el éxito ajeno es buenas noticias para uno mismo. Como resume el autor: “En los intercambios voluntarios, el hecho de que mis clientes sean más ricos es una buena noticia para mí. Si, por el contrario, se empobrecen, no es una buena noticia en absoluto, sino mala”[19]. Dicho de otro modo, queremos socios prósperos, no socios arruinados. Esta afirmación, que parece casi contradictoria bajo la lente del nacionalismo económico o de la envidia, es en realidad profundamente racional, porque, por ejemplo, un panadero prospera si sus clientes tienen ingresos para comprar pan, o un ingeniero encuentra más proyectos si las empresas de su entorno crecen y requieren sus servicios.

En suma, la prosperidad es contagiosa en una economía interconectada. Ya para 1750 Montesquieu había observado que “el efecto natural del comercio es conducir a la paz”, pues crea incentivos para la cooperación mutua y suaviza las costumbres violentas[20]. En la misma línea, Kant sostenía que “el espíritu de comercio, tarde o temprano, se apodera de todos los pueblos y no puede coexistir con la guerra”[21]. La lógica es sencilla: si el bienestar de otros me beneficia a mí, buscaré mantener con ellos relaciones pacíficas y fructíferas, en lugar de hostiles.

He de destacar —antes de cualquier tipo de acusación de ello— que esto no se trata de un idealismo ingenuo, sino de un realismo bastante claro. La historia económica moderna ofrece múltiples ejemplos de esta interdependencia benéfica. Por ejemplo: tras la Segunda Guerra Mundial, Europa encontró en la integración económica —la Comunidad Europea del Carbón y del Acero primero, y luego la Unión Europea— un antídoto contra la guerra, pues, al entrelazar las economías de Francia, Alemania y otros países previamente rivales, hacer la guerra dejó de ser “rentable”. Y más recientemente se popularizó la “Teoría de los Arcos Dorados” de Thomas Friedman, según la cual ningún país con un McDonald’s entraría en guerra con otro, ya que alcanzar cierto nivel de desarrollo y clase media volvería a la población reticente al conflicto[22]. Si bien es cierto que la invasión rusa de Ucrania en 2022 —ambos países con abundantes cadenas de comida rápida— contradijo esa regla simplista, el mensaje inicial queda claro. Además, el caso de Ucrania y Rusia en sí mismo refuerza la tesis de Martin, puesto que el ataque bélico trajo enormes pérdidas económicas tanto para Rusia como para Ucrania y sus vecinos, demostrando que la guerra destruye riqueza para todos. Basta con preguntar, sugiere Martin, a un suizo de Zúrich o a un sueco de Estocolmo a qué atribuyen la prosperidad de sus sociedades, y probablemente responderán que “no se destruyeron en dos guerras mundiales”[23], porque fue la paz lo que permitió la inversión, la planificación de largo plazo y la colaboración, mientras que la guerra los empuja a la aniquilación. La paz, en suma, “es la primera condición” del mutuo “enriquecimiento económico” entre naciones[24].

La prosperidad del vecino como beneficio propio

Una de las contribuciones más valiosas del texto de Martin es trasladar estas ideas al plano internacional. Si dentro de un país entendemos que la prosperidad de una región beneficia al conjunto, ¿Por qué a menudo no aplicamos la misma lógica entre países? Martin, apoyándose de nuevo en las enseñanzas de Say, rompe la falsa división entre economías “agrícolas”, “manufactureras” o “comerciales” para enfatizar su complementariedad[25], porque el éxito de un sector se traduce en más mercado para los demás. Citando a Say, “la posición de una nación con respecto a sus vecinos es análoga a la relación de una de sus provincias con las restantes; a una parte le conviene que la otra prospere, con la seguridad de que se beneficiará de su opulencia”[26]. En otras palabras, tener vecinos ricos es una excelente noticia, del mismo modo que para una provincia interior lo es tener una ciudad próspera en las cercanías, o para el campo es ventajoso que florezca un mercado urbano que demande sus productos.

Esta perspectiva desmonta prejuicios muy arraigados en la política internacional, en donde, históricamente, las naciones han desconfiado del crecimiento ajeno, temiendo que la riqueza de un vecino se traduzca en poder militar o influencia a su costa. Sin embargo, la economía de la paz sugiere lo contrario: cuanto más integrado está un país en redes de comercio, inversión y producción con sus vecinos, más gana con su prosperidad y más pierde si éstos colapsan. Bien decía, o así se le atribuye, Frédéric Bastiat: “When goods do not cross borders, soldiers Will”, es decir, si las mercancías no cruzan las fronteras, los soldados lo harán[27].

Un ejemplo contemporáneo de ello es la estrecha interdependencia entre las economías de China y Estados Unidos. A pesar de sus rivalidades geopolíticas, ambos países son mercados cruciales el uno para el otro, y millones de empleos y empresas dependen de que el flujo comercial continúe. Cuando en años recientes surgieron confrontaciones comerciales —aranceles y represalias proteccionistas— quedó en evidencia que ambas partes sufrían pérdidas: exportadores agrícolas estadounidenses perdieron mercados, fabricantes chinos enfrentaron caídas de demanda, los consumidores de ambos lados pagaron precios más altos, confirmando así las palabras de Say y Bastiat, quienes comprendieron que cerrar las puertas al comercio siembra enemistad y miseria, mientras que abrirlas crea amistades de conveniencia que, con el tiempo, pueden convertirse en amistades genuinas cimentadas en la confianza.

Es importante señalar, no obstante, que la interdependencia económica no garantiza automáticamente la armonía política, ya que existen factores extraeconómicos —ideologías, cuestiones de seguridad, ambiciones de poder— que pueden empujar a los gobiernos a la confrontación, incluso a costa de arruinar negocios prósperos. El citado caso de la guerra en Ucrania demuestra que un gobierno dispuesto a asumir costos descomunales puede romper la paz a pesar de los lazos comerciales. Pero, como ya mencioné, incluso en estos casos extremos, la explicación de Martin encuentra una vindicación irónica: el altísimo precio económico que Rusia está pagando por la invasión —sanciones internacionales, colapso de importaciones clave, fuga de inversiones, destrucción de valor humano y físico— podría verse como la confirmación ex post facto de que la guerra empobrece a todos, incluso a los supuestos vencedores.

En contraste, los países que históricamente han privilegiado el comercio y la diplomacia por sobre la conquista han cosechado dividendos de paz. Un ejemplo claro es Japón, que, tras ser devastado en la segunda guerra mundial, renunció a la agresión militar y se enfocó en el comercio global, convirtiéndose así —en pocas décadas— en la segunda economía del mundo, sin disparar un bala. Asimismo, Corea del Sur pasó de ser uno de los países más pobres a una potencia industrial gracias a que se adoptaron políticas de comercio internacional[28], mientras su contraparte aislada, Corea del Norte, permanece en la miseria y la beligerancia. Estos contrastes éticos e históricos refuerzan la tesis de que la riqueza fundada en el intercambio pacífico es más sostenible y humana que la fundada en la coerción.

El espejismo del proteccionismo y las causas del conflicto

Ahora bien, si la interdependencia económica es tan beneficiosa, ¿Por qué persisten políticas que la obstaculizan? Martin explora en su capítulo cómo las barreras comerciales y el proteccionismo suelen justificarse con la misma mentalidad de suma cero que alimenta los conflictos. La idea de fondo del proteccionismo es: “no necesitamos a los extranjeros, podemos producir todo puertas adentro; si compramos bienes de fuera, ‘ellos’ ganan y ‘nosotros’ perdemos”. Pero esta visión de la autosuficiencia total no solo es económica y tecnológicamente inviable en el mundo moderno, sino que además es autodestructiva. Say ya ridiculizaba esa postura con la siguiente analogía: imponer aranceles a las importaciones para estimular la producción interna es como si, en la puerta de cada casa, se impusieran derechos de importación a los abrigos y calzados con el loable propósito de forzar a los residentes a fabricarlos por sí mismos[29]. El proteccionismo, en el fondo, equivale a hacernos la guerra a nosotros mismos, porque encarece los productos, limita la variedad, frena la innovación y genera ineficiencias.

A nivel internacional, el proteccionismo históricamente ha sido origen de tensiones que a veces derivaron en guerras abiertas. Martin señala que la obsesión con la “balanza comercial” —es decir: exportar mucho, importar poco— es una “herencia destructiva del pensamiento mercantilista” que “ha sido la causa de demasiadas guerras”[30]. En efecto, en siglos pasados, las potencias coloniales libraron guerras por mercados y recursos, creyendo que debían asegurarse un excedente comercial a cualquier costo, bajo la errónea premisa de que la riqueza mundial era estática. Y las llamadas “guerras comerciales” actuales —disputas arancelarias, sanciones económicas, vetos tecnológicos—, aunque no implican enfrentamiento armado directo, minan las bases de la confianza internacional y pueden ser antesala de conflictos mayores.

Martin advierte que a menudo estas políticas proteccionistas se emprenden “para proteger los intereses de unos pocos, que son lo suficientemente astutos para que el público confunda sus intereses especiales con los intereses de toda la nación”[31]. Aquí reluce un aspecto ético y político crucial, a saber: el nacionalismo económico puede ser manipulado por élites o grupos de presión que presentan sus ganancias privadas como si fueran el bien común —por ejemplo: un sector industrial ineficiente puede clamar por aranceles “para salvar empleos nacionales”, cuando en realidad busca mantener sus privilegios a costa de encarecer los bienes para todos—. Este “saqueo mutuo” —como lo llamaría Bastiat— genera resentimientos entre naciones y suele desencadenar represalias, cerrando un círculo vicioso de empobrecimiento; en cambio, el libre comercio unilateral que proponía Say —abrir nuestros mercados sin exigir concesiones a cambio— refleja una ética de tratamiento igualitario a todos los pueblos como potenciales amigos. Say desconfiaba incluso de los tratados comerciales exclusivos, porque crear clubes privilegiados implica discriminar a terceros, y eso siembra animosidad[32]. Por tanto, su postura era radical para su época —y quizás también para la nuestra—: abogar por la libertad comercial con todas las naciones, por convicción moral y pragmática de que así se cimenta una paz duradera y se desarrolla un país.

Por si fuera poco, el capítulo de Martin ilustra vívidamente el choque entre estas ideas liberales y la realpolitik imperial de su tiempo mediante la figura de Napoleón Bonaparte. Napoleón, cuyo afán de conquista sumió a Europa en continuas guerras, fue un férreo adversario del libre comercio. De hecho, cuando Jean-Baptiste Say publicó su tratado de economía política en 1803 defendiendo el libre mercado, Napoleón, ya entonces cónsul vitalicio, exigió que modificara sus conclusiones para apoyar el proteccionismo y la intervención estatal. Sin embargo, y como es de esperarse, Say se negó a traicionar sus ideas y pagó un precio personal la ser expulsado del órgano legislativo — Tribunat— y censurado; incluso su próspera fábrica textil en las afueras de París fue arruinada en 1812 por las políticas prohibitivas del emperador[33]. En carne propia, Say, sus trabajadores y sus familias “experimentaron las consecuencias prácticas de las malas ideas”[34].

Este episodio histórico refleja cómo el afán de poder de los gobernantes puede imponerse sobre las ganancias mutuas de los pueblos. En su momento, Napoleón veía en el comercio un juego de suma cero, y quería asfixiar la economía británica con su bloqueo continental, aunque ello empobreciera también a Europa continental, mientras que pensadores como Say veían el comercio como un vínculo de paz. La colisión entre ambos enfoques no pudo ser más dramática. Si bien, a largo plazo, la historia dio la razón a Say, porque Napoleón fue derrotado y su imperio se derrumbó, mientras que las ideas de cooperación económica, en mayor o menor grado, quizá con algunas reservas, sobreviven y forman la base del orden internacional del último siglo.

Paz, libre comercio y florecimiento humano

En última instancia, Emmanuel Martin nos invita a reconsiderar las bases económicas de la paz. Su argumento, respaldado por la teoría clásica y la evidencia histórica, es que la paz y el libre comercio se refuerzan mutuamente en un círculo virtuoso. La paz permite que el comercio y la creación de riqueza florezcan; a su vez, las relaciones comerciales densas hacen menos probable la guerra, por lo cual la prosperidad deja de verse como un arma de dominación y pasa a ser un bien compartido. Martin lo expresa de la siguiente manera: “La paz es, obviamente, la primera condición del mutuo enriquecimiento económico entre naciones. La guerra destruye, mutila y marchita vidas humanas; arrasa con la riqueza, genera hambre y desperdicia recursos escasos. Las guerras son juegos de suma negativa”[35].

Más allá del lenguaje económico, hay un mensaje ético claro: la guerra no solo siega vidas y propiedades, sino que viola la dignidad humana al retrotraernos a la ley del más fuerte, mientras que la cooperación en libertad dignifica a las personas como agentes creativos capaces de mejorar su condición sin perjudicar a otros. En palabras de Say, cuando las naciones caen en las garras de la beligerancia, las únicas “ventajas de la victoria” que pudieran aducirse “son por completo ilusorias”, reservadas apenas a los gobernantes, mientras “los ciudadanos en general no reciben beneficio alguno”[36]. Para la gente común, por el contrario, “el mayor beneficio posible es la libertad absoluta de intercambio, que difícilmente pueda disfrutarse si no hay paz”[37].

La afirmación anterior, escrita hace dos siglos, resuena hoy con fuerza, en la medida en que la libertad para intercambiar bienes, ideas y servicios se convierte en una condición indispensable para que las sociedades prosperen material y culturalmente. Y dicha libertad solo puede ejercerse plenamente en un entorno de paz y respeto mutuo.

Cabe aclarar, no obstante, que ver la interdependencia económica como fundamento de la paz no significa ignorar los otros pilares de una convivencia pacífica, como la diplomacia, el respeto a los derechos humanos o la existencia de instituciones justas. Pero la economía crea un terreno común de interés que trasciende diferencias culturales o ideológicas, porque todos quieren alimentarse, vestirse, progresar, y el comercio canaliza esos deseos universales en interacciones constructivas. Como recuerda Wendy McElroy, al comentar las Cartas filosóficas, Voltaire describe la bulliciosa Bolsa de Londres en el siglo XVIII como un espacio donde “judíos, musulmanes y cristianos realizan transacciones como si profesaran una misma religión: la de la búsqueda del beneficio mutuo”[38]. El comercio enseña a cooperar en la diversidad y, a largo plazo, tiende puentes incluso entre potenciales enemigos. Cuando esas conexiones económicas se rompen, suele aflorar la incomprensión y el recelo que alimentan conflictos. Por eso es tan importante preservar y ampliar los lazos comerciales internacionales bajo reglas equitativas. Al final de su capítulo, Martin reafirma con énfasis que la paz y la libertad económica se necesitan mutuamente para lograr, no solo crecimiento material, sino el auténtico florecimiento humano. “La paz y el libre comercio se reafirman mutuamente para producir no solo el desarrollo económico, sino también la riqueza genuina y el florecimiento del ser humano”[39], concluye. Esta idea enlaza la prosperidad con una noción más amplia de bienestar, porque ya no se trata sólo de acumular bienes, sino de crear las condiciones para que las personas puedan desarrollar sus proyectos de vida en plenitud. La paz, cimentada en vínculos económicos saludables, permite dedicar energías y recursos a la educación, la ciencia, la cultura y la mejora social, en lugar de malgastarlos en destrucción. En una época donde nuevamente se escuchan cantos de sirena nacionalistas y proteccionistas en distintas latitudes, las lecciones de Emmanuel Martin, siguiendo la línea de clásicos como Say, son un oportuno recordatorio de que la humanidad progresa más cuando tiende la mano que cuando aprieta el puño. La economía de la paz nos dice que el vecino próspero no es una amenaza, sino una oportunidad. Aceptar esa realidad podría ser la clave para un futuro más seguro, justo y verdaderamente libre de la amenaza de la guerra.


[1] Tom G. Palmer. 2014. Paz, amor y libertad. Publicado por Atlas Network, Cato Institute y Students For Liberty.

[2] Ibidem., págs. 47-49.

[3] Ibidem.

[4] Aunque el autor lo señala en un sentido negativo, como si fuese algo a “corregir” o “solucionar”, lo cierto es que eso no representa un problema. Ya intelectuales como Enrique Ghersi, en Perú, y Roymer Rivas, en Venezuela, entre muchos otros, han destacado que la desigualdad no es un problema, en cuanto todas las personas son desiguales por naturaleza, y el debate no debe girar alrededor de “las causas de la pobreza”, sino en “¿Cuál es el marco institucional necesario para generar riqueza?”, ya que la pobreza no tiene causa, pero la riqueza sí. Al respecto, puede consultar: Roymer A. Rivas B. 2022. Las causas de la pobreza y la desigualdad, un debate sin sentido. Publicado en el portal de ContraPoder News. En: https://contrapodernews.com/las-causas-de-la-pobreza-y-la-desigualdad-un-debate-sin-sentido/ (Cit. 17/11/2025).

[5] Óp. Cit. Paz, amor y libertad., págs. 47-49.

[6] Uno más uno puede ser igual a tres, metafóricamente hablando.

[7] De hecho, ya Ludwig von Mises destaca en su obra “Liberalismo” es la cooperación entra las personas lo que hace grande a las sociedades, al permitir que cada individuo vea aumentada la probabilidad de éxito en la consecución de sus metas en la vida. Contrario a lo que señalan sus críticos, que recurren a la caricatura y parten de la incomprensión, si es que acaso lo han leído seriamente alguna vez, no es la “competencia” —visto como la guerra, el conflicto— lo que hace crecer a los países, sino la cooperación. En concreto, Mises dice: “Human society is an association of persons for cooperative action. As against the insolated action of individuals, cooperative action on the basis of the principle of the division of labor has the advantage og greater productivity.” (Ver: Ludwig von Mises. 1985. Liberalismus: in the classical tradition. Tercera edición en inglés. Publicado por The Foundation for Economic Education, Inc. Pág. 18.)

[8] Óp. Cit. Paz, amor y libertad., págs. 47-49.

[9] Ibidem.

[10] Ibidem., págs. 49-50.

[11] En ibidem.

[12] Ibidem.

[13] Ibidem., págs. 50-52.

[14] Ibidem.

[15] Ibidem.

[16] Ibidem.

[17] Ibidem.

[18] Ibidem.

[19] Ibidem.

[20] Ver: Emilio Menéndez del Valle. 2022. ¿Garantiza el “dulce comercio” la paz?. Publicado en el portal de InfoLibre. En: https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/garantiza-comercio-dulce-paz_129_1344131.html (Cit. 17/11/2025).

[21] Ver: María Gloria Báez. 2024. Immanuel Kant y el nacimiento del idealismo moderno (Parte III – última). Paraguay. Publicado en el portal de Última Hora. En: https://www.ultimahora.com/immanuel-kant-y-el-nacimiento-del-idealismo-moderno-parte-iii-ultima#:~:text=causa%20de%20la%20paz,cosmopolitismo%20necesario%20para%20la%20paz (Cit. 17/11/2025).

[22] Ver: Anne-Marie Slaughter, Ian Shapiro. 2022. Los arcos dorados van a la guerra. Publicado en el portal de Project Syndicate. En: https://www.project-syndicate.org/commentary/ukraine-war-shows-more-than-commerce-needed-for-peace-by-anne-marie-slaughter-and-ian-shapiro-2022-07/spanish#:~:text=WASHINGTON%2C%20DC%2FNEW%20HAVEN%20%E2%80%93%20Despu%C3%A9s,desarrollo%20econ%C3%B3mico%20y%20la%20interconexi%C3%B3n (Cit. 17/11/2025).

[23] Óp. Cit. Paz, amor y libertad., págs. 56-57.

[24] Ibidem.

[25] Ibidem., págs. 52-54

[26] En ibidem.

[27] La frase común en español es: “Donde entra el comercio, no entran las balas”. Si bien no hay documentación sobre si Bastiat dijo tales palabras citadas, compagina perfectamente con su visión del comercio y la libertad. Al respecto, invito a ver el texto de Llewelyn H. Rockwell, titulado: “Guerra y comercio: Bastiat tenía razón”. Puede acceder en: https://www.libertaddigital.com/club/ilustracion-liberal/9/guerra-y-comercio-bastiat-tenia-razon-llewelyn-h-rockwell.html?utm_campaign=url_rewrite&utm_medium=Social&utm_source=Twitter#:~:text=Bastiat%20manten%C3%ADa%20que%20cuando%20los,las%20tensiones%20y%20las%20guerras (Cit. 17/11/2025).

[28] Aunque no podríamos decir, estrictamente, que es “libre mercado”.

[29] Óp. Cit. Paz, amor y libertad., págs. 54-55.

[30] Ibidem.

[31] Ibidem.

[32] Ibidem.

[33] Ibidem.

[34] Ibidem.

[35] Ibid., págs. 56-57.

[36] Ibidem.

[37] Ibidem.

[38] Wendy McElroy. 1998. The origin of religious tolerance. Publicado por la Foundation for Economic Education. En: https://fee.org/articles/the-origin-of-religious-tolerance/ (Cit. 17/11/2025).

[39] Óp. Cit. Paz, amor y libertad., págs. 56-57.

Acuerdo comercial con Estados Unidos: Cuáles son los puntos clave

Todos los detalles del acuerdo histórico logrado entre la administración de Javier Milei y de Donald Trump.

De Derecha Diario

En un paso clave hacia la consolidación de una alianza económica estratégica, los presidentes Donald J. Trump y Javier Milei anunciaron un Acuerdo Marco de Comercio e Inversión Recíproca entre Estados Unidos y Argentina. El pacto busca profundizar la cooperación económica, promover el libre comercio y sentar las bases de un entorno transparente y predecible para las inversiones y la innovación.

El nuevo marco bilateral se apoya en los valores compartidos de democracia, libre empresa y mercados abiertos, y reconoce las reformas estructurales impulsadas por el gobierno argentino para modernizar su economía y atraer inversiones. El acuerdo, según ambos mandatarios, marca una nueva etapa en la relación económica entre Buenos Aires y Washington.

Apertura de mercados y reducción de aranceles

Uno de los ejes centrales del acuerdo es la apertura recíproca de mercados. Argentina otorgará acceso preferencial a una amplia gama de exportaciones estadounidenses, incluyendo productos farmacéuticos, químicos, maquinaria, tecnologías de la información, dispositivos médicos, vehículos y productos agrícolas.

Por su parte, Estados Unidos eliminará aranceles a determinados recursos naturales y artículos farmacéuticos no patentados.

Además, el acuerdo contempla mejoras en el comercio de carne vacuna y establece que Washington podrá considerar los efectos del pacto en sus decisiones sobre seguridad nacional, en el marco de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.

Eliminación de barreras no arancelarias

Argentina se comprometió a desmantelar restricciones comerciales que dificultaban el acceso a su mercado, entre ellas licencias de importación y formalidades consulares. También eliminará progresivamente la tasa de estadística aplicada a las importaciones desde Estados Unidos, facilitando un intercambio más ágil y competitivo.

Normas técnicas y certificaciones

En materia regulatoria, Argentina reconocerá los estándares estadounidenses e internacionales para una amplia gama de productos. Esto incluye el reconocimiento de certificaciones de la FDA para medicamentos y dispositivos médicos, así como la aceptación de los estándares de seguridad y emisiones de vehículos fabricados en Estados Unidos.

Propiedad intelectual y lucha contra la piratería

El acuerdo incorpora compromisos concretos para reforzar la protección de la propiedad intelectual. Argentina ha tomado medidas contra mercados de productos falsificados y fortalecerá la lucha contra la piratería en el entorno digital.

También, se comprometió a resolver problemas estructurales señalados por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), como los criterios de patentabilidad, el atraso en el examen de patentes y la regulación de indicaciones geográficas.

Agricultura y productos alimenticios

En el terreno agropecuario, Argentina abrirá su mercado a ganado bovino vivo y carne de ave estadounidense, y acordó simplificar los procesos de registro para productos cárnicos, porcinos y lácteos.

Asimismo, se comprometió a no imponer restricciones sobre el uso de denominaciones comunes en productos alimenticios. Ambos países trabajarán juntos para eliminar barreras no arancelarias al comercio agrícola.

Compromisos laborales y ambientales

Argentina reafirmó su adhesión a los derechos laborales internacionalmente reconocidos y adoptará una prohibición de importación de bienes producidos con trabajo forzoso. En el ámbito ambiental, el país se comprometió a combatir la tala ilegal, promover una economía más eficiente en recursos naturales, especialmente en minerales críticos, y cumplir con el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la OMC.

Seguridad económica y cooperación estratégica

El pacto también incluye un capítulo sobre seguridad económica, en el que ambos países acordaron coordinar acciones contra prácticas comerciales desleales de terceros países y alinear políticas de control de exportaciones, inversión y evasión aduanera.

Inversión, energía y economía digital

Entre las oportunidades de cooperación, el acuerdo destaca la inversión conjunta en el sector de minerales críticos y la colaboración para estabilizar el mercado mundial de la soja.

En el ámbito digital, Argentina reconocerá a Estados Unidos como jurisdicción adecuada para la transferencia de datos personales, se compromete a no discriminar servicios digitales estadounidenses y aceptará las firmas electrónicas válidas bajo la ley de Estados Unidos. 

Próximos pasos

Ambos gobiernos acordaron acelerar la redacción final del texto y realizar los trámites internos necesarios para que el acuerdo entre en vigor lo antes posible. Además, se establecerán mecanismos de seguimiento a través del Acuerdo Marco de Comercio e Inversión (TIFA) y el Foro de Innovación y Creatividad para el Desarrollo Económico.

Con este entendimiento, Washington y Buenos Aires buscan fortalecer una alianza económica duradera, promover la inversión privada y consolidar una relación basada en reglas claras, reciprocidad y apertura de mercados.

Trump se muestra abierto a reducir los aranceles a India ante un acuerdo comercial que está «muy cerca»

El presidente de EE. UU., Donald Trump, se ha mostrado este lunes dispuesto a reducir los aranceles impuestos a los productos importados de India, alegando que el país asiático ha reducido su dependencia del petróleo ruso.

Trump ha afirmado que lo haría «en algún momento» en declaraciones a la prensa durante el acto de investidura del nuevo embajador estadounidense en India y representante estadounidense para Asuntos de Asia Meridional y Central, Sergio Gor.

«Ahora mismo no me quieren, pero volverán a querernos», ha considerado, antes de asegurar que «estamos consiguiendo un acuerdo justo» con Nueva Delhi. En esta línea, el mandatario estadounidense ha declarado que ambos países están «muy cerca de alcanzar un acuerdo que beneficie a todos».

Trump ha justificado esta postura alegando que el Ejecutivo de Narendra Modi «ha dejado de comprar petróleo ruso, se ha reducido de forma muy sustancial».

Cabe recordar que el presidente estadounidense impuso gravámenes adicionales a las importaciones de India en parte para presionar a Nueva Delhi a que dejara de adquirir crudo de Moscú, elevando los aranceles de muchos productos indios al 50%.

El Gobierno nacional eliminó 973 regulaciones y desburocratizó el sector vitivinícola

El Gobierno realizó una desregulación histórica en el sector vitivinícola para acelerar los procesos de la industria

De Derecha Diario

El Gobierno nacional oficializó la derogación de 973 normas que regulaban los distintos procesos de la industria vitivinícola. La medida busca agilizar la producción, comercialización y exportación de vinos y derivados, reduciendo significativamente la burocracia estatal.

La decisión fue formalizada a través de la Resolución 37/2025 del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), presidido por Carlos Tizio, y publicada en el Boletín Oficial. El nuevo digesto normativo unifica las disposiciones vigentes y regirá en todo el territorio nacional.

El régimen alcanza a productores de uvas, bodegas, fábricas de mosto, plantas fraccionadoras, comercializadores, exportadores, importadores y laboratorios enológicos. Con esta reforma,  se eliminan regulaciones que databan incluso de 1981, simplificando procedimientos que durante décadas entorpecieron el desarrollo del sector.

Transparencia y trazabilidad

Desde el INV explicaron que el nuevo esquema busca garantizar la transparencia y trazabilidad en cada etapa de la cadena, desde la producción hasta la exportación. El objetivo, afirmaron, es reforzar el rol del organismo como autoridad de aplicación y fiscalización, sin obstaculizar la actividad privada.

El Ministro de Desregulación y Transformación del EstadoFederico Sturzenegger, celebró la medida a través de la red social X. “La Resolución deroga 973 normas (sí, 973!) y redefine completamente el rol del organismo”, destacó.

El Estado deja de controlar cada paso del proceso productivo para enfocarse en garantizar la aptitud para consumo del vino”, explicó. Sturzenegger recordó que Argentina produce unos 900 millones de litros de vino por año, lo que equivale a exportaciones por USD 800 millones, aunque el consumo mundial ha caído, lo que exige mayor flexibilidad para competir.

El funcionario remarcó que el nuevo marco permitirá trazabilidad optativa, reduciendo fiscalizaciones innecesarias: “Menos burocracia son menos oportunidades para la corrupción”.

Para dimensionar la magnitud de la desregulación, el ministro reveló que en 2024 el INV emitió 140.000 permisos de tránsito y realizó más de 5.000 inspecciones. “Hubo empresas que recibían una inspección cada dos días”, señaló.

“La mayoría de las bodegas no tiene problemas hace años. ¿Por qué tratarlas como delincuentes? El Estado debe dejar de complicar a quienes producen”, cuestionó Sturzenegger.

Finalmente, el ministro agradeció al presidente Javier Milei por haber impulsado el camino hacia la libertad económica. “Rescatamos una de las desregulaciones que habíamos trabajado en los decretos delegados que el Congreso derogó con liviandad. La libertad siempre encuentra su camino”, concluyó.

Trump rebaja al 10% los aranceles a China por el fentanilo tras su encuentro con Xi

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha anunciado este jueves que ha alcanzado un acuerdo con su homólogo chino, Xi Jinping, con quien se ha reunido en Corea del Sur, por el que reducirá sus aranceles impuestos en represalia por el tráfico de fentanilo del 20% al 10% con carácter inmediato.

«Creo que va a trabajar muy duro para detener las muertes que se están produciendo», ha dicho sobre el mandatario asiático en declaraciones recogidas por la prensa a bordo del avión presidencial de regreso a Washington.

El jefe de la Casa, que ha calificado la reunión de «increíble», ha asegurado que en el marco de estas negociaciones, Pekín se ha comprometido a comprar cantidades «enormes» de soja estadounidense y que «ya no hay más restricciones a las tierras raras» y en este sentido, China ha aceptado suspender durante un año los controles a las exportaciones de estos minerales.

«Creo que hemos tomado un conjunto de medidas excepcionales. Se han tomado muchas decisiones», ha defendido Trump al término de un encuentro que ha durado unos 90 minutos y que ha tenido lugar en la base aérea de Busan, al margen de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Ambos dirigentes han mostrado un tono conciliador antes de la que ha sido la primera reunión presencial desde que el neoyorquino haya iniciado su segundo mandato en enero de este año.

«Creo que vamos a tener una relación fantástica durante mucho tiempo», ha señalado el norteamericano en unas declaraciones en las que ha calificado a Xi como un «negociador muy duro» y un «gran líder de un gran país».

El mandatario chino, por su parte, ha asegurado sentirse «muy emocionado de volver a ver» a Trump y estar «dispuesto a seguir trabajando con» este con el objetivo de «construir una base sólida para las relaciones» entre Pekín y Washington.

Xi ha defendido que «no siempre estamos de acuerdo, y es normal que las dos principales economías del mundo tengan fricciones de vez en cuando», si bien ha señalado que «ante los vientos, las olas y los desafíos, usted y yo (…) debemos mantener el rumbo correcto y garantizar la navegación estable del gigantesco barco de las relaciones entre China y EE. UU.».

EE. UU. sostiene que los aranceles del 100% contra China están «fuera de la mesa»

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, declaró el pasado domingo, tras algunas cercanías en los últimos días, que esperaría que los aranceles del 100% a los productos chinos estén «fuera de la mesa».

«No voy a adelantarme a los dos líderes que se reunirán en Corea del Sur el jueves, pero puedo decir que tuvimos 2 días muy buenos. Así que esperaría que la amenaza del 100% haya desaparecido, al igual que la amenaza de la imposición inmediata de un régimen mundial de control de exportaciones iniciado por China», dijo a CBS News.

También señaló que la amenaza de Trump de imponer aranceles otorgó al equipo negociador estadounidense una ventaja significativa. «El presidente Trump, para darme a mí y al equipo comercial una posición de fuerza, decidió que sería una buena idea amenazar con un arancel adicional del 100%, y eso nos dio una gran ventaja. El presidente Trump es muy bueno creando apalancamiento para nosotros», subrayó.

Además, afirmó que Pekín realizará compras «sustanciales» de soja estadounidense. Según Bloomberg, esta medida traerá un alivio importante a los agricultores estadounidenses, que atraviesan dificultades financieras después de que China, su principal comprador, cancelara los pedidos esta temporada.

Anteriormente, en respuesta a las amenazas de Trump, Pekín endureció los controles a la exportación de tierras raras y de imanes, materiales críticos para la tecnología y la defensa de EE. UU., y reiteró que «no desea, pero tampoco teme» una guerra comercial.

Bessent anuncia un «acuerdo marco» entre EE. UU. y China para evitar nuevos aranceles

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha asegurado este domingo que las negociaciones con China han permitido cerrar un «acuerdo marco» para evitar la imposición de aranceles adicionales del 100% a los productos chinos.

«Creo que hemos alcanzado un marco significativo para que los dos líderes se reúnan el próximo jueves y que se eviten los aranceles», ha afirmado Bessent en declaraciones a la cadena estadounidense ABC desde Kuala Lumpur, en Malasia.

Este mismo domingo donde ha llegado a Malasia el presidente de EE. UU., Donald Trump, en su primera escala de una gira diplomática por Asia. Está previsto que Trump se reúna con el presidente chino, Xi Jinping, esta misma semana en Cora del Sur.

También este domingo el representante chino para Comercio Internacional, Li Chenggang, ha confirmado un «consenso preliminar» entre los dos países en el ámbito comercial durante los contactos mantenidos en Malasia, según recogen medios chinos.

Bessent no ha dado detalles del acuerdo alcanzado, pero ha indicado que habrá «algún tipo de aplazamiento» sobre los controles a la exportación de tierras raras anunciados por Pekín.

Cabe señalar que estos minerales que posee China en gran cantidad han sido uno de los motivos principales de las tensiones comerciales entre las dos potencias.

El responsable estadounidense ha explicado que el documento pactado permitirá que Trump y Xi «tengan una reunión muy productiva». «Creo que será fantástico para los ciudadanos estadounidenses, para los agricultores estadounidenses y para nuestro país en general», ha remachado.