La tiranía de lo visible: por qué la transparencia absoluta nos quita libertad

Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.

(…) la libertad no florece bajo la luz inclemente de un reflector perpetuo, donde solo se permite la actuación aprobada, pero sí florece en la penumbra, en el silencio y en el misterio de lo privado.

Oriana Aranguren

En la sociedad actual, vivimos inmersos en un error categórico en la narrativa sobre la libertad que ha adquirido el estatus de dogma incuestionable, a saber: la transparencia es una virtud y la opacidad ha de levantar siempre sospecha, que es usada por muchos políticos que pretenden transformar una herramienta de control en una supuesta virtud social. Es decir, han intentado convencernos, y lo han logrado con muchos, de que la transparencia es, per se, un valor absoluto, y lo muestran expresiones del tipo: “quien nada debe, nada teme”, para que los ciudadanos no tengan ningún tipo de secreto de cara a los estados del mundo, con su vocación de control, y seguido por corporaciones tecnológicas. A juicio de muchos políticos, un mundo sin secretos es un mundo más seguro, más honesto y, paradójicamente, más libre. Sin embargo, esta premisa encierra una trampa lógica que erosiona los cimientos de la individualidad, pues, al equiparar la privacidad con el secreto ilícito, se legitima la vigilancia perpetua, encontrándonos, paradójicamente, con que la transparencia total no es una herramienta de liberación, sino el mecanismo más sofisticado de coacción que se haya diseñado en la historia de la humanidad.

Históricamente, la transparencia fue una exigencia del ciudadano hacia el poder —el Estado, la burocracia, el gasto público—, era un mecanismo de defensa contra la arbitrariedad de quien manejaba los recursos públicos y controlaba a los demás. Pero en el siglo XXI, la ecuación se ha invertido: hoy es el poder —estatal y corporativo— el que exige transparencia absoluta al individuo, eliminando la privacidad, el secreto, y, con ello, disolviendo la libertad, porque se ataca directamente la individualidad, al estar siempre bajo el escrutinio de la mirada ajena, y no necesariamente de personas que se interesan genuinamente por nosotros.

El ojo de Dios y la distopía de Anon: una ficción hecha realidad

Para ilustrar en dónde estamos —o hacia dónde nos dirigimos, si no lo vemos ya hoy—, no hace falta recurrir a abstracciones complejas, sino observar las proyecciones culturales que ya retrataron este declive, por ejemplo, la película Anon (2018), dirigida por Andrew Niccol. En esta, se nos presenta una sociedad donde la privacidad ha sido abolida técnicamente, pues, a través de una interfaz neuronal llamada “The Ether”, todo lo que el individuo ve es grabado, etiquetado y almacenado en una nube colectiva. Es decir, no existen el anonimato ni el olvido; la identidad es pública, accesible y verificable en tiempo real.

En este escenario, la policía presume haber erradicado el crimen porque el crimen suele habitar en lo oculto[1]. Sin embargo, el costo de esa seguridad es la desaparición del “Yo”, y ello queda probado cuando el protagonista, el detective Sal Frieland, camina por la calle, ya que no ve personas, sino que ve datos flotantes, historiales biográficos y estadísticas. La identidad se reduce a información disponible. El conflicto, no obstante, surge cuando aparece una anomalía: una mujer sin —aparente— huella digital, una “fantasma”. El sistema entra en pánico no porque ella sea necesariamente una criminal, sino porque es ilegible, porque, en un mundo que ha aceptado la vigilancia masiva, intromisiva, desconectarse o intentar no dejar huella digital no es solo una excentricidad, sino un acto criminal, porque el sistema considera que la opacidad es, por defecto, culpabilidad.

Si nosotros analizamos nuestra realidad actual, nos daremos cuenta que esta ficción no está lejos de ella. Si bien es cierto que no tenemos implantes en la retina —por ahora—, la presión social y la arquitectura tecnológica nos empujan hacia la misma conclusión: si no estás en la red, si no eres “visible”, eres sospechoso. La aspiración de la modernidad líquida —concepto de Zygmunt Bauman— es convertir al ser humano en un ente totalmente legible para el algoritmo. Pero debemos preguntarnos: si todo lo que hacemos es visible, registrado y susceptible de ser reproducido, ¿Somos realmente agentes libres o meros actores interpretando un papel para una audiencia perpetua? Si intentamos responder esta pregunta, repararemos en que la transparencia se ha convertido en una nueva forma de tiranía, una donde la coacción no viene dada, quizá, por un arma de fuego, sino por la exclusión social y la inhabilitación digital.

La falacia de “quien nada debe, nada teme”

Como ya señalé en un inicio, uno de los argumentos más perniciosos utilizados para justificar la invasión de la privacidad es la sentencia popular: “Si no estás haciendo nada malo, no tienes nada que ocultar”. Pero con esta sentencia asume que la privacidad es solo un refugio para el delito, lo cual es sinónimo de ignorar por completo la naturaleza humana, en la medida en que la privacidad no se trata de esconder lo “malo”, sino de proteger lo propio. Cuando cerramos la puerta del baño, por ejemplo, no lo hacemos porque estemos cometiendo un crimen, sino porque hay actos que pertenecen exclusivamente a la esfera íntima y que, al ser expuestos, pierden su dignidad.

En este sentido, el argumento de “nada que ocultar” invierte la carga de la prueba de la libertad, porque, en una sociedad libre, el individuo tiene el derecho a la opacidad, y es el poder quien debe justificar cualquier intromisión, pero en la sociedad de la transparencia total, el individuo es sospechoso por defecto si decide no compartir sus datos. Con esto, se nos obliga a ser cajas de cristal. Pero, como bien han señalado diversos pensadores críticos del totalitarismo, una sociedad donde todos pueden verlo todo no es una sociedad de confianza, sino una sociedad de vigilancia mutua, un panóptico[2] donde el carcelero ya no es necesario porque los prisioneros se vigilan entre sí y a sí mismos. Y de esto se desprende que el efecto más devastador de la tiranía de lo visible es la modificación de la conducta, porque el sujeto observado altera su comportamiento —si sabemos, o simplemente sospechamos, que nuestras palabras, búsquedas en internet y movimientos están siendo registrados, instintivamente ajustamos nuestra conducta a lo que se considera “aceptable” o “normal” para la sociedad, no significando necesariamente “bueno o malo” per se, sino “bueno o malo” según los ojos de la sociedad[3], y eso sin considerar que los estados tienden a tipificar como delitos cosas que no deberían serlo—.

Asimismo, el resultado es la estandarización del pensamiento, ya que la libertad de cometer errores, de explorar ideas radicales en privado, de probar identidades o de simplemente ser “incorrecto” sin consecuencias públicas, desaparece. En su lugar, surge una ciudadanía performática, donde cada acción está calculada para encajar en el molde socialmente aprobado, por consiguiente, no actuamos por convicción, sino por miedo al juicio de otros, que pueden acceder a nuestros datos en una especie de archivo eterno. Ergo, la transparencia absoluta, lejos de empoderarnos, nos encadena a una versión higienizada de nosotros mismos, nos quita la libertad de contradecirnos y de evolucionar —porque el registro digital no perdona ni olvida—. En suma, nos condena a ser esclavos de nuestro pasado y rehenes de la percepción ajena; si todo es visible, el individuo se congela en una versión estática de sí mismo, aterrorizado de desviarse de la norma estadística que el algoritmo o la sociedad espera de él. En este contexto, la libertad se reduce a la capacidad de elegir entre opciones pre-aprobadas por la mayoría, lo cual, en rigor, no es libertad en absoluto.

La asimetría del poder: la caja negra y la casa de cristal

Pero no todo acaba allí, porque, mientras por un lado nos autocensuramos ante la mirada del otro, nos encontramos con el hecho de que la transparencia absoluta no es un intercambio entre iguales, sino una transferencia unilateral de poder del individuo hacia la estructura, sea estatal o corporativa. Es decir, existe asimetría de información —no todos responden o ven lo de todos, sino solo los poderosos nos vigilan a nosotros— y, por si fuera poco, se hacen con la capacidad predictiva que les permite afianzar sus sistemas de control. Hoy, se nos exige ser libros abiertos, se nos insta a compartir nuestra ubicación, nuestras finanzas, nuestras relaciones y nuestros datos biométricos bajo la promesa de eficiencia y seguridad, sin embargo, mientras el ciudadano es empujado a habitar una casa de cristal, las entidades que recolectan esa información operan desde una “caja negra” impenetrable.

Nosotros no sabemos, por ejemplo, cómo funcionan los algoritmos que determinan qué noticias leemos, qué tasa de interés se nos asigna o si somos elegibles para un empleo. He aquí una paradoja en la era de la información: nunca antes el individuo había sido tan transparente para el poder, y nunca antes el poder había sido tan opaco para el individuo. En este desequilibrio, la libertad se vuelve una ilusión. Como bien señalan algunos, “el conocimiento es poder”, y quien posee los datos posee la capacidad de anticipar movimientos. Si una entidad —como el Estado— conoce nuestros patrones de conducta mejor que nosotros mismos, la capacidad de manipulación deja de ser una posibilidad teórica para convertirse en una certeza matemática. En este marco, ya no es necesario coaccionar físicamente a una población si se pueden diseñar los incentivos digitales —el conocido “nudging” o “pequeño empujón”, al que incluso apelan algunos libertarios cuando hablan de un oxímoron, como lo es el “paternalismo libertario”— para que las personas tomen las decisiones que el sistema desea, creyendo falsamente que son propias.

Comprender esto es importante, porque si la libertad humana está intrínsecamente ligada a lo impredecible, la capacidad de cambiar de rumbo, de actuar de manera irracional o de reinventarnos, la transparencia total alimenta una maquinaria de predicción masiva —si el sistema puede predecir con un 98% de exactitud qué compraremos, por quién votaremos o a dónde viajaremos basándose en nuestro historial, se cierra el horizonte de posibilidades—. Con ello se alimentan sesgos cognitivos, porque solo consumimos lo que el algoritmo “sabe” que nos gusta, encerrándonos en bucles de retroalimentación. Y en un mundo optimizado por la transparencia de datos, el azar se elimina por considerarse ineficiente, lo que, a su vez, elimina la ineficiencia del azar, la chispa de la creatividad y la disidencia.

Es necesaria la opacidad, al menos en cierto nivel

Frente a este avance del Estado para hacer toda nuestra vida visible, la defensa de la libertad en el siglo XXI, en la era digital, pasa necesariamente por la reivindicación de la opacidad. Debemos rechazar la noción moralista de que el secreto es sinónimo de culpabilidad, y entender que la culminación de esa supuesta “honestidad” es la instauración de un panóptico digital que anula la esencia misma del individuo; si la privacidad se ve como una anomalía sospechosa, el sistema nos arrebata el derecho a la interioridad, que es donde maduran el pensamiento crítico y la autenticidad, porque, en resumen, el secreto es el sustrato donde germina la autonomía.

En lo personal, extiendo una invitación a cada persona, al menos los que no tienen mentalidad de esclavos, para que comiencen a defender su privacidad, porque hacerlo no significa necesariamente conspirar contra la ley, sino protegernos de la estandarización forzosa y de que terceros incidan en nuestra vida a un nivel que solo se los permite hoy la tecnología. Como sugirió el filósofo Édouard Glissant, debemos reclamar nuestro “derecho a la opacidad”, es decir, el derecho a no ser totalmente comprendidos, categorizados ni reducidos a una fila en una base de datos. Y dicha resistencia no implica necesariamente una desconexión ludita, sino una consciencia activa sobre el valor de nuestra intimidad, es decir, implica entender que cada fragmento de privacidad que cedemos por comodidad es una fracción de soberanía individual que perdemos.

Como reflexión final, me gustaría resumir el mensaje general del texto en lo siguiente: la libertad no florece bajo la luz inclemente de un reflector perpetuo, donde solo se permite la actuación aprobada, pero sí florece en la penumbra, en el silencio y en el misterio de lo privado. Por tanto, defender ese espacio no es ocultar quiénes somos, más bien es preservar la única zona donde, quizá, realmente somos libres.


[1] Algo discutible, de hecho, porque si el crimen ha sido erradicado, entonces no serían necesarios los detectives. Más bien, lo que ha quedado eliminado son la resolución de los crímenes, pero, ¿A costa de qué?

[2] El filósofo Jeremy Bentham ideó en el siglo XVIII el “Panóptico”, una estructura carcelaria donde un solo vigilante podía observar a todos los prisioneros sin que estos supieran si estaban siendo mirados o no. La clave del control no era la vigilancia constante, sino la posibilidad de ser vigilado en cualquier momento. Esto inducía al prisionero a autocensurarse y a comportarse según las reglas, interiorizando la autoridad, Más tarde, Michel Foucault usaría esto como metáfora para la sociedad disciplinaria, carcelaria, moderna en “Vigilar y castigar”, pues el poder opera a tráves de una vigilancia constante y asimétrica que induce a los individuos al autocontrol y la normalización, extendiéndose a las escuelas, hospitales y fábricas para producir sujetos dóciles mediante la internalización de la mirada del poder, sin necesidad de usar fuerza física directa.

[3] Aquí cabe referir a “la patología de la normalidad” de Erich Fromm, quien explica que la vida social normal en las sociedades modernas —a su juicio, especialmente la capitalista, pero eso lo ignoraremos—, es inherentemente patológica —deshumanizante y alienante— porque promueve la adaptación y el conformismo, lo que lleva a la enajenación, la pérdida de individualidad y la incapacidad de relacionarse productivamente con la realidad, a pesar de ser socialmente aceptado. Es decir, lo “normal” se define erróneamente por la adaptación a un sistema que daña al ser humano, en lugar de por el desarrollo de la autonomía.

China confirma ayuda financiera a Cuba de 68 millones de euros y asistencia alimentaria

Las autoridades de China han confirmado una paquete financiero de USD$ 80 millones en concepto de ayuda a Cuba, así como un cargamento alimentario de 60.000 toneladas de arroz.

Así lo ha confirmado el embajador chino en La Habana, Hua Xin, en un encuentro con el dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La nueva ronda de ayuda a Cuba incluye una asistencia financiera para la adquisición de equipamiento eléctrico, además de un donativo de 60.000 toneladas de arroz para respaldar la situación alimentaria en la isla.

Hua también abordó los encuentros de los últimos días entre autoridades cubanas y chinas comoe el reciente encuentro entre el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y el enviado especial de China para Asuntos América Latina y el Caribe, Qiu Xiaoqi.

Por su lado, Díaz-Canel ha subrayado la «intensa actividad» del embajador chino en Cuba. Igulamente ponderó el estado de los vínculos bilaterales e hizo énfasis en el desarrollo del programa de transformación digital que tiene apoyo de Pekín.

Esta muestra de apoyo llega en un momento en el que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha puesto en el punto de mira a la isla tras urgir a las autoridades cubanas a «llegar a un acuerdo» antes de que «sea demasiado tarde».

Las amenazas a la dictadura cubana suceden tras el éxito de la operación militar estadounidense en Caracas para detener al genocida dictador venezolano, Nicolás Maduro, que se encuentra preso en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn a la espera de su juicio en EE. UU.

La Eurocámara pide a la UE una respuesta firme ante «cualquier coerción» contra sus Estados miembro

La Eurocámara ha pedido a las instituciones de la Unión Europa (UE) que respondan con «firmeza, colectividad y decisión» a «cualquier forma de coerción» contra los Estados miembro, después de que EE. UU. haya amenazado a ocho países europeos en represalia a su despliegue militar en Groenlandia frente a la amenaza de Donald Trump de hacerse con el control de la isla.

En una resolución no vinculante aprobada por amplia mayoría este miércoles en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), los eurodiputados han denunciado el uso de «amenazas comerciales unilaterales» y la «intimidación económica» contra Dinamarca y otros cinco Estados miembro de la UE «como forma de coerción».

Cabe señalar que, el sábado, Trump anunció que impondrá a partir del próximo 1 de febrero aranceles adicionales del 10% a Reino Unido y Noruega, así como a otros seis países de la UE (Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania, Países Bajos y Finlandia) por su participación en la ‘Operación Resistencia Ártica’ y hasta que se llegue a un acuerdo para la compra de Groenlandia.

Se trata de ejercicios impulsados por Dinamarca, a cuyo reino pertenece la isla del Ártico, y que han contado con el respaldo de los otros siete países mencionados por el presidente de EE. UU., quien declaró este despliegue, directamente, como una «amenaza» para la seguridad mundial.

Trump afirma que EE. UU. es «el único capaz de proteger Groenlandia» y pide negociaciones para comprarla

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado este miércoles que EE. UU. es «el único país capaz de proteger Groenlandia» ante las crecientes tensiones geopolíticas a nivel mundial y ha pedido abrir negociaciones para comprar el territorio, el cual ha descrito como un «gran pedazo de hielo».

Durante su intervención con motivo del Foro Económico Mundial que está teniendo lugar en la ciudad suiza de Davos, Trump ha descartado el uso de la fuerza, pero ha lamentado la «falta de gratitud» de Dinamarca respecto al asunto.

«Debimos quedárnoslo tras la Segunda Guerra Mundial», ha afirmado, al tiempo que ha explicado que EE. UU. «luchó a favor de Dinamarca y les devolvió el territorio». «Son unos ingratos», ha añadido.

Así, ha recalcado que «todo lo que pide EE. UU. es conseguir Groenlandia, incluyendo el título de propiedad y los derechos de propiedad. Porque se necesita la propiedad para poder defenderla», ha dicho. «No se puede defender con un contrato de arrendamiento», ha añadido.

«A nivel legal, no sería defendible de esa forma, por lo que queremos ese pedazo de hielo para proteger al mundo, pero no nos lo dan. Nunca hemos pedido nada. Podríamos habérnolos quedado, pero no lo hicimos. Así que ahora tienen una opción: pueden decir que sí, y lo apreciaremos, o decir que no, y lo recordaremos», ha recalcado.

«Lo digo con respeto hacia Dinamarca, a cuya gente amo, y cuyos líderes son muy buenos. Solo nosotros podemos proteger esta masa de hielo enorme, desarrollarla y mejorarla para que sea bueno y seguro para Europa y también para nosotros. Esa es la razón por la que busco negociaciones, para adquirir Groenlandia, tal y como hemos hecho con otros territorios a lo largo de la historia y como han hecho algunos países europeos», ha sostenido.

En este sentido, ha hecho hincapié en que «no hay nada malo» con la compra de estos territorios, «muchos de los cuales, de hecho, ahora son grandiosos». «Esto no será una amenaza para la OTAN; esto mejorará la seguridad de la Alianza al completo. Estamos siendo tratados de forma injusta», ha declarado.

«Este es un asunto crucial para nuestra seguridad nacional y, de hecho, ha sido nuestra política durante cientos de años, evitar la entrada de estas amenazas en nuestro hemisferio, y lo hemos logrado con éxito. Nunca hemos sido más fuertes que ahora, y esto es lo que los presidentes estadounidenses han estado impulsando desde hace dos siglos: comprar Groenlandia», ha aseverado.

«Se me está criticando de forma muy negativa. Tengo un respeto tremendo por el pueblo de Groenlandia y también por el danés. Tremendo. Cada país de la OTAN tiene la obligación de defender su propio territorio, y la realidad es que ningún país está en posición de defender Groenlandia, aparte de EE. UU. Somos una gran potencia, más de lo que la gente entiende», ha explicado.

En este sentido, ha recordado que durante la Segunda Guerra Mundial, Dinamarca «cayó en manos alemanas tras seis meses de combates y fue totalmente incapaz de defenderse o de defender Groenlandia». «Entonces, nos comprometimos, hicimos lo que era necesario, nos sentimos en la obligación y enviamos nuestras fuerzas para mantener el territorio», ha insistido.

«No tuvieron oportunidad de conquistarla. Y lo intentaron. Dinamarca lo sabe. Literalmente, establecimos bases en Groenlandia para Dinamarca. Luchamos por Dinamarca. No luchábamos por nadie más. Luchábamos para salvarla, para salvar un gran y hermoso trozo de hielo. Es difícil llamarlo tierra», ha subrayado.

Por otra parte, ha hecho hincapié en la importancia de «contar con aliados fuertes, y no débiles». «Queremos que Europa sea fuerte. Nuestro país hace frente ahora a graves riesgos. (…) Groenlandia es un lugar estratégico situado entre EE. UU., Rusia y China», ha apuntado.

Alemania rechaza la idea de Trump de que la Junta de Paz para Gaza sustituya a la ONU

Alemania ha rechazado este miércoles la idea del presidente de EE. UU., Donald Trump, de que la Junta de Paz para Gaza creada por su Administración pueda sustituir en el futuro a Naciones Unidas.

«Tenemos un consejo de paz y esa es la Organización de Naciones Unidas», ha asegurado el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, en declaraciones desde Kenia, donde se encuentra de visita oficial y se ha reunido con su homólogo y primer ministro de Kenia, Musalia Mudavadi.

En este sentido, ha indicado que Alemania espera poder aclarar en el marco de las reuniones que tendrán lugar en el Foro Económico Mundial de Davos los planes que tiene Trump respecto a la Junta de Paz, órgano puesto en marcha para hacer seguimiento a la crisis humanitaria y el alto el fuego en Gaza pero que Washington aspira a que sea una institución global que pueda en un futuro sustituir a la ONU.

Por su lado, Kenia ha insistido en que su postura es que las instituciones como Naciones Unidas sean reforzadas. «Todos los aspectos de la arquitectura de paz global están centradas en torno al marco de Naciones Unidas», ha indicado Mudavadi, apuntado que el multilateralismo es «el camino a seguir».

En declaraciones recientes, Trump ha afirmado que la Junta de Paz para la Franja de Gaza «podría» reemplazar a Naciones Unidas, tras criticar al organismo internacional por «no ser de mucha ayuda» para la resolución de conflictos internacionales.

Aunque ha apuntado que «hay que dejar que la ONU continúe porque su potencial es enorme», el presidente estadounidense ha reclamado que «Naciones Unidas debe hacer algo más» para que, «ojalá», no haga falta la Junta de la Paz, organismo encabezado por el propio Trump e integrada por jefes de Estado de todo el mundo.

Hija de Edmundo González denunció extorsiones que ofrecen la liberación de su esposo

Caracas. – Mariana González de Tudares, hija del presidente electo en 2024, Edmundo González Urrutia, y esposa del rehén político Rafael Tudares Bracho, denunció este lunes haber sido extorsionada en varias ocasiones por esbirros de la Narcotiranía chavista, exigiéndole que su padre renuncie a su cargo a cambio de la libertad de su esposo.

González detalló tres episodios en los que, afirmó, la privación de libertad de su esposo fue empleada deliberadamente para presionar a su familia y condicionar la postura política del líder opositor.

«Denuncio que fui víctima de tres episodios de extorsión, provenientes tanto de personas vinculadas a autoridades de este país, como de personas relacionadas con la Iglesia y de individuos que afirmaban representar organismos importantes», indicó Mariana González, sin ahondar en detalles, en un comunicado compartido en su cuenta de X.

Aseguró que en estas tres ocasiones «hubo testigos», quienes, afirmó, escucharon «íntegramente» todo lo que se le dijo, y detalló que estas «extorsiones» se «llevaron a cabo en sedes diplomáticas (embajadas), en espacios donde opera el Arzobispado, y en oficinas de organizaciones que públicamente afirman defender los derechos humanos».

«Eso configura un patrón de coacción y persecución indirecta contra una familia civil, utilizando la privación de libertad como mecanismo de presión política y personal, y valiéndose incluso de espacios institucionales y diplomáticos que deberían ser neutrales y protectores de derechos», reclamó.

También, argumentó que el expediente judicial contra Tudares «es un fraude a la justicia y a sus derechos humanos» al asegurar que «no existen testigos» ni «existen evidencias» contra su esposo, ni tampoco «hechos demostrables» que constituyan delito.

Tudares fue secuestrado por el SEBIN en Caracas a comienzos de 2024, cuando llevaba a sus hijos al colegio. Poco después, fue acusado de “terrorismo”, “asociación para delinquir”, y “legitimación de capitales” y sentenciado a 30 años de prisión a comienzos de diciembre del año pasado.

Dos muertos y cinco heridos en Táchira, tras un choque causado por camión de aseo sin frenos

Caracas. – Dos personas fallecidas y cinco lesionadas, varios de ellas de gravedad, fue el saldo de un accidente de tránsito ocurrido este pasado lunes en La Tendida, municipio Samuel Darío Maldonado del estado Táchira, cuando un camión de aseo urbano presuntamente sufriera un desperfecto mecánico y perdiera el control en la avenida 3 Bolívar, entre las calles 5 y 6.

De acuerdo con el reporte de testigos y los registros videográficos, el pesado vehículo de servicio público descendió a toda velocidad por una pronunciada pendiente, al presumiblemente sufrir una falla en el sistema de frenado.

El conductor habría perdido el control del compactador, el cual se precipitó sin posibilidad de maniobra contra un grupo de transeúntes y varios automóviles que se encontraban aparcados en una zona comercial de La Tendida.

El siniestro dejó varios vehículos destrozados a su paso. Los organismos de emergencia y vecinos de la zona intentan auxiliar a los afectados a la espera del reporte oficial de las autoridades. El camión arremetió contra varios vehículos que se encontraban estacionados y en circulación, dejando un escenario de destrucción en plena vía pública.

Veppex denuncia el traslado del Teniente Germán Varela hacia un centro de inmigración fronterizo

A comienzos del mandato del chavismo, el teniente de la Guardia Nacional venezolana Germán Rodolfo Varela López se vio obligado a huir de Venezuela después de que se opusiera y denunciara al Hugo Chavez. Tras 20 años viviendo discretamente en EE. UU., Germán enfrenta la deportación —una medida que podría costarle la vida—.

Desde entonces, Varela cumplió fielmente con las autoridades migratorias de EE. UU., crió a tres hijos, levantó un negocio y se mantuvo alejado de la política. En 2005, un juez de inmigración estadounidense determinó que devolverlo a Venezuela probablemente resultaría en tortura o muerte, y le otorgó protección bajo la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura.

Sin embargo, actualmente, Varela se encuentra bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), primero en Tennessee y ahora en centro de detención Camp East Montana, ubicado en la base militar Fort Bliss, El Paso, Texas, tras ser detenido en noviembre de 2025, enfrentando una posible deportación.

En este marco, la organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX) ha denunciado que esto representa un peligro para el teniente. En concreto, VEPPEX expresa:

VEPPEX denuncia el traslado arbitrario y extremadamente peligroso del Teniente Germán Rodolfo Varela López al Camp East Montana (Fort Bliss, El Paso, Texas).
Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX)
Miami, Florida, Estados Unidos
Fecha: 21 de enero de 2026

Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX), organización dedicada a la defensa de los derechos humanos de los exiliados políticos venezolanos, expresa su más enérgica denuncia y profunda alarma por el traslado del Teniente (GN) Germán Rodolfo Varela López al centro de detención Camp East Montana, ubicado en la base militar Fort Bliss, El Paso, Texas, bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

El Teniente Varela huyó de Venezuela hace más de dos décadas tras denunciar públicamente en uniforme el régimen de Hugo Chávez durante las protestas de Plaza Altamira (2002). En 2005, un juez de inmigración de Estados Unidos le otorgó protección definitiva bajo la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura (CAT), al determinar que su retorno a Venezuela lo expondría a un riesgo sustancial de tortura o muerte.

Durante estos 20 años, el Sr. Varela ha cumplido fielmente todas sus obligaciones migratorias, ha formado una familia (tres hijos), establecido un negocio y contribuido positivamente a la sociedad estadounidense sin involucrarse en actividades políticas.

A pesar de ello, fue detenido en noviembre de 2025 y recientemente trasladado al Camp East Montana.

Este traslado es de extrema gravedad por las siguientes razones:

  1. Condiciones inhumanas y abusos graves en el centro: Camp East Montana, un campamento de carpas en el desierto, ha sido denunciado por organizaciones de derechos humanos, la ACLU y medios independientes por abusos físicos y sexuales por parte de guardias, uso excesivo de fuerza (golpizas, asfixia, lesiones), negligencia médica severa, negación de atención sanitaria, hambre, condiciones insalubres, falta de acceso efectivo a abogados y al menos tres muertes en custodia en las últimas semanas (algunas bajo investigación por posible homicidio). Estas violaciones sistemáticas ponen en riesgo inminente la vida, la integridad física y la salud del Teniente Varela.
  2. Riesgo de violación del principio de no devolución (non-refoulement): Las autoridades migratorias pretenden deportarlo a un tercer país como México, lo que podría derivar en un refoulement en cadena hacia Venezuela, donde enfrenta persecución mortal por su historial como disidente militar. Esta acción contraviene las obligaciones de Estados Unidos bajo la CAT y el derecho internacional.
  3. Precedente alarmante para miles de venezolanos protegidos: El caso del Teniente Varela abre la puerta a un precedente peligroso para otros exiliados venezolanos amparados bajo CAT u otras formas de protección.

VEPPEX hace un llamado urgente a la Administración estadounidense, al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), a ICE, al Congreso (particularmente a representantes de Texas y Florida), a la ACLU, a organizaciones de derechos humanos y a la opinión pública internacional para que intervengan de inmediato y eviten una tragedia irreparable.

No permitiremos que la persecución política venezolana se extienda a territorio estadounidense mediante detenciones y deportaciones encubiertas.

José Antonio Colina
Presidente.
Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX).
@JoseColinaP.
En Dios Confiamos.