Autoritarismo: Dictadura romántica

Valentina Gómez es economista (UCAB), fundadora Impulsa Tu Economía, y coordinadora local senior de EsLibertad Venezuela. En todos sus espacios, aprovecha cada oportunidad para reflexionar sobre las ideas de la libertad y empoderar a quienes le rodean.

… Cuando un líder se eleva al estatus de “salvador”, la política deja de ser gestión para convertirse en teología.

Valentina Gómez

Así como la tecnología ha evolucionado hasta el punto de hacerse más sofisticada y compleja, el autoritarismo también ha evolucionado para sobrevivir en países donde la democracia es el estándar. Como los aparatos electrónicos que ahora son inteligentes —capaces de conocer todo de todos y estar siempre con nosotros—, las técnicas de control moderno son más suaves, amigables; se camuflan de legalidad y transparencia.

En el siglo XX, el autoritarismo era ruidoso y sanguinario; el orden era la fuerza bruta ante todo. La oposición no era “cancelada” en redes sociales ni asfixiada con impuestos: era ejecutada, exiliada o enviada a campos de concentración. El control de la información era sencillo porque existían pocas fuentes. Hoy en día, el acceso a la información es tan fácil y rápido que los regímenes han tenido que optar por la desinformación como estrategia evasiva: saturar con datos falsos para mantener a la población confundida y entretenida, permitiendo que sepamos solo lo que ellos quieren que sepamos.

Algunas cosas nunca cambian. Desde Stalin y Hitler se usan retratos en cada oficina, estatuas gigantes y la idea del líder como el “salvador” de la nación. Esto solo nos demuestra que la idealización es un verdadero problema; nos ciega al punto de no discernir entre lo bueno y lo malo, entre un Dios y un dictador genocida. Así de grave es la idealización. Así de graves estamos como sociedad y, sobre todo, en la educación.

Cuando un líder se eleva al estatus de “salvador”, la política deja de ser gestión para convertirse en teología. El fallo del sistema educativo es lo que ha permitido que la propaganda de los servicios de inteligencia —especialmente el modelo cubano— opere sin resistencia, transformando la lealtad ciudadana en una ceguera ética donde el genocidio o la corrupción se justifican como sacrificios necesarios en el altar del “Dios-Líder”. Por eso en Nicaragua no basta con controlar el voto; necesitan encarcelar a los sacerdotes y silenciar los púlpitos, porque la fe es el último reducto de discernimiento que el “Dios-Estado” no puede hackear.

No todo el tiempo el Estado va tras la Iglesia. Nicaragua se ha convertido en el laboratorio más cruel; todo forma parte de una decisión del aparato de inteligencia. Más de 200 religiosos han sido desterrados, expulsados o se les ha prohibido el ingreso desde 2018. Todo comenzó con las protestas civiles contra las reformas al seguro social (INSS), cuando la represión policial y parapolicial dejó cientos de muertos. Los templos católicos abrieron sus puertas para refugiar a los estudiantes y brindar atención médica a los heridos que los hospitales públicos rechazaban por orden estatal. Ortega y Murillo acusaron a los obispos de ser “golpistas” y, desde entonces, no han parado su persecución. Recordemos que es el último recurso para eliminar cualquier voz que hable de un ser superior, de otras normas, valores o discernimiento. El Estado no quiere que te cuestiones; quiere que lo idealices, que lo veas como única fuente de la verdad.

El aparato de inteligencia nació como un mecanismo de supervivencia radical para un grupo que sabía que, si no controlaba todo, perdería el poder rápidamente. Hoy, el socialismo en Cuba ha logrado sobrevivir 65 años bajo ese mecanismo y ha conseguido trasladarlo a sus aliados en otras partes del mundo. Este aparato nace después de que Fidel Castro y el “Che” Guevara se obsesionaran con evitar lo que le pasó a Jacobo Árbenz en Guatemala (derrocado por un golpe apoyado por la CIA en 1954). Comprendieron que para que la revolución sobreviviera, necesitaban un sistema que detectara la disidencia antes de que se organizara. Por ello crearon el G2 (inteligencia militar) bajo la tutela directa de la Unión Soviética (KGB) y la Stasi de Alemania Oriental, heredando sus métodos de vigilancia vecinal.

En Venezuela, estos métodos se conocen como “Consejos Comunales”. A diferencia de las cámaras que vigilan criminales, la inteligencia vecinal busca reportar “anomalías ideológicas”, convirtiendo al vecino en un agente del Estado. La vigilancia vecinal es un sistema que no busca protegerte, sino obligar tu lealtad. Han logrado que el miedo no sea algo que viene de arriba, sino algo que vive al lado. Así, el discernimiento va muriendo lentamente; de una u otra manera van sobornando tu lealtad y haciendo que tu derecho a recursos básicos dependa de aplaudir al dictador. La idealización deja de ser una opción y se convierte en una estrategia de supervivencia.

Las características principales del G2 son el control y la desconfianza. Controlan toda la información para mantener a las personas bajo una misma creencia: la que le conviene al dictador. Al convertir a cualquier vecino en un arma contra otro, nace el silencio por temor a ser escuchado y aparecen las repercusiones, que en muchos casos significan ser privado de la libertad por simplemente pensar distinto.

Todos los años de éxito cubano han inspirado a otros líderes que han querido perpetuarse en el poder. Juan Carretero fue el oficial de la inteligencia cubana encargado de la DGI (Dirección General de Inteligencia) para América Latina. Cada país latinoamericano, dependiendo del desarrollo de sus luchas, tenía un agente encargado de las relaciones en general o uno para cada organización específica. En el primer lustro de la década de 1960, la inteligencia cubana priorizó dos líneas: la preparación de la guerrilla del Che Guevara en el Cono Sur y la vinculación con países que mantenían luchas armadas, como Venezuela y Perú.

Así, mientras el G2 se enfoca en la seguridad interna (contrainteligencia), la DGI es la encargada de la inteligencia exterior. Es la DGI quien entrena a los cuadros políticos de estos países para que utilicen el mismo lenguaje y las mismas tácticas de propaganda. Por eso, ante la crisis, todos repiten el mismo guion: que las protestas son “golpes de Estado” o “ataques de los Estados Unidos”.

El objetivo del aparato de inteligencia cubano ha sido siembre la estandarización de métodos de control, no la expansión de la ideología socialista como muchos pueden pensar. Ha logrado poner en contra a vecinos, amigos, familiares. El proceso electoral se ha disfrazado de legalidad y transparencia, siendo ahora un proceso profundamente corrupto que solo sirve para garantizar la perpetuidad del líder en el poder.

El fraude electoral en las elecciones presidenciales de julio de 2024 en Venezuela se ha convertido en el ejemplo definitivo de cómo se utiliza el soporte técnico del aparato cubano para anular la soberanía popular. Utilizaron 3 estrategias claves:

-Desinformación: Gracias a que la ciudadanía resguardo la mayor cantidad de resultados electorales el estado activó su manual de desinformación aprendida de la inteligencia cubana. El Consejo Nacional Electoral (CNE) optó por proclamar un ganador sin mostrar un solo dato que lo respaldara, confiando en que la saturación narrativa nublaría la verdad.

-Miedo: Se utilizó aplicaciones digitales y redes de vigilancia vecinal (los Consejos Comunales), para conocer los que estaban en desacuerdo con el resultado “oficial” del estado. Este es el G2 en su máxima expresión: el uso de la tecnología no para proteger al pueblo, sino para que el vecino reporte la «anomalía ideológica» de quien se atrevió a votar distinto, convirtiendo el derecho al voto en un motivo de persecución penal.

-Complicidad internacional: La DGI se ha encargado de hacer un bloque de reconocimiento, países como Bolivia, Nicaragua y Honduras respondió a la validación del fraude para protegerse mutuamente en la estructura de control y supervivencia.

En definitiva, la Dictadura Romántica es el desafío más sofisticado y complejo que enfrenta la libertad en nuestro siglo. Ya no es nada agresivo al contrario, utiliza la inteligencia, la estrategia, al convertir al vecino en espía, al líder en Dios y al fraude en un trámite administrativo, estos regímenes han creado un sistema operativo de opresión casi invisible pero muy presente y destructor.

La inutilidad de la democracia pacifista en escenarios de autoritarismos

Mauricio Hernández, coordinador local de EsLibertad Venezuela y dirigente estudiantil del movimiento universitario TomosUCV

(…) Ante el estancamiento interno y la erosión de las capacidades de la oposición para generar un cambio real, el recurso a la incidencia extranjera se presenta como la última esperanza, aunque, esta ha demostrado ser una fuente de incertidumbre e histeria reprimida..

Mauricio Hernández

Introducción

Ante lo que parece ser la insuficiencia para cumplir el objetivo prometido por la supuesta nueva oposición venezolana en 2025, y el retorno a los escenarios casi post apocalípticos en los cuales se sume el país últimamente, tanto como a nivel social, político y económico, cabe que quienes todavía siguen renuentes a vislumbrar el panorama actual de manera lógica se pregunten: ¿Es una parafernalia colaborativa al mal que se nos ha infringido desde hace dos décadas la oposición? O, sencillamente vivimos sumidos en un liderazgo inútil, que a temporadas cambia su color de ojos, pero deja viva su esencia primigenia, —la cual es cobarde y abanderada a un poder externo a ellos, el cual se busca que haga de llave para el cumplimiento de sus promesas, porque no han de contar ni con la organización, los recursos y menos con el coraje suficiente por su parte para llevar a cabo un accionar verdaderamente eficiente para salir de la dictadura—. Vivimos con la cuerda en la garganta durante años, amarrada por la potestad de nuestro propio pueblo, que a su vez, es apretada por una esperanza que cojea y propicia cualquier placebo que nos resulte esperanzador a nuestra desgracia.

La sociedad venezolana se encuentra en un ciclo de error y postergación de su desdicha, únicamente debido a su incapacidad de abrir los ojos ante la realidad de una lucha por la libertad que ha sido menoscabada por un espiral de inacción política, como también por el discurso pacifista y fantasioso propiciado por quien se supone es su órgano heraldo de su libertad: su propia oposición, —la misma que se ha encargado del entorpecimiento crónico en lo que respecta a la salida del régimen—, una que se ocupó de distribuir una narrativa democrática, arraigada a la inacción por mantener una figura supuestamente recta. Tanto así que, a través de los años, se ha podido presenciar como los únicos actos de acción verdadera para tomar cartas en el asunto han venido de manos de grupos ajenos a los partidos. Actores como estudiantes, personas comunes organizadas por un deseo colectivo, pero sin un liderazgo claro o competente, mismos que ahora, muchos o se encuentran privados de libertad o en un mundo mejor. Todo por no entender que la factibilidad de la democracia pacifista se rebaja a mera inutilidad, si es que se aplica a escenarios dictatoriales. Esta es una estrategia la cual transmuta a ser hasta contraproducente para el objetivo gracias a su naturaleza, y, a su vez, resulta plenamente perjudicial a las masas fuera de las elites que apuestan por ella.

Dicho lo anterior, me propongo a desmantelar el supuesto camino hacia la salvación, dicha senda, adornada con palabras melosas, y al mismo tiempo, hacer recapacitar a cuyos ciegos se niegan a afrontar nuestro presente de manera realista, y prefieren vivir bajo utopías y promesas sin sustentación alguna, al igual que hacer ver sobre cómo si mismo está siendo funcional a su propio mal. —Porque no existe más ciego que el que se niega a ver su propia desgracia—. Este ensayo ha de postular las etapas de los autoritarismos en las que mínimamente cabe la idea de una democracia pacifista, o en su defecto, la democracia por sí sola. De igual manera, enmarcar como las dictadura ejercen un control estratégico y selectivo en la sociedad ante cualquier protesta, y, del mismo modo, la misma sociedad siendo funcional al régimen. Del mismo modo, doy a ver cómo un autoritarismo convierte el estado de excepción en la norma vigente, y esta termina inutilizando a la democracia.

Sobre las primeras etapas de los autoritarismos y la cabida de la democracia

¿En qué parte de los autoritarismos cabe la democracia? ¿Si la misma se trata del respeto a la voluntad de la mayoría y el respeto a la vida humana, y los autoritarismos resultan ser su anulador por excelencia? Pues, la respuesta simple sería que en ningún momento, sin embargo, en Transición a la democracia. Juan. Linz (1990) se plantea al autoritarismo como un proceso más que lineal, escalonado, hasta el punto de derrumbe del mismo, —una transición de niveles que resaltan por la evolución de las prácticas dictatoriales. Dicho lo anterior, preciso el dar razón de lo que denominé como las tres etapas clave de las dictaduras, basándome en la experiencia venezolana, cada una enmarcada por sus características clave que repercutan en el respeto de la democracia y una sociedad libre, al igual que las acciones con las que cuenta cada etapa para garantizar su declive. Empezando con saber que los autoritarismos son, en esencia, modelos los cuales evolucionan con el tiempo, la mayoría, cimentados al principio por el apoyo popular.

De este modo, la gran mayoría han llegado al poder por revoluciones armadas, u otros por procesos electorales con premisas partidistas comúnmente radicales, y que traen consigo reformas visiblemente doctrinarias y alejadas del pluralismo. En la generalidad, este modelo —como ya fue mencionado—, se apoya en la gente hasta llegar a su autonomía y control absoluto de las competencias del Estado. Awi, siendo las democracias, en especial las pacifistas propugnadoras de los órganos legales de la nación que, se sobreentiende, ya han sido tomados, lo cuál resuena en las pocas posibilidades que puedan darle cabida a una potestad de la mayoría o un cambio.

De estas etapas, partimos de la primera la cual es la instalación. Un inicio del periodo enmarcado por un apoyo considerable, el cual no se ve afectado en los primeros años de mandato, —a excepción de que ocurra alguna irregularidad que deje en un descontento grande a la sociedad—. En lo general este periodo va acompañado de una estructura inicial supuestamente democrática, lo que condiciona una oposición débil, al igual que existe una vigencia todavía de la decisión tomada, que ya está siendo aplicada. Según la historia, son los primeros años en los cuales vemos un contento en la población a base de los cambios ya propiciados por el mandato, que de plano pueden resultar radicales si es que se llegó al poder a través de una revolución, o, una ideología sumamente extremista. Dichas reestructuraciones pueden traer consigo reformas de leyes de naturaleza muy polarizada, implementación de políticas favorecedoras a un grupo específico, al igual que también se dejan ver los primeros rasgos de centralización de poder en varias personas. Esta es una etapa la cual lleva un aire de alerta a lo que posteriormente se acerca, y el anuncio de algo que tarde o temprano desembocará en una situación más grande.

En concordancia con lo anterior, y un avance temporal del primer periodo, se puede notar de manera clara como lo que empezó con meras acciones enmarcadas por una ideología, o a peor, sumida en escándalos y violaciones orquestadas, pasa a ser lo que llamo consolidación del autoritarismo temprano. Dicha faceta, tomando como una pequeña referencia lo que en su obra plantea Juan J. Link (1990), el gobierno se sume en la burocratización, la eficacia parcial y la legitimidad débil (aún operante). En consecuencia, esta etapa presenta ya los primeros signos de represión y censura, inicialmente representados por respuestas violentas o injustificadas del gobierno hacia sus disidentes, como sucedió en Venezuela, que, entre los años 2001 y 2002, Hugo Chávez declaró a los medios de comunicación que discrepaban con sus ideas enemigos de la revolución y, bajo su narrativa de delirios de grandeza, eso representaba atacar a la voluntad del pueblo, —mismo que con orgullo declaraba él mismo ser el recipiente—, lo que le sirvió como el primer paso a sus prácticas de censura y persecución. Al mismo tiempo, eso ocasionó que en 2004 se diera validación por parte de la Asamblea Nacional a la Ley de responsabilidad en radio, televisión y medios electrónicos, dando paso a la permisividad para la censura mediática masiva dentro del territorio nacional, junto a la posterior nacionalización de los medios de comunicación. Otro escenario es Alberto Fujimori, quien independientemente del bando, prosiguió con las acciones que resaltan este periodo: en 1992, ejecutando un autogolpe de Estado, y así disolviendo el parlamento y el poder judicial con apoyo militar, dando paso a una ola de persecuciones, y, del mismo modo, a 25 asesinatos selectivos a opositores por la mano de un escuadrón ligado al servicio de inteligencia nacional. Así pues, se abre paso a la evolución de esas actividades represivas, para posteriormente consolidar esa estructura dictatorial la cual pasa a ser a simple vista.

Asimismo, consecuente a los primeros dos puntos, nos damos cuenta que, aunque la elección a la democracia puede seguir vigente gracias al descontento poblacional, resultaría sólo en cuestión de tiempo para que la estructura dictatorial termine controlando dichos organismos que quedan para apelar, de este modo, entrando a [1] en un control de las acciones opositoras [2] una permisividad de ciertas acciones de manera selectiva, —las cuales no representarán un peligro para la estructura dictatorial—.

Seguidamente, pasamos a la tercera etapa, la cual denomino como Estancamiento de la libertad: Control de las potestades, misma que enmarca el control de lo que respecta a las acciones populares para acabar a un modelo dictatorial dónde, de manera completa, la cúpula gubernamental se ha apoderado de todos los confines competentes del Estado, —como si a un virus que se esparce por el sistema se tratara—. De esa manera, ya mermada la insignificante pizca de oportunidad que representaban estas estructuras dentro del país, condiciona que el poder de una oposición por medio del Estado ya no exista, que a su correlación lleva a el control absoluto de las atribuciones para la expresión, y sus limitaciones dentro del territorio nacional, lo que radica a que después se lleve a optar por el apoyo de instituciones internacionales, las cuales, cabe recalcar, han demostrado ser partícipes de incrementar la burocracia exterior antes que buscar la resolución a la problemática. Esto es el inicio de una dependencia sumamente peligrosa por la incertidumbre en la cuál se apoyan las decisiones que se debaten en los organismos internacionales.

Recapitulando el panorama interno de los años anteriores en Venezuela. Aunque se pueden ver intentos de expresión en contra, a menudo suelen ser acciones simbólicas que no representan ningún tipo de peligro o alerta hacia la cúpula, y asimismo, resultan fáciles de reprimir, como también al final estas terminan siendo parte de un juego de permisividad que manejan los que ostentan el poder, porque la represión no es bruta por más que parezca, —es permisiva, es selectiva de personas y situaciones que resulten relevantes—. Además, al final de cada una de esas obras llevadas a cabo, y parcialmente fallidas, aquella ¨oportunidad¨ otorgada hacia los que se oponen, serán las masas quienes terminen pagando las consecuencias. —Porque resulta más fácil hacer que un pueblo le tenga miedo a seguir a sus líderes que a su propio opresor—.

Sobre la represión dictatorial estratégica

Dicho lo anterior, cuando me refiero a esa permisividad que se da en ciertos momentos, hago mención a acciones que funcionan como una ilusión de supuesto control hacía los que se oponen, ciertas cosas que las masas creen que siguen en manos de sus ¨salvadores¨. Tales son estas actividades que terminan siendo la línea recta que seguirán cual pasaje hacia el cumplimiento de sus objetivos, y que se convertirá, posteriormente, en un ciclo que llevará al estancamiento de sus acciones por no ser útiles. Acciones como [1] manifestaciones dispersas, sin un objetivo o lugar a fin. Estas funcionan como un objeto inamovible, casi llegando a un punto de inacción, —desde la subjetividad, claro está—. Aunque para muchos les puede resultar increíble, así lo es, siempre y cuándo se tenga un gobierno plenamente democrático, solo así esta puede ser una opción viable.

Partiendo de la máxima ya mencionada, la represión es selectiva y permisiva, el que esté en el poder siempre se va a decantar por coaccionar ante lo que represente una verdadera amenaza para la integridad de su estructura, por ello, le resulta más beneficioso el alimentar esa ilusión que no representa un peligro real, y así colaborar a ese ciclo. Asimismo, por su inutilidad a largo plazo la estrategia hace función de placebo para las personas, y una justificación del dictador para ocasionar nuevamente un periodo de castigo hacia quienes decidieron revelarse, lo cual es solo una fachada, ya que el castigo irá por igual, y la narrativa del tirano será una en contra de un supuesto acto para inestabilizar a la nación y su gente. Así pues, vislumbrando la trayectoria vaga de la oposición, y el afán de la gente de seguir arrastrándose hacía ella, uno se da cuenta que Venezuela ha metido sus sentimientos en un molde junto a sus propias esperanzas, mismas que se han dejado llevar a por una musa que los maneja, y le promete lo que sus necesidades le gritan. Pensamiento parecido enuncia mi compañero en su trabajo. Roymer, R. (2025). Venezuela, la sociedad bucle: sobre las contradicciones de quienes dicen liderar un cambio, y quienes los siguen. En este trabajo, describe cómo ciertos líderes y seguidores viven en una especie de “show de Truman”, aislados de la realidad.

Esto es real, y el caso más claro de este ciclo en América latina es Venezuela. Si a ver vamos, la historia vista en 26 años para acá, notamos ese ciclo de estancamiento de liderazgo político, enmarcado por el apoyo de la sociedad venezolana. Comenzando por:

  1. Acción democrática, 1999. Contando con 25% en parlamentarias, y para 2010 8.17% según la página de AD por el CNE, Wikipedia (genera dudas).
  2. COPEI, 2010. Con 5.13% en parlamentarias según CIUDAD MCY. destacando que, 2010 fue una época profundamente marcada por una oposición fragmentada, lo que llevó a la población a redirigir sus votos a distintos partidos.
  3. UNT, 2006. 36,9% en presidenciales según. Proyecto de datos electorales de América latina de Georgetown, CNE (genera dudas).
  4. Voluntad popular, 2009 / 2015. 49,12% coalición de la mesa de unidad democrática.
  5. Primero justicia, 2006 / 2008. 11.17% en presidenciales y 14.54% en regionales del 2017 según los boletines del CNE (genera dudas).
  6. Vente Venezuela, 2023. 92.35% en primarias presidenciales, 2024. 76.1% en presidenciales según el 90% de las actas escrutadas.

Estas estadísticas presentan más similitudes que diferencias entre estos partidos, la más importante siendo el patrón de acciones vistas en estas fechas como forma de contraposición al régimen. [1] Todos estos partidos han llamado a marchas para exigir respeto, concentraciones inútiles que terminan desembocando en nada, y apelaciones desde el interior del país hasta el exterior a la comunidad internacional, la cual ha implementado su común burocracia, —o de plano no ha hecho nada—. En segundo lugar [2] se encuentran los referendos consultivos y las colectas de firmas. Queda poco que decir al respecto ya que se han agotado todas las evidencias y preceptos que demuestran lo absurdo de esas acciones. Sin embargo, la única manera que esta estrategia funcione, es que todavía los órganos judiciales y administrativos no estén tomados en lo absoluto, o, en su defecto, la totalidad de los mismos, lo cual podría representar la primera etapa. Asimismo, la tercera acción [3] serían las simbólicas, las cuales son del mismo índole de las segundas. Tanto por dentro del país como por fuera de si, el objetivo radica la mayoría de las veces en llamar la atención de la comunidad internacional. Nuevamente, caemos en la burocracia y la inacción derivada de por factores como la discrepancia por los hechos los cuales se ocasiona la oposición al régimen, al igual que la indiferencia por una parte de la comunidad que apoya al mandato, misma que, aunque sea minoría, detendrá dicho proceso. Y el último [4] campañas de firmas por fraude electoral. Sencillamente, sin palabras.

Dictadura convertida en estado de excepción prolongado

Sumado a lo ya expuesto, es necesario iniciar precisando qué se entiende por democracia pacifista, a fin de delimitar el porqué de su incapacidad de ofrecer una solución eficaz al problema que aquí se plantea. La llamada democracia pacifista puede describirse, en términos generales, como una forma de acción política que privilegia estrategias no violentas frente al poder, independientemente de las capacidades de este, apoyándose en el respeto a los consensos populares expresados a través de procedimientos institucionales, en la utilización de los cauces judiciales para la tramitación de conflictos y reclamaciones, como en el recurso a prácticas de movilización pacífica como mecanismo principal de presión.

En contraste, el estado de excepción es un régimen jurídico, por naturaleza temporal, mediante el cual se otorgan facultades especiales al Poder Ejecutivo para hacer frente a situaciones graves que no pueden ser abordadas mediante los mecanismos ordinarios del ordenamiento, lo que conlleva la suspensión o restricción de determinados derechos y garantías constitucionales. Las dictaduras tienden a sumir sus mandatos en una situación material de excepción permanente, aun sin proclamar formalmente dicho estado, o bien les resulta jurídicamente sencillo institucionalizarlo cuando cuentan con suficiente control sobre los aparatos estatales y el sistema de frenos, extremo que suele evidenciarse en patrones reiterados de represión severa.

En tales contextos, la excepción se convierte en la norma. Agamben, G. (2004). Estado de excepción: Homo sacer, II, 1. Adriana Hidalgo Editora. Sostiene que el totalitarismo moderno puede definirse como la instauración de una “guerra civil legal” que permite eliminar categorías enteras de ciudadanos mediante el mecanismo del estado de excepción, de modo que este deja de ser una medida extraordinaria para convertirse en un paradigma normal de gobierno. El estado de excepción crea así una “zona de indiferencia” en la que el derecho se suspende, de manera que el régimen jurídico excepcional se transforma en el marco que autoriza, en la práctica, la exclusión de la libertad e incluso de la vida de determinadas personas, convertidas en vidas prescindibles. Sobre esta base, la norma que pasa a regir el sistema, una vez instaurado el estado de excepción, consolida su apariencia de legalidad mediante la formalización de ese régimen extraordinario como si fuera un orden jurídico ordinario. Tal instauración se orienta a descomponer selectivamente la pluralidad política, haciendo posible la persecución, detención e incluso la eliminación física de opositores, bajo la cobertura de disposiciones de emergencia. Un ejemplo paradigmático es el Decreto para la protección del pueblo y del Estado, dictado en Alemania en 1933, que suspendió los artículos de la Constitución de Weimar, relativos a las libertades personales y que nunca fue formalmente revocado, permitiendo calificar jurídicamente todo el Tercer Reich como un largo estado de excepción que se prolongó durante doce años. En escenarios de este tipo, la dinámica de excepción se convierte en el principal mecanismo de sometimiento de la población, autorizando detenciones arbitrarias sin orden judicial previa y medidas represivas fundadas más en señalamientos y presunciones políticas que en garantías procesales propias de un Estado de derecho.

Al mismo tiempo, las acciones previamente planteadas quedan anuladas por el Estado de derecho ya existente, lo que termina en su inutilización debido a su naturaleza, la cual se decanta por el mismo en cualquiera situación. Lo que resulta más banal, es que, aun en conciencia de que ese estado de derecho está siendo menoscabado sin mesura, se termina pidiendo respeto a las instituciones y, a seres los cuales carecen de moral.

A propósito de los gobernantes, a dista de ser suficiente, existe un cierto placer del cual alimentan su malicia los dictadores, uno que, de manera maquiavélica secreta, la población al orquestar acciones que terminan en nada. Y esa es la posterior vuelta a la dependencia al tirano en la cual la sociedad vive. En su plenitud, al estar centralizado el poder en el Estado, y por ende en los gobernantes, se extienden sus potestades a controlar áreas las cuales son imprescindibles para el ser humano, tales como la comida, la salud y los servicios básicos, lo que hace que inevitablemente algunos sectores de la sociedad se abstengan a expresarse por miedo a ser perjudicados en sus necesidades, y así, a largo plazo, sumirse en un estado de conformismo con la situación política, aunque, eso termina por aplicarse más en los simpatizantes al régimen, o por otro lado, a personas inicialmente dependientes de él, las cuales en muchos casos son personas marginales (refiriéndome a su estado mental). Del mismo modo, estas últimas deben su dependencia y simpatía al ser el grupo poblacional el cual inició el apoyo a la dictadura en su etapa de instauración. Así pues, no se ha de negar que la mayoría de la población se ve en dependencia de dicho régimen por el factor laboral, el cual, en Venezuela se ha visto centralizado por la destrucción del sector privado. Esto dejó al ciudadano común sin alternativas de fuentes de ingreso, al igual que resultó en que ser emprendedor se convirtiese en una bolsa de dificultades más que una opción.

La postergación del sufrimiento poblacional

En el marco de las observaciones anteriores, cabe agregar que una función pasiva de represión, respecta a la suspensión de estos servicios a la sociedad, no solo complicando su situación aún más, sino que postergando ese sufrimiento, el cual servirá como colaborante a la oposición para alimentar su discurso de libertad y exigencia de respeto a las autoridades. Esto es evidenciable en casos como en Siria, bajo el gobierno de Bashar al‑Asad en 2011, en ese periodo, fuerzas estatales cortaron electricidad, líneas telefónicas y suministro de agua en zonas que se convirtieron en focos de protestas contra el régimen, como parte de operaciones militares para sofocar las manifestaciones, según medios de comunicación, fungió como castigo a las zonas que se rebelaron, para aislar a la sociedad con un Estado el cual era altamente centralizado sobre la provisión de servicios. Del mismo modo, escenario parecido ocurrió en Venezuela en el año 2016, dónde el gobierno de Nicolás Maduro declaró estados de emergencia y de excepción en un contexto de protestas por escasez de alimentos y medicinas, combinando concentración de poder, militarización de la distribución de alimentos (CLAP) y graves fallas en servicios básicos, lo que afectó de manera sistemática el acceso a salud, alimentación y educación, reteniendo subsidios y así generando crisis en esos sectores según Human Rights Watch, (2016).

Es evidente entonces que si se sale de las manos la capacidad de generar un cambio por parte de la oposición, el terminar abogando por la incidencia extranjera es el último recurso que se vislumbra, lo cual, en lo anterior mencionado, solo generará burocracia y estancamiento si es que se debate una intervención, esto a base del derecho internacional. Asimismo, esto genera una dependencia esperanzada en las acciones internacionales, y estas han demostrado de forma empírica tediosidad en estos temas, generando incertidumbre e histeria reprimida. Al igual que, mientras más avanza la dictadura en temas de poder, ya trascendiendo fuera de su territorio nacional, causa que dicha nación se convierta en un peligro ya reconocible por algunos países. Lo cual hace que las opciones para dar fin al problema afecten más a la población que en un principio. Lo cual nos lleva a este postulado. ¨La abstención de las acciones contundentes para liberar un país durante un periodo prolongado desencadena que las represalias hacia la estructura dictatorial trasciendan a niveles mayores de las que en un principio se pudieran haber evitado¨. Simplificado, ante situaciones difíciles, soluciones a la altura. De forma realista, esas soluciones no terminan siendo el precio a pagar por la libertad, sino las consecuencias de un pasado irresponsable y una carencia de actitud para dirigir un movimiento que verdaderamente tuviese un plan realista a un escenario crudo como lo son los autoritarismos.

Conclusión

Tras el análisis pormenorizado de las tesis planteadas en este ensayo, llego a una conclusión ineludible sobre la inutilidad de los métodos tradicionales frente a estructuras de poder que han trascendido los límites de la legalidad convencional. La “democracia pacifista”, lejos de ser un camino hacia la libertad, se ha transmutado en una herramienta funcional para el propio régimen, alimentando un ciclo de error y postergación de la desdicha que arropa a la sociedad venezolana. Esta estrategia, arraigada a una inacción que busca mantener una supuesta rectitud moral, ha demostrado ser plenamente perjudicial para las masas, pues, se enfrenta a un adversario que no reconoce los mismos códigos éticos ni respeta los procedimientos institucionales. El liderazgo opositor, visto como una parafernalia colaborativa o un órgano heraldo de una esperanza cojeante, carece de la organización, los recursos y, sobre todo, del coraje necesario para ejecutar un accionar verdaderamente eficiente. En consecuencia, la persistencia en estas tácticas simbólicas como son las marchas sin objetivo, colectas de firmas y referendos en instituciones ya tomadas, no representaran un peligro real para la cúpula, sino que actúa como un placebo que permitirá al tirano justificar nuevos periodos de castigo contra quienes intentan rebelarse. Al final, este bucle de liderazgo político estancado solo sirve para que la sociedad termine pagando las consecuencias de una estrategia que, por su naturaleza, se reduce a la mera inutilidad en escenarios dictatoriales.

La realidad del control totalitario se manifiesta en la instauración de una “guerra civil legal”, donde el estado de excepción deja de ser una medida extraordinaria para convertirse en el paradigma normal de gobierno. En este escenario, la dictadura ejerce una represión estratégica y selectiva que anula cualquier intento de expresión popular a través de los cauces del derecho ya existente, los cuales han sido mermados sin mesura por el aparato estatal. Bajo esta lógica de “vidas prescindibles”, el régimen utiliza la apariencia de legalidad para formalizar un orden jurídico extraordinario que autoriza la persecución, detención y eliminación física de los opositores bajo la cobertura de disposiciones de emergencia. Esta dinámica de excepción permanente, similar a la experimentada en periodos históricos oscuros en el mundo, permite al poder centralizado controlar áreas imprescindibles como la salud y la alimentación, utilizando el hambre y la carencia de servicios básicos como una función pasiva de represión. Así, la población se ve sumida en una dependencia forzada hacia el tirano, donde el miedo a perder el acceso a necesidades vitales genera un conformismo trágico o una abstención absoluta de la protesta. El control de las potestades estatales se esparce por el sistema, dejando a la sociedad civil sin alternativas de ingreso o fuentes de poder autónomo, especialmente tras la destrucción del sector privado y la centralización absoluta de la vida pública.

Ante el estancamiento interno y la erosión de las capacidades de la oposición para generar un cambio real, el recurso a la incidencia extranjera se presenta como la última esperanza, aunque, esta ha demostrado ser una fuente de incertidumbre e histeria reprimida. Del mismo modo, las instituciones internacionales, a menudo, señaladas por su tediosidad y burocracia exterior, han participado más en el incremento de los trámites que en la resolución efectiva de la problemática, dejando al país en una dependencia esperanzada pero estéril. Esta inacción internacional, sumada a la abstención de acciones contundentes por parte de los actores locales durante periodos prolongados, ha permitido que la dictadura trascienda sus fronteras y se convierta en un peligro reconocido a nivel global. El postulado central de este trabajo cobra pues una relevancia crítica: la postergación de las soluciones realistas y crudas ante un escenario de autoritarismo, solo garantiza que las represalias futuras sean de una magnitud mucho mayor a las que se habrían enfrentado inicialmente. En última instancia, la libertad no se alcanzará mediante palabras melosas o narrativas democráticas vacías, sino reconociendo que la democracia pacifista es un sistema inválido frente a quienes ostentan el poder mediante la coacción y el control absoluto de las instituciones. Las soluciones deben estar a la altura de la gravedad de la situación, entendiendo que el precio que se paga actualmente no es el de la liberación, sino las consecuencias de un pasado irresponsable y una carencia sistemática de actitud para dirigir un movimiento de cambio verdadero. Y eso se presenta con una palabra: “Cobardía”.

La humanidad según Matrix: elección, servidumbre, libertad

Roymer A. Rivas B., un simple estudiante comprometido con la verdad, teórico del Creativismo Filosófico, lo demás no importa.

(…) en un mundo diseñado para adormecernos, el simple acto de cuestionar, de buscar una verdad más allá de la superficie, es el primer y más crucial paso hacia la libertad..

Roymer A. Rivas B.

Finalizando el siglo XX, cuando ya la internet se vislumbraba como el mediador del siglo XXI y la digitalización comenzaba a impregnar o mediar la vida cotidiana de forma irreversible, los hermanos Wachowski estrenaron una obra que trascendería el género de la ciencia ficción para convertirse en un hito cultural y filosófico, a saber: The Matrix (1999), en donde se propone una alegoría —potente y a veces perturbadora— sobre la naturaleza humana[1]. En este se presenta una distopía con una humanidad que vive esclavizada sin saberlo —algunos hablarían sobre ello a futuro, pero creo que la obra nos muestra la misma condición presente de la humanidad, tal y como vive en sociedad—, obligándonos a confrontar las eternas preguntas sobre la naturaleza de la realidad, pero, sobre todo, —y es lo que nos interesa aquí— nos ofrece un crudo espejo para examinar tres pilares que fungen como condición de nuestra existencia: la servidumbre a la que nos sometemos y la libertad como una conquista interna antes que externa, y otra que podríamos ver como la misma naturaleza humana[2]: la elección como acto fundamental de consciencia y, más que eso, como la misma esencia del humano.

Sobre la servidumbre en un mundo simulado

En una escena de Morfeo y Neo —el elegido—, Morfeo dice lo siguiente:

  • “La Matrix es un sistema, Neo. Ese sistema es nuestro enemigo. Pero cuando estás dentro, ¿qué ves a tu alrededor? Hombres de negocios, maestros, abogados, carpinteros. Las mismas mentes de la gente que intentamos salvar. Pero hasta que lo hagamos, estas personas siguen siendo parte de ese sistema y eso las convierte en nuestro enemigo”.

Con estas palabras, Morfeo no solo describe la mecánica de la simulación en donde se encuentra la humanidad atrapada, sino que diagnostica la forma más perfecta y terrible de esclavitud, a saber: aquella que es invisible para el esclavo, porque la misma se manifiesta como la construcción de una realidad tan completa y convincente que anula cualquier deseo de rebelión, en el que las personas están sumergidas en su cotidianidad, nescientes de la condición en la que se encuentran, o incluso conscientes de ella, pero no queriendo abandonarla o hasta defendiéndola[3]. Es decir, la servidumbre no aparece como consecuencia de la fuerza o violencia física, sino mediante un sistema que nos inculcan desde nuestro nacimiento y aceptamos sin cuestionar por el resto de nuestras vidas[4].

De hecho, esta sumisión se muestra magistralmente en las escenas iniciales de la vida de Thomas Anderson —Neo—, al mostrar su cubículo gris, la monotonía de su rutina, el no identificar si está dormido o despierto, y, en suma, varias escenas que pintan el retrato de una vida de silenciosa y desesperada, mostrándonos un personaje que, como todos, es un sirviente del sistema —hasta que llega Trinity para ayudarlo a dar sus primeros pasos en “despertar” de verdad—. Ahora bien, note que la genialidad de esta representación radica en su normalidad, en el hecho de que la servidumbre no es un estado de sufrimiento abyecto, sino de complacencia anestesiada[5], es una paz ilusoria —o no— que ofrece la ignorancia, la comodidad de no tener que tomar decisiones[6] difíciles[7].

El acto radical de la elección

No obstante, si la servidumbre es el estado por defecto de la humanidad en la Matrix —que sirve de alegoría a nuestra sociedad moderna—, la elección es el único catalizador para el cambio. En este punto, destaca lo que probablemente son las dos escenas más icónicas de la película, y quizá dos de las más emblemáticas de la historia del cine, (i) la oferta de Morfeo a Neo sobre elegir entre la píldora azul o la píldora roja, y (ii) el dialogo entre el Arquitecto y Neo. Al respecto de la oferta de Morfeo, éste dice:

  • “[Neo] tomas la píldora azul, la historia termina. Despiertas en tu cama y crees lo que quieras creer. Tomas la píldora roja, te quedas en el País de las Maravillas y te muestro qué tan profundo es el hoyo del conejo”.

Estas son palabras que le hacen saber a Neo que no se trata de una simple elección entre dos objetos, sino entre dos formas de existencia: la esclavitud voluntaria —que se representa con la píldora azul, marcada por el acto de no saber, no conocer, la ignorancia, la ilusión—, o la libertad —que se acompaña o cobra sentido con lo que nos hace humanos: la elección consciente, la autenticidad, la verdad, por muy dolorosa que sea, y que viene representada por la píldora roja, y que constituye en sí misma un acto de rebeldía fundamental que implica aceptar la responsabilidad sobre la propia vida —. En la escena, Neo elige la píldora roja y, con ello, elige actuar —quienes eligen al azul, solo son llevados por la inercia de las circunstancias, no actúan—, abandonando así su pasividad como Thomas Anderson y comenzando su viaje del héroe para convertirse en Neo, en el elegido.

Siguiendo con la segunda escena, tenemos un dialogo entre Neo y el Arquitecto, en donde tienen un intrincado debate filosófico, y el Arquitecto muestra que, contrario a lo que Neo probablemente pueda pensar, la profecía no se trata de la liberación de la humanidad, sino del fortalecimiento del sistema de control[8], introduciendo un elemento religioso que mantiene cautivos a quienes creen que se han liberado de la Matrix —o a quienes se liberan, pero tarde o temprano sucumben ante ella—. Tras muchas fallas de la simulación, el Arquitecto encontró la forma de regular aquello que nos hace humanos y que siempre llevaba a algunos a rechazar la Matrix: la elección —de hecho, en el intercambio, Neo atina su respuesta: “el problema es la elección”, que es algo con lo que el arquitecto está de acuerdo.—.

Estos momentos subrayan lo que para mí es la tesis central de la película, esto es: la humanidad no se define por sus circunstancias, sino por sus decisiones[9]. En la película, Neo no es especial por haber nacido con un potencial inherente, sino que se hizo a sí mismo especial el instante en que eligió la verdad por encima de la comodidad, lo cual nos invita a reflexionar sobre nuestra sociedad y nuestra humanidad, porque, en un mundo diseñado para adormecernos, el simple acto de cuestionar, de buscar una verdad más allá de la superficie, es el primer y más crucial paso hacia la libertad. Es la decisión constante de los personajes lo que desarrolla toda la película —podría, incluso, sumarse las elecciones de la máquina, reflejada en el arquitecto, ¿O no? Si elige o no, ya dependerá de las premisas filosóficas de donde partimos, yo solo reflexiono e invito a la reflexión—.

No conforme con esto, la película nos hace pensar sobre la verdadera naturaleza de la Libertad —con L en mayúsculas—, porque muchas veces creemos que somos libres, pero nuestras cadenas mentales nos atan a un sistema que se encarga de proyectar nuestra vida a detalle y de restar valor a nuestras decisiones conscientes —si es que realmente las tomamos así—. Podemos encontrarnos el caso en el que nuestra mente, todavía condicionada por las reglas del mundo que conocemos, nos impida aceptar nuestro verdadero potencial, o el verdadero potencial de lo que nos rodea[10].

En el caso de Neo, tal libertad, el poder accionar según sus elecciones que sirven como expresión libérrima de su voluntad, se cristaliza en su encuentro con el “niño de la cuchara”; mientras el niño dobla una cuchara con la mente, le ofrece a Neo la clave de su poder: “No intentes doblar la cuchara. Eso es imposible. En vez de eso, solo intenta darte cuenta de la verdad (…) No hay cuchara. Entonces verás que no es la cuchara la que se dobla, sino solo tú mismo”. Es decir, la libertad última, esa que debe entender Neo —y nosotros, porque es lo que nos conecta con nuestra humanidad—, no es un poder sobrehumano, sino una profunda comprensión de la naturaleza de su realidad y de su lugar en ella. Es esto lo que le permite dejar de ser reactivo —reaccionar al sistema— y empezar a imponer su propia voluntad sobre él —en la medida de sus posibilidades—. No es un destino, sino un proceso de decisión constante; es la vita activa, y no superflua, de la que nos hablaría Arendt, esa mediada por la elección, porque, en el fondo, es lo que nos hace humanos[11].


[1] Aquí creo importante señalar la diferencia entre (i) “naturaleza humana” y (ii) “condición humana”. En principio, (i) refiere a la esencia, el principio activo que hace ser a la cosa lo que se —es el ser en cuanto ser, en palabras de Heidegger—, mientras que (ii) refiere a las circunstancias y factores que moldean y limitan la existencia humana, es decir, es lo contingente, lo que delimita la acción humana —aunque Hannah Arendt diría que, de hecho, como un todo, es lo que está para que el humano pueda existir, tal y como es, asignando valores a las cosas y accionando en función de ello. Al respecto, ver: Hannah Arendt. 2012. La condición humana. Publicado por Editorial Paidós. Capítulo 1: “La condición humana”, págs. 35-42.—. Aunque muchas veces las personas lo usan indistintamente, como sinónimos, si somos rigurosos con el lenguaje, no lo son. Tengan presente la aclaración en la lectura del presente texto.

[2] Aquí se apela a la concepción sobre la naturaleza humana del Creativismo Filosófico, una filosofía en construcción, que —groso modo— muestra al humano como un sistema que desemboca siempre en la elección, dadas las circunstancias.

[3] Aquí podríamos hablar del síndrome de Estocolmo, pero me extenderé más de lo necesario. Si gusta profundizar en esta referencia, puede ver: Michael Huemer. 2019. El problema de la autoridad política. Barcelona, España. Publicado por Editorial Deusto. Traducción de Javier Serrano. Sección: “6.6 El síndrome de Estocolmo y el carisma del poder”, págs. 150-158. En la obra, el autor explica cómo la dinámica de poder del mundo actual lleva a muchos a defender un sistema de orden social mediado por el Estado, en el que este, a pesar de presentarse como un verdugo, consigue que muchos lo vean como algo necesario, defendiéndolo en el camino. Invito a todos a leerlo, y mejor aún si lo hacen con la obra completa.

[4] Esto podría ser, fácilmente, una crítica al consumismo, las normas sociales que moldean nuestro comportamiento, o las burbujas informativas que filtran nuestra percepción del mundo, entre muchos etc., que constituyen, en cierto modo, versiones más sutiles de la Matrix.

[5] Es la patología de la normalidad de la que habla Fromm. Al respecto, ver: Erich Fromm. 1994. La patología de la normalidad. Publicado por Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Barcelona, España. Págs. 19, 99, 100.

[6] Esto será importante más adelante. Ver sección: “El acto radical de la elección”, en este mismo texto.

[7] Esto destaca más cuando vemos más tarde que el traidor de Cypher —mientras saborea un filete que sabe que no es real— expresa que “La ignorancia es la felicidad”, mostrando así su anhelo por volver a la Matrix, por olvidar la cruda verdad a cambio de una vida de placeres simulados, encapsula la aterradora seducción de la servidumbre voluntaria. Cypher representa a esa parte de la humanidad que, si se le diera a elegir, preferiría la seguridad de la jaula dorada a la incertidumbre de lo real. Compare esto con la nota 3 del presente texto.

[8] Neo no es el primer elegido, porque antes de él hubo muchos, y todos terminaron igual. Así está programado el sistema.

[9] Que se toman dadas las circunstancias. Si la elección es lo que nos hace humanos, en tanto sistema, como sostiene el Creativismo Filosófico —ver notas 2—, dicha naturaleza está enmarcada con la condición humana, por la contingencia, tal como resalta Arendt —ver nota 1—. Sobre este tema, siempre es bueno referir a las famosas palabras de Ortega y Gasset: “yo soy yo y mis circunstancias, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, en: José Ortega y Gasset. 1966 (1914). Meditaciones del quijote. Obras completas, tomo I, séptima edición. Publicado por Revista de Occidente. Pág. 322.

[10] En la película, la escena del primer salto entre edificios es fundamental, porque Neo cae del mismo, a pesar de estar en una simulación donde las leyes de la física no aplican, mostrándonos que su mente estaba estructurada con las reglas de la simulación, hasta ese momento su mundo conocido, limitando su potencial. Más adelante, en símbolo de su liberación, puede volar.

[11] Aclaro que Hannah Arendt no dice eso, yo simplemente apelo a conceptos para integrarlos con las premisas del Creativismo Filosófico. Puede leer las obras citadas sobre la autora y comprenderá mejor el tema.

Argentina: El Congreso aprobó definitivamente la reforma de Modernización Laboral que impulsó Milei

Con 135 votos afirmativos y 115 negativos, la Cámara baja dio luz verde a la modernización laboral que impulsa Milei. El proyecto volverá al Senado luego de las modificaciones.

De Derecha Diario

En una sesión marcada por la tensión política, protestas sindicales y un intento del kirchnerismo de hacer caer el debate, la Cámara de Diputadosaprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, consolidando una de las transformaciones estructurales más ambiciosas del programa libertario. La iniciativa, que ya había sido aprobada en el Senado con 42 votos a favor y 30 en contra, volvió al centro de la escena parlamentaria en una jornada atravesada por el paro nacional dispuesto por la CGT y una movilización de sectores de izquierda frente al Congreso que terminó con incidentes y detenidos.

Desde el inicio del tratamiento, el kirchnerismo intentó forzar que el proyecto regresara a comisión para dilatar su aprobación. Frente a esa maniobra, La Libertad Avanza impulsó una estrategia para acelerar la definición: promovió el recorte de la lista de oradores con el objetivo de avanzar hacia la votación. Sin embargo, en un gesto que buscó despejar cuestionamientos y garantizar la transparencia del debate, el oficialismo dio marcha atrás y permitió que hablaran todos los diputados anotados.

Luego de que el oficialismo accediera a eliminar el artículo 44 referido a licencias médicas, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral en general con un total de 135 votos afirmativos, mientras que la oposición reunió 115 votos negativos. La diferencia numérica reflejó no solo la capacidad de negociación del Gobierno, sino también la consolidación de una mayoría parlamentaria dispuesta a acompañar la modernización del régimen laboral.

Al momento de la votación, el oficialismo mostró una señal de fuerte respaldo político. Estuvieron presentes en el Congreso integrantes de la mesa política del Gobierno: Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro del Interior Diego Santilli.

Con esta aprobación, el Gobierno de Milei suma una nueva victoria legislativa en un año atravesado por debates estructurales. La reforma laboral, ahora en camino de regresar al Senado, se perfila como una de las piezas centrales del programa económico libertario, orientado a flexibilizar estructuras, generar incentivos a la contratación y dinamizar el mercado de trabajo.

Solo dos de 10 mujeres permanecen en huelga de hambre en Zona 7

Caracas. – Solo dos de las 10 mujeres que iniciaron la huelga de hambre en el comando policial Zona 7 de Boleíta (Caracas), permanecen en la protesta. Ocho de ellas tuvieron que ser trasladadas a centros asistenciales por descompensarse, y este jueves se llevó a cabo el más reciente de estos traslados.

En esta ocasión se trató de Yaxodara Losada, familiar de un rehén político quien fue trasladada a un centro de salud luego de presentar una descompensación, según informó la ONG Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales.

Entre las huelguistas afectadas este miércoles, según el registro diario de control que llevan las manifestantes, se encontraban Mileidy Mendoza, Narwin Gil, Mariana Escalona y Sachareth Torres. Se suman a los tres casos que se reportaron días antes, como el de Evelin Quiaro, madre del preso político Joel Bravo, quien fue retirada de la huelga el martes debido al serio deterioro de salud.

Ahora, este jueves se produjo el traslado de Losada, debido al grave cuadro físico y anímico que registró.

Fuentes de los familiares de los rehenes políticos que están en Zona 7, informan que solo permanecen en huelga Mileydi Mendoza y Narwin Gil, mientras que las otras ocho manifestantes han abandonado la protesta por complicaciones de salud derivadas de la medida extrema.

Las familias responsabilizan al narcorégimen chavista por la vida e integridad de quienes protestan, señalando que la incertidumbre y los anuncios no ejecutados han profundizado el sufrimiento de las madres que hoy arriesgan su salud en toldos improvisados.

Las manifestantes, que suman más de 40 días pernoctando a la intemperie, comenzaron a mostrar las consecuencias del ayuno prolongado y la alta tensión acumulada. Según los reportes de la ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos, las afectadas han requerido atención médica de emergencia por presentar fuertes dolores abdominales y de cabeza, náuseas y mareos, así como debilidad general extrema.

Excarcelaron a Maykelis Borges, pareja de un militar disidente y madre de un bebé

Caracas. – La presa política y pareja de un militar disidente, Maykelis Borges Ortuño, fue excarcelada este jueves junto a su bebé de seis meses, pero deberá cumplir un arresto domiciliario impuesto por la justicia del narcorégimen chavista.

A través de su cuenta en X, el presidente de la ONG Foro Penal, Alfredo Romero, detalló que Borges abandonó el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), centro penitenciario para mujeres con sede en el estado Miranda, en compañía de su bebé de meses. «Sin embargo, continúa privada de libertad bajo régimen de arresto domiciliario», aclaró el abogado.

Borges, de 26 años de edad, es esposa de Cristian Hernández, militar acusado de presuntamente conspirar contra la Narcotiranía chavista. Según Foro Penal, fue detenida el 29 de enero de 2025 «únicamente por ser» la pareja del uniformado, lo que convierte su caso en un ejemplo de lo que la ONG denomina «criminalización por afecto».

También, tanto la ONG como otras organizaciones de derechos humanos han condenado el ensañamiento contra Borges, quien fue detenida por ser pareja del militar exiliado Cristian Hernández, señalado por el chavismo de conspiración. Se trata de una «criminalización por afecto», señaló Foro Penal.

Para el momento de la detención de Borges tenía dos meses de embarazo. El pasado 11 de agosto le realizaron una cesárea. Un mes antes del nacimiento del niño, Hernández había denunciado en una entrevista en el programa «En la mira» de EVTV Miami, la falta de atención médica especializada como corresponde a una mujer embarazada.

La medida de casa por cárcel permitirá que el menor de seis meses permanezca en un entorno familiar, aunque su madre sigue sujeta a las disposiciones del tribunal que lleva la causa.

María Corina asegura estar coordinando con la administración Trump su retorno a Venezuela

Caracas. – La dirigente política y Premio Nobel de La Paz, María Corina Machado, confirmó este miércoles que se encuentra coordinando esfuerzos con el gobierno de Donald Trump, para gestionar su regreso a Venezuela.

Así lo aseguró en una entrevista concedida al canal Fox News, en la cual sostuvo que su retorno al país representa una prioridad estratégica tanto para Caracas como para Washington, argumentando que el restablecimiento de la democracia venezolana es un tema de seguridad nacional para todo el hemisferio.

En la entrevista, Machado subrayó la necesidad de diseñar un plan técnico sólido para la recuperación institucional, económica y social, con etapas claramente definidas.

Igualmente, se refirió de nuevo a los acontecimientos políticos recientes como punto de inflexión para la región. A su juicio, lo ocurrido a comienzos de año marcó un antes y un después en la correlación de fuerzas y abrió la puerta a un cambio de modelo en su país.

Precisó que la reconstrucción del país requiere un cronograma técnico serio. También, reiteró que lo ocurrido el 3 de enero equivale a «la caída del Muro de Berlín para las Américas», un hecho que fue posible por la «visión del presidente Trump».

Finalmente, mostró su gratitud hacia la gestión de Trump y reafirmó su compromiso de avanzar en la creación de un estado democrático que facilite el regreso de los ciudadanos que se encuentran en el exterior.

Asesinaron a tiros a un funcionario de la DGCIM en Guárico

Caracas. – La noche del pasado lunes fue asesinado un funcionario adscrito a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), identificado como Andris Raúl Romero Mendía, de 35 años de edad, en un hecho ocurrido en el sector Pedro Zaraza, municipio Juan Germán Roscio Nieves del estado Guárico.

De acuerdo con la información recabada, el funcionario fue atacado cuando se disponía a ingresar a su residencia, en donde recibió múltiples impactos de bala que le causaron la muerte instantáneamente.

El efectivo castrense llegó aproximadamente a las 11:30 pm del lunes de Carnaval a su residencia ubicada en el sector Pedro Zaraza. Sin embargo, fue emboscado por el exmilitar y el otro ciudadano que estaba a bordo de una motocicleta color negro marca Bera, modelo BRF. Uno de ellos, presuntamente el excastrense, sin mediar palabra sacó un arma de fuego y le propinó varios disparos a Romero Mendía para luego huir de la escena del crimen.

Las detonaciones se escucharon por toda la comunidad y vecinos del funcionario salieron a observar que había ocurrido, pero encontraron a Andrys Raúl tendido en medio de la calle sin signos vitales.Los primeros informes revelan que el asesinato tuvo un móvil pasional, en el cual está presuntamente implicada la pareja de la víctima, una mujer de 30 años.

De acuerdo a informaciones recabadas, el autor material del crimen es un militar desertor de 26 años de edad, quien se trasladó en moto hasta el sitio del suceso manejada por un primo de 33 años.

En tiempo récord, gracias a la investigación de funcionarios del CICPC, se determinó que al momento en que la víctima llegaba a su vivienda, su pareja habría alertado al presunto victimario, quien se encontraba en las cercanías a bordo de una motocicleta conducida por su primo.

Tras el análisis del sitio del suceso y al seguimiento de cámaras de seguridad, se logró identificar al presunto autor material. El procedimiento de detención se llevó a cabo el martes, aproximadamente a las 6:00 de la mañana, en el sector Flores, calle Las Malvinas.

Los sujetos fueron aprehendidos en flagrancia en la residencia del cooperador, donde las autoridades recuperaron la motocicleta presuntamente utilizada en el hecho, el arma homicida y otros elementos de interés criminalístico.

También, se confirmó que en la Delegación Municipal San Juan de los Morros se encontraba la esposa de la víctima declarando a los detectives, y al caer en incongruencia durante la entrevista, reveló que tuvo una participación en el asesinato del funcionario de la DGCIM.

Medios locales revelaron que supuestamente, la mujer habría planificado asesinar a su esposo desde hace semanas. Para eso contactó con uno de sus conocidos, quien desertó de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y al civil para ejecutar el crimen.

Jefe del Comando Sur y subsecretario de Guerra de EE.UU. visitaron Venezuela

Caracas. – Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos y uno de los líderes de la incursión militar del 3 de enero, y Joseph Humire, subsecretario de Guerra de ese país, hicieron este pasado miércoles una visita táctica a Venezuela y, junto con la jefa de misión Laura Dogu, se reunieron con las cúpula actual del narcorégimen chavista, incluida la encargada, Delcy Rodríguez.

“Se reunieron con las autoridades interinas para evaluar el tema de seguridad, garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente Donald Trump y avanzar en el objetivo de una Venezuela alineada con los Estados Unidos”, escribió Dogu en la red social X.

La reunión, que no había sido anunciada previamente, incluyó un encuentro con los miembros de la Fuerza Conjunta desplegados en la embajada estadounidense en Caracas, reabierta hace unas semanas tras siete años cerrada por la ruptura de relaciones diplomáticas durante la primera Administración de Donald Trump.

Donovan junto con sus acompañantes fue recibido por Rodríguez en el palacio de Miraflores. El encuentro marcó uno de los contactos de más alto nivel entre Washington y Caracas en los últimos meses, en momentos en que ambos gobiernos buscan redefinir canales de diálogo en materia de seguridad

.Según la Embajada de Estados Unidos en Caracas, durante su corta visita a Venezuela, Donovan cumplió varios objetivos. El primero fue supervisar las condiciones de seguridad de la sede diplomática que, se espera, inicie funciones próximamente, pues ambos países trabajan en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Otro aspecto de la agenda del general Donovan fue reunirse con las autoridades interinas «para evaluar el tema de seguridad, garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente Donald Trump y avanzar en el objetivo de una Venezuela alineada con los Estados Unidos”.

Fuentes extraoficiales aseguraron que, en la reunión con Donoval y Humire, además de Rodríguez, estuvieron presentes los ilegítimos ministros del narcorégimen, Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, ambos solicitados por la justicia estadounidense y con recompensas sobre sus espaldas.

El Congreso de Perú aprueba una moción de censura contra el presidente interino

El Congreso de Perú ha aprobado este martes una moción de censura contra el presidente interino del país, José Jerí, que dejará el cargo de forma inmediata tras perder la votación que ha avalado su destitución con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones.

Jerí se enfrentaba este martes a siete mociones de censura en su contra tras ser objeto de dos investigaciones por tráfico de influencias. La Justicia peruana tiene puesto el foco en la contratación de varias personas allegadas al mandatario, a la vez que han saltado a la palestra sus encuentros clandestinos con empresarios chinos.

La iniciativa parlamentaria ha salido adelante con el apoyo de una docena de fuerzas políticas, todo ello en el contexto de un fragmentado Congreso peruano y pese a que la fuerza mayoritaria Fuerza Popular de Keiko Fujimori ha apoyado hasta el final a Jerí.

En contra de la moción se han plantado cinco diputados de Somos Perú —formación de Jerí— así como dos representantes de Acción Popular y uno de Honor y Democracia. Todas estas formaciones del espectro de la derecha se han dividido en la votación para sacar del puesto al presidente.

Medios peruanos han informado de que el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, ha ordenado un nuevo pleno para este miércoles en el que la institución elegirá al sucesor de Jerí al frente del Ejecutivo de Perú.

Los partidos tienen de plazo este martes para presentar su propuesta de candidatos para ser el próximo presidente de la República. Por el momento, cuatro candidaturas se han presentado, entre ellas la de María del Carmen Alva, de Acción Popular; Héctor Acuña, de Honor y Democracia; Edgar Reymundo, de Bloque Democrático Popular y José Balcázar, de Perú Libre.

Jerí asumió el cargo el pasado octubre después de que prosperara otra moción para destituir a Dina Boluarte, mandataria marcada por la crisis de inseguridad y por la represión violenta de las protestas en su contra.

Cabe señalaer que el mandatario, anteriormente presidente del Congreso durante la etapa de Boluarte, se convirtió en el octavo presidente peruano en tan solo una década y ahora abandona el cargo solo cuatro meses después de ocupar la Casa de Pizarro. Su salida se produce a pocos meses de las elecciones generales, programadas para el 12 de abril.