Realpolitik en el Siglo XXI: El colapso de las instituciones globales y el regreso de las esferas de influencia

Andrea Ruiz, internacionalista de la Universidad Central de Venezuela y coordinadora local senior de EsLibertad Venezuela

(…) la diplomacia deja de ser un espacio para la construcción de una comunidad global y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgos, donde cada Gobierno busca expandir su soberanía y asegurar su supervivencia en un sistema internacional anárquico y competitivo.

Andrea Ruiz

El paradigma internacional que predominó desde la posguerra, más específicamente desde 1945 ha sido el Multilateralismo, siendo las Naciones Unidas (ONU) el nuevo organismo intergubernamental diseñado para promover la cooperación entre los distintos Gobiernos, el diálogo y evitar el conflicto a través del derecho internacional. La seguridad pasó a ser colectiva y todos los Gobiernos independientemente de su poder político, económico y militar contaban con voz y voto de decisión sobre los asuntos globales. Este sistema internacional fue impulsado y promovido por Estados Unidos, convirtiéndose en el nuevo hegemón del tablero internacional.

En este escenario comenzaron a surgir nuevo actores internacionales que en mayor a menor medida tienen influencia en la política y economía internacional, estos van desde Organismos Internacionales, Organismos Regionales, Organismo de seguridad colectiva como la OTAN, Empresas Transnacionales, Sociedad civil, Actores (personas) influyentes, entre otros. Asimismo, comenzaron a surgir nuevas potencias económicas como China, India, Alemania, Japón y Brasil, mientras que Rusia[1] surge como una potencia militar. Convirtiéndose la tecnología, los recursos energéticos (hidrocarburos), las tierras raras y el comercio internacional en factores claves para la política exterior de los Gobiernos, utilizando los mismos como método de presión para conseguir su interés nacional.

Durante el último año hemos visto el colapso del multilateralismo, en palabras del Primer Ministro de Canadá Mark Carney en su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, “estamos frente a la ruptura del orden mundial, del fin de una ficción agradable y del comienzo de una realidad dura, en un entorno geopolítico en que las principales potencias, comenzando por la principal [—refiriéndose a Estados Unidos—], actúan siempre que pueden sin límites ni restricciones.”[2] En donde las Naciones Unidas ha perdido la capacidad de solucionar los conflictos armados y las guerras actuales, vemos que los Estados permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) utilizan su derecho al veto del voto para su propio beneficio nacional, limitando de esta forma la capacidad de actuar de la Organización.

En este nuevo escenario resurge el realismo político (Realpolitik), una corriente que entiende la política como una constante lucha de poder en la cual los Estados utilizan sus recursos (económicos, militares y políticos) para aumentar su poder e influencia, priorizando el nacionalismo, los intereses y la seguridad nacional, por encima de los intereses colectivos o globales[3]. Aquí existe la cooperación y las alianzas entre los diferentes Gobiernos, sin embargo, ya no es una cooperación basada en la búsqueda del bien común, sino que se convierten en acuerdos estrictamente transaccionales. De esta forma, las alianzas se vuelven pragmáticas —en donde ningún aliado es permanente, pues los aliados de hoy pueden ser los enemigos de mañana si el equilibrio de poder así lo requiere—.

Así, la diplomacia deja de ser un espacio para la construcción de una comunidad global y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgos, donde cada Gobierno busca expandir su soberanía y asegurar su supervivencia en un sistema internacional anárquico y competitivo. Por lo que, tácitamente se acepta que las potencias predominantes ordenan el tablero geopolítico a su conveniencia, pues ya no existe un equilibrio internacional capaz de limitar su accionar.

Por otro lado, la seguridad colectiva era un compromiso internacional, donde cualquier amenaza a un Estado debía de ser solucionada a través del diálogo, acuerdos, arbitraje y mediante los organismos internacionales o regionales, siendo Estados Unidos la potencia encargada de vigilar la seguridad mundial y el mediador universal de solucionar los conflictos y desacuerdos internacionales. En el realpolitik la seguridad pasa a ser una cuestión nacional, en donde los Gobiernos ya no confían en la estabilidad y el compromiso de los acuerdos y tratados internacionales, sino que ahora confían es en el fortalecimiento de su fuerza militar nacional y de su avance tecnológico.

Política exterior de Trump

Desde el primer mandato de Trump podemos ver como comienza a resurgir poco a poco el realpolitik, si analizamos sus acciones de política exterior en base a esta corriente en donde se utiliza el poder económico, político y militar para el beneficio nacional vemos que con el eslogan de “America first”, la política exterior  estadounidense pasó de promover la cooperación internacional a ser aislacionista y a buscar el beneficio nacional, la protección de su industria y de sus fronteras, caracterizándose por llevar a cabo acciones unilaterales pragmáticas en los asuntos internacionales, donde los acuerdos multilaterales y los organismos internacionales pasaron a ser obstáculos para la maximización de la soberanía nacional estadounidense.

Durante su primer mandato presidencial Trump busco incrementar la producción y los ingresos de la industria estadounidenses, por lo que revirtió numerosas regulaciones ambientales, se retiró del Acuerdo de París[4], promulgó una serie de aranceles sobre varios países, siendo China el mayor país afectado por los mismos, dando inicio a la guerra arancelaria que actualmente sigue vigente afectando al comercio internacional y sirviendo como un método de presión sobre los demás Gobiernos para lograr sus objetivos nacionales. Asimismo, Trump promovió el nacionalismo implementando una política migratoria rígida en donde el flujo migratorio pasó a ser una “amenaza” a la soberanía e integridad territorial.

Además, Trump también se retiró de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las negociaciones de la Asociación Transpacífica, del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)[5], demostrando que no existen aliados ni enemigos permanentes, por lo cual durante este primer mandato Trump se reunió tres veces con el presidente Norcoreano Kim Jong Un para intentar llegar a un acuerdo sobre la desnuclearización de Corea del Norte, pero no tuvo éxito.

Con respecto al continente asiático, las acciones de política exterior estadounidense más relevantes fueron los Acuerdos de Abraham, que beneficio a Israel al normalizar las relaciones económicas y diplomáticas con varios países Árabes, reconociendo a Jerusalén como capital del país. Con ello, la administración israelí firmo un acuerdo con Arabia Saudita para la venta de armas, retiro las tropas estadounidenses del norte de Siria, permitió que Turquía realizara la ocupación de la zona, apoyó la intervención de Arabia Saudita en Yemen contra los hutíes, e impuso sanciones económicas a Irán.

En este segundo mandato, Trump ahora con el eslogan de Make America Great Again (MAGA) empezó a utilizar la doctrina Monroe “América para los Americanos” en su política exterior buscando aumentar su influencia y poder en la región, por lo que dejando a un lado la cooperación internacional y la diplomacia Trump llevo a cabo una serie de acciones unilaterales que priorizan la seguridad nacional estadounidense, como lo es la guerra contra las drogas y el terrorismo que llevo al desplegué naval de sus tropas en el Caribe donde autorizó el uso de la fuerza para el ataque contra “las narcolanchas”, buscando evitar la expansión de grupos terroristas en la región.

Asimismo, designó a distintos grupos entre ellos el Tren de Aragua, el Cartel de los Soles y el Clan del Golfo como Organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la seguridad nacional estadounidense por lo que dictó una serie de sanciones económicas y aranceles como método de presión a Venezuela y a distintos líderes de dichas organizaciones. Incluso designó al Gobierno venezolano como un “narco-estado” lo que le permitió llevar a cabo una operación militar el 3 de enero de 2026 contra el dictador venezolano Nicolás Maduro, que terminó en su captura y extracción a los Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico, convirtiendo el combate contra las drogas y el narcotráfico en un factor geopolítico clave.

Al convertirlo en un factor geopolítico le permite a Trump reafirmar los intereses estadounidenses en la región, controlar los recursos estratégicos clave y reducir la influencia de China, Rusia e Irán que ahí en la región. Por otro lado, Trump continua con una política proteccionista en donde vuelve a utilizar los aranceles comerciales como método de diplomacia y presión para el beneficio nacional, en donde impuso aranceles tanto a países “no amigos de EE. UU.” como a sus países aliados, siendo otra vez China el país al que le impuso más aranceles, para reducir su influencia global, buscando a su vez controlar la producción de microchips y de la tecnología. Estos aranceles afectan al mercado internacional, y a su vez también ocasiona que la bolsa de valores internacional fluctúe.

Por otro lado, continúo con una política migratoria rígida buscando controlar las migraciones ilegales, imponiendo incluso sanciones económicas a México y otros países latinoamericanos para que actúen como muros periféricos para frenar la migración, utilizando el control de las fronteras como método de presión geopolítica, además de establecer una política de deportaciones masivas lo que ocasionó una tensión de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y varios países Latinoamericanos, en donde los derechos humanos son desplazados por el levantamiento de sanciones arancelarias.

No conforme con esto, en la administración Trump, EE. UU. también se retiró de 66 organizaciones internacionales, incluyendo tanto tratados sobre el cambio climático como diversos organismos de la ONU, pues considera que estas son un obstáculo al promover agendas globales sobre los intereses estadounidenses, e incluso presionó a los países miembros de la OTAN a que aumentaran su gasto de defensa, esto ha llevado a una militarización acelerada de Europa, que ahora busca una «autonomía estratégica» ante la incertidumbre del apoyo estadounidense, además de que las tensiones entre Europa y Estados Unidos ha ido aumentando con las presiones políticas y económicas que ha ejercido Trump pues quiere comprar Groenlandia.

Cabe destacar que Trump ha buscado un acercamiento político con Putin para acabar la guerra Rusia-Ucrania, en donde ha reducido su gasto de financiamiento militar a Kiev impulsando a Europa a que asuma una colaboración económica y militar más activa en dicho conflicto. Del mismo modo, gracias a la presión política que ejerció Trump puso fin al conflicto armado entre Israel y Palestina. Y también, ha presionado a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos para consolidar un bloque de seguridad regional que asuma la responsabilidad de mantener el orden, permitiendo que las tropas estadounidenses se retiren del área gradualmente.

Esta política exterior aislacionista de Trump debilitó la posición que tenía Estados Unidos como el hegemón del tablero internacional, permitiendo que nuevas potencias como China y Rusia puedan reclamar sus propias esferas de influencia, consolidando un paradigma tripolar.

El surgimiento del paradigma Tripolar

A inicios de 2026 hemos visto el colapso del multilateralismo bajo el surgimiento del paradigma tripolar liderado por Estados Unidos, Rusia y China, este nuevo orden se basa en la gestión de las esferas de poder y el control de recursos tecnológicos y estratégicos. China expande su poder e influencia a través de la geoeconomía, utilizando la Ruta de la Seda y el control de las cadenas de suministros en Asia y África convirtiéndose en su esfera de poder, además establece alianzas con el Sur Global. Mientras que Rusia reafirma su presencia mediante la fuerza militar y los recursos energéticos (hidrocarburos), consolidando un bloque euroasiático desestabilizando el orden occidental a través de su guerra contra Ucrania. Por su parte, Estados Unidos reafirma su influencia en el continente Americano.

En este nuevo paradigma, la seguridad nacional de estas tres potencias pasa a ser la agenda internacional: mientras Estados Unidos libera una guerra contra las drogas en el Caribe por cuestiones de seguridad nacional, Rusia se fue a la guerra con Ucrania para defender su frontera de la influencia de Occidente y la OTAN, es decir, una guerra por en donde se debate su seguridad nacional, y China aumenta la presión militar en su Mar del Sur pues no es solamente el plan de “una sola China”, sino que Taiwán es un competidor económico de China en la producción de microchips y además es aliado de Estados Unidos, lo que es una amenaza para su seguridad nacional.

Además, China y Estados Unidos se encuentran en una carrera por el control de las tierras raras, de la tecnología, de la IA y del comercio internacional, pues quien controle esos recursos, dicta las reglas en el tablero internacional.  Por ende comenzamos a ver cómo las potencias medias empiezan a tener un papel fundamental al comenzar a actuar como puentes entre Rusia, China y Estados Unidos, pues las instituciones multilaterales se han quedado sin capacidad real para resolver los problemas actuales, en donde las decisiones internacionales se toman en conversaciones bilaterales entre las tres esferas de poder.


[1] GDP by Country (2026) – Worldometer. (s. f.). Worldometer. https://www.worldometers.info/es/pib/pib-por-pais/?source=imf%C2%AEion=worldwide&year=2026&metric=nominal#google_vignette

[2] Davos 2026: discurso especial de Mark Carney, primer ministro de Canada. (2026, 26 enero). World Economic Forum. Recuperado 31 de enero de 2026, de https://www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-by-mark-carney-prime-minister-of-canada/

[3] De Jalisco, E. C., & Medina-Núñez, I. (2019). El concepto Realpolitik en la ciencia política. Espiral Estudios Sobre Estado y Sociedad, 26(76), 281-290. https://doi.org/10.32870/eees.v26i76.7023

[4] Zurcher, A. (2018, 19 enero). 10 cosas que cambiaron con Donald Trump en Estados Unidos en su primer año como presidente. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42674577

[5] Ibidem.

Ucrania, Rusia y EE. UU. arrancan una nueva ronda de contactos en Abu Dabi

Ucrania, Rusia y EE. UU. han arrancado este miércoles una nueva ronda de contactos que acoge Emiratos Árabes Unidos, en la segunda ronda de conversaciones a tres bandas para cerrar las cuestiones mas espinosas de un eventual acuerdo de paz.

«Ha comenzado otra ronda de negociaciones en Abu Dabi», ha confirmado el secretario del Consejo Nacional de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, que ejerce como negociador jefe ucraniano en los contactos.

Según ha añadido en un mensaje en redes sociales, la primera parte del proceso de negociación se realiza a tres bandas, entre Ucrania, EE. UU. y Rusia. «A continuación, se trabajará en grupos separados por vías específicas, tras lo cual se prevé una sincronización conjunta de posiciones», ha detallado.

Umerov ha reivindicado que la delegación ucraniana sigue «claras directrices» del presidente, Volodimir Zelenski, para lograr una paz digna y duradera y mantiene informado al mandatario sobre el progreso de cada etapa de las negociaciones.

Este mensaje tiene que ver con las críticas lanzadas desde Kiev y la Unión Europea (UE) a que Rusia no se toma en serio las conversaciones y que su propia delegación no tiene línea directa con el presidente ruso, Vladimir Putin, lo que obstaculiza lograr avances reseñables.

La capital emiratí ya acogió a finales de enero un encuentro de dos días entre las delegaciones de Ucrania, Rusia y EE. UU., centrado en uno de los aspectos más difíciles de las negociaciones de paz: la situación territorial de Ucrania cuando llegue la posguerra, incluida la exigencia de Rusia de mantener el control de la región del Donbás, parcialmente ocupado por tropas rusas en el marco de la invasión.

Irán autoriza formalmente a las mujeres a conducir motocicletas

Las autoridades de Irán han ratificado una legislación para autorizar formalmente la expedición a mujeres de permisos de conducir motocicletas, poniendo fin a una indeterminación legal que obstaculizaba la entrega de estas licencias, semanas después de una oleada de movilizaciones antigubernamentales que se ha saldado con más de 3.000 muertos, según Teherán —aunque ONGs apuntan a que son casi 7000—.

El decreto, firmado por el vicepresidente primero de Irán, Mohamad Reza Aref, contempla que «la Policía de la República Islámica de Irán debe emitir permisos de conducir motocicletas a las mujeres» y recoge que ello debe llegar después de que «reciban clases prácticas y realicen pruebas» bajo supervisión de la Policía de Tráfico, según ha recogido la cadena de televisión pública, IRIB.

La legislación iraní no prohibía explícitamente hasta la fecha la entrega de estos permisos, si bien en la práctica las autoridades no los expedían, motivo por el que las mujeres que conducían este tipo de vehículos eran consideradas legalmente responsables en caso de accidente, incluso si no era culpa suya.

La firma del documento, aprobado a finales de enero por el Consejo de Ministros, busca de esta forma poner fin a esta ambigüedad y respaldar formalmente la exigencia de entregar estos permisos de conducir motocicletas —uno de los medios de transporte más utilizados en Irán— a las mujeres que aprueben los exámenes pertinentes.

La aprobación de la medida tuvo lugar tras una oleada de protestas por la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida que se expandió hasta reclamar mejoras a nivel de Derechos Humanos.

Las autoridades iraníes han denunciado la presencia de «terroristas» respaldados por EE. UU. e Israel en las protestas con el objetivo de perpetrar ataques y elevar el número de víctimas para que el presidente estadounidense, Donald Trump, pudiera materializar su amenaza de lanzar un ataque contra el país.

Teherán ha confirmado hasta ahora la muerte de más de 3.000 personas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, en las protestas, que arrancaron para denunciar la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida. Sin embargo, ONG como Human Rights Activists in Iran han elevado los muertos a 6.872, entre ellos 6.443 manifestantes, incluidos 156 menores de edad.

Detenido en China un periodista tras publicar información crítica contra un alto cargo del Partido Comunista

Las fuerzas de seguridad de China han informado este miércoles de que el periodista chino Liu Hu ha sido detenido tras publicar una serie de informaciones críticas con las autoridades locales de la provincia de Sichuán, especialmente contra un alto cargo del Partido Comunista.

Liu, de 50 años, ha sido arrestado junto a otro individuo, identificado en un inicio como Wu, por incurrir en «medidas coercitivas y delictivas de acuerdo con la nueva legislación» y emitir «acusaciones falsas». Además, también ha sido acusado de «realizar operaciones empresariales ilegales».

Su detención ha tenido lugar en el distrito de Jijiang, en la capital de Sichuán, Chengdu, tal y como ha informado el periódico chino ‘Lianhe Zaobao’. El caso ha desatado la polémica entre organizaciones de defensa de los Derechos Humanos.

El portal de noticias Caixin ha indicado que el segundo detenido es Wu Lingjiao, asistente de Liu, un conocido periodista de investigación que trabajó previamente para el diario ‘New Express’.

Cabe señalar que este arresto se produce poco después de que Liu publicara un artículo en el que acusaba a Pu Fayou, un alto cargo del Partido Comunista de China, de cometer delitos de abuso de poder para «suprimir empresas privadas».

Trump afirma que EE. UU. e Irán están negociando «en este momento»

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha asegurado este martes que su Administración está negociando con las autoridades de Irán «en este momento», horas después de que la Marina estadounidense haya derribado un dron iraní en aguas del mar Arábigo y en medio de las tensiones entre Washington y Teherán ante una posible intervención militar estadounidense en el país.

«Están negociando. Les gustaría hacer algo. Veremos si se hace algo. Hace tiempo tuvieron la oportunidad de hacer algo y no funcionó, y entonces lanzamos (la operación) Martillo de Medianoche», ha declarado ante los periodistas congregados en la Casa Blanca, aludiendo a los ataques contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. «No creo que quieran que eso vuelva a suceder, pero les gustaría negociar», ha agregado.

Preguntado por las supuestas exigencias de Teherán sobre el lugar de las conversaciones, el mandatario estadounidense ha afirmado que estas se celebrarán «en todas partes. Hay más de un lugar».

Cabe señalar que sus palabras llegan horas después de que un avión de combate F-35 haya derribado un dron iraní que se aproximó al portaaviones ‘USS Abraham Lincoln’ de forma «agresiva» en aguas del mar Arábigo y con «intenciones poco claras», según ha indicado el Mando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM).

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha asegurado tras el incidente —que no ha dejado militares heridos ni daños materiales— que las negociaciones siguen en pie. «Acabo de hablar con el enviado especial (Steve) Witkoff y, por ahora, estas conversaciones siguen programadas», ha afirmado en rueda de prensa.

«El presidente Trump siempre quiere recurrir primero a la diplomacia, pero es obvio que para bailar el tango se necesitan dos. Se necesita un socio dispuesto a colaborar para lograr la diplomacia, y eso es algo que el enviado especial Witkoff tiene la intención de explorar y discutir», ha agregado.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, ha asegurado en rueda de prensa que el lugar y el momento de las negociaciones con Washington se anunciarán «tan pronto como se haya decidido».

Así, ha considerado que esta información «no debería ser un pretexto para los juegos mediáticos» y ha confirmado que «tanto Turquía como Omán, así como algunos otros países de la región, se han ofrecido a acoger las conversaciones, lo cual se agradece enormemente».

Amnistía denuncia campos de trabajo y ejecuciones en Corea del Norte por ver la televisión surcoreana

La ONG Amnistía Internacional (AI) ha denunciado este miércoles que las autoridades de Corea del Norte han castigado durante décadas el consumo de programas de televisión surcoreanos con humillaciones públicas, trabajos forzados e incluso ejecuciones, penas que se han impuesto con mayor frecuencia a quienes no han podido pagar sobornos para eludirlas.

Amnistía ha llevado a cabo 25 entrevistas con personas que han escapado de Corea del Norte entre 2012 y 2020, recabando testimonios sobre castigos extremos —como humillaciones públicas, años en campos de trabajo e incluso ejecuciones— impuestos por ver programas de televisión de Corea del Sur, una conducta extendida en la población, según varios testimonios, pero que viola leyes de cultura que prohíben los medios de comunicación extranjeros, según ha indicado la ONG.

«Las autoridades penalizan el acceso a la información violando el Derecho Internacional y después permiten que los funcionarios se aprovechen de quienes temen el castigo. Se trata de represión sumada a corrupción, que perjudica sobre todo a quienes no poseen riquezas o conexiones», ha denunciado la directora adjunta de Amnistía Internacional para la región, Sarah Brooks.

La introducción de la Ley contra el Pensamiento y la Cultura Reaccionarios de 2020, que, ha recordado AI, define los contenidos de Corea del Sur como «ideología podrida que paraliza el sentido revolucionario del pueblo», permite que persistan estos severos castigos. La nueva ley dispone entre cinco y 15 años de trabajo forzoso por ver o poseer series, películas o música de Corea del Sur, y prescribe duras condenas, incluida la pena de muerte, por la distribución de «grandes cantidades» de estos contenidos o por organizar proyecciones en grupo.

En este contexto, varios de los entrevistados por la organización han apuntado a la posibilidad de eludir las sanciones más graves si se podía pagar. «Se captura a la gente por el mismo acto, pero el castigo depende totalmente del dinero», ha explicado Choi Suvin, de 39 años, que salió de Corea del Norte en 2019. «La gente que no tiene dinero vende sus casas para reunir 5.000 ó 10.000 dólares (4.200 ó 8.500 euros) con los que pagar para salir de los campos de reeducación». Amnistía ha señalado que esas cifras pueden suponer los ingresos de varios años para la mayoría de las familias de Corea del Norte, por lo que sólo están al alcance de las más ricas.

La ONG ha criticado que «la aplicación arbitraria y discriminatoria de las leyes es sistemática». «Funcionarios que muy probablemente también consumen medios de comunicación surcoreanos detienen y enjuician a otras personas por una conducta idéntica», ha agregado, replicando las palabras de una persona entrevistada, que ha asegurado que «las personas trabajadoras lo ven abiertamente, los funcionarios del partido lo ven orgullosos, los agentes de seguridad lo ven en secreto, y la Policía lo ve de manera segura». «Todo el mundo sabe que todo el mundo lo ve, incluso quienes llevan a cabo las operaciones represivas», ha añadido.

Con todo, AI ha apuntado a un posible cambio en lo que ha calificado como el «sistema de sobornos», aludiendo a las palabras de Kim Gayoung, de 32 años, que salió de Corea del Norte en junio de 2020 y que ha explicado a la organización humanitaria que el líder norcoreano, Kim Jong Un, comenzó a ordenar campañas de «represión intensiva» a finales de la década de 2010, presionando a los funcionarios norcoreanos para demostrar resultados en la aplicación de la ley y reduciendo así la eficacia de los sobornos.

«Estos testimonios muestran cómo Corea del Norte está aplicando leyes distópicas que significan que ver un programa de televisión de Corea del Sur puede costar la vida, salvo que se pueda pagar», ha subrayado Brooks.

Qatar asegura que hay esfuerzos diplomáticos «intensos» para intentar abrir negociaciones entre Irán y EE. UU.

Las autoridades de Qatar han asegurado este martes que hay en marcha esfuerzos diplomáticos «intensos» para intentar abrir negociaciones entre Irán y EE. UU., ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un posible ataque contra el país y el consiguiente estallido de una nueva guerra en Oriente Próximo.

«Los esfuerzos continúan de manera muy intensa», ha dicho el portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Mayed al Ansari, según ha informado la cadena de televisión qatarí Al Jazeera.

Así, ha destacado que todas las partes están en contacto para evitar un conflicto y ha apuntado que Doha «está adoptando las precauciones necesarias [ante un posible conflicto], si bien es preferible hablar ahora de opciones diplomáticas».

Horas antes, el considerado «presidente» de Irán, Masud Pezeshkian, había asegurado que ha dado instrucciones para iniciar negociaciones con Trump, siempre y cuando tengan lugar en «un contexto propicio» y «libre de amenazas y expectativas irrazonables», ante las citadas amenazas de Washington y sus exigencias para que Teherán abandone totalmente su programa nuclear y balístico.

Trump, que en un inicio amenazó con una intervención militar por la represión de las últimas protestas en Irán, giró posteriormente a enmarcar sus advertencias con el programa nuclear iraní, que Teherán mantiene que tiene únicamente fines pacíficos y que sufrió un duro golpe con los bombardeos israelíes y estadounidenses en junio de 2025, que dejaron más de 1.100 muertos en el país..

Irán ha intensificado durante los últimos días con diversos países de la región para abordar estas tensiones y, de hecho, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, subrayó el lunes que Teherán estaba «examinando» los detalles de «varios procesos diplomáticos» presentados a las autoridades iraníes para abordar la situación.

María Corina y ministro israelí Gideon Sa’ar acordaron respaldar elecciones libres en Venezuela

Caracas. – En un firme respaldo a que se puedan celebrar, muy pronto, elecciones libres en Venezuela culminó este martes el encuentro que tuvo la dirigente política, María Corina Machado, con el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar.

Durante la reunión, el canciller israelí destacó la trayectoria de la Premio Nobel de La Paz, como una figura valiente e inspiradora en la lucha por la libertad y la democracia en su país, y subrayó la importancia de que el pueblo venezolano pueda elegir libremente a sus representantes, después de años de represión bajo las Narcotiranías de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

“Me complace reunirme con la ganadora del Premio Nobel de la Paz María Corina Machado“, escribió Sa’ar en un mensaje en X.

“María Corina Machado es una mujer valiente, y su lucha es una fuente de inspiración para muchos en Venezuela y más allá. Discutimos los acontecimientos en Venezuela desde la histórica Operación Resolución Absoluta de Estados Unidos, liderada por el presidente Trump», agregó el canciller.

«Deseo que el pueblo venezolano pueda pronto elegir sus líderes en elecciones libres después de largos años de opresión por parte de Maduro y Chávez», escribió Sa’ar en un mensaje al culminar el encuentro.

Por su parte, Machado reforzó su postura ante la comunidad internacional y advirtió sobre la ambigüedad política en el nuevo tablero venezolano: “No se puede estar con el crimen y con la libertad; no se puede estar bien con Dios y con el diablo”.

El respaldo de Israel ocurre mientras el gobierno de Donald Trump equilibra la gestión operativa en Caracas y la presión por una apertura electoral sin dilaciones.

Una amnistía de «amplio alcance» para rehenes políticos exigieron durante protesta en la UCV

Caracas. – Cientos de estudiantes universitarios, activistas, familiares de rehenes políticos y algunos excarcelados protestaron este martes en la Universidad Central de Venezuela (UCV), para exigir una amnistía de «amplio alcance», en un proceso con transparencia y con «garantías de no repetición», tras la propuesta de ley de amnistía prometida el pasado viernes por Delcy Rodríguez.

En un manifiesto, leído por el consejero universitario Octavio González, pidieron «amplío alcance» de la ley de amnistía, para que sean beneficiados todos los casos de personas detenidas por razones políticas —aún bajo arresto o con medidas cautelares— tras una revisión y análisis de cada expediente, en el que piden que participen los decanos de las facultades de ciencias jurídicas de las universidades.

Los manifestantes se congregaron en la Plaza del Rectorado de la UCV, en Caracas, con banderas, pancartas y fotografías de los cientos de presos políticos reportados por ONG en Venezuela.

En el manifiesto también se pide «transparencia» en el proceso y propone que los decanos de las facultades de Ciencias Jurídicas del país, junto a «los mejores estudiantes» de las escuelas de Derecho, participen como «actores de supervisión independiente» para la revisión de los expedientes.

También exigieron «garantías de no repetición», como la derogación de legislaciones que, a su juicio, «han servido de sustento, arbitrariedad y extralimitaciones por parte del Estado» y mencionaron entre ellas la ley contra el odio y la de fiscalización de las ONG.

«Delcy responde, los ucevistas no se esconden» y «ni uno, ni dos, libérenlos a todos» eran parte de las consignas voceadas por familiares y estudiantes. Diputados de la Asamblea Nacional o expresos políticos como Yandir Loggiodice, Carlos Azuaje y Javier Tarazona se acercaron a la concentración para brindar apoyo.

«La reconstrucción del país, el reencuentro del país, pasa no solo por la aprobación de una ley sino por la derogación de todos los instrumentos jurídicos que han sido creados para perseguir, para anular, para eliminar políticamente a quienes piensen distinto», expresó Tarazona, director de Fundaredes, excarcelado el pasado domingo.

Casa Blanca admite que Trump y Delcy Rodríguez podrían reunirse, pero no hay fecha

Caracas. – Según la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, si existe la posibilidad de que la encargada del narcorégimen chavista, Delcy Rodríguez, se reúna con el mandatario de EE. UU., Donald Trump, sin embargo, no existe aún fecha para ese hipotético encuentro.

Así lo aseguró este martes Leavitt, al reconocer los «avances» en la cooperación con la administración de Caracas, pero fue enfática al señalar que, por el momento, no existe una invitación formal ni un cronograma para tal encuentro, aunque sostuvo que este encuentro ha estado sobre la mesa.

Al ser consultada por la prensa, la portavoz señaló: “No tengo fecha para la visita en este momento. Sé que es algo que se ha discutido, pero no hay planes firmes por el momento”, dejando claro que, aunque existen conversaciones, aún no se ha concretado un calendario oficial.

También fue consultada por la liberación de rehenes en Venezuela e indicó que se trata de «un compromiso» que Rodríguez asumió, por el cual están «complacidos» en la Administración Trump. «Y esperamos que continúe», declaró.

En cuanto a la liberación de los presos políticos, «el presidente (Trump), toda la Casa Blanca y creo que todo el país debería estar muy complacido de ver esto. Es un compromiso que la señora (Delcy) Rodríguez asumió y ha cumplido, y esperamos que continúe», expresó.