El presidente de EE. UU., Donald Trump, se ha pronunciado por primera vez este domingo tras la ruptura del acuerdo arancelario con Canadá, país al que ha acusado de querer «disfrutar de los beneficios de ser un estado más» de su país «sin serlo».
«¡Canadá quiere disfrutar de las ventajas de ser un estado, sin serlo! Además, llevan muchos años imponiendo aranceles exorbitantes a nuestros magníficos agricultores. ¡Ya basta!», ha denunciado el presidente en una publicación en sus redes sociales.
EE. UU. responde así al primer ministro canadiense, Mark Carney, quien ha asegurado este sábado que su país ha conseguido escapar «de un mal acuerdo» al denunciar cambios «injustos y antieconómicos» de última hora propuestos por Washington, sobre ámbitos como el acero o los automóviles que «ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo».
Cabe señalar que el fracaso de las negociaciones entre Washington y Ottawa constituye la imposición automática de un arancel estadounidense del 50% a los productos canadienses, a lo que Carney ha asegurado que responderá «dólar por dólar» en los ámbitos «del acero, los lácteros, equipo agrícola o papel».
También ha hablado esta pasada madrugada el representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, a través de un mensaje en redes sociales en el que asegura que fue Canadá quien cambió a última hora los términos de un acuerdo que habría convertido a Ottawa en un socio privilegiado.
«A pesar de la oferta a Canadá para recibir el mejor trato de cualquier exportador importante a nuestro mercado, nuevas demandas y retrocesos de otros compromisos por parte de Canadá han trastocado el delicado equilibrio alcanzado en los últimos días», ha lamentado Greer.
Así, el representante comercial estadounidense ha acusado a Canadá de prolongar su campaña de represalias económicas contra Washington con «prohibiciones totales a ciertos bienes y servicios estadounidenses» y a pesar de que, esta misma semana, Washington mejoró su propuesta con «reducciones arancelarias significativas en acero, aluminio, automóviles y madera».
«Esta es una oportunidad perdida para Canadá de asociarse con EE. UU., que es la economía de más rápido crecimiento en el G7», ha concluido.









