Aumentan a más de 550 los muertos en Irán por la ofensiva militar de EE. UU. e Israel

El balance de muertos a causa de la ofensiva militar conjunta lanzada por sorpresa el sábado por EE. UU. e Israel contra Irán asciende a más de 550, según ha confirmado este lunes la Media Luna Roja Iraní, que ha afirmado que más de un centenar de ciudades han sido alcanzadas por estos bombardeos.

El organismo ha apuntado en un comunicado publicado en redes sociales que «según los informes de campo, 555 compatriotas han caído mártires hasta ahora». «Las operaciones de rescate, ayuda, evacuación y servicios médicos siguen en marcha», ha informado.

Así, ha apuntado que 131 ciudades han sido alcanzadas por los bombardeos y ha afirmado que «hay más de 100.000 rescatistas en estado de emergencia» para responder a estos incidentes. «Una red de cuatro millones de voluntarios están preparados para dar servicios humanitarios, apoyo y respaldo psicosocial», ha zanjado.

El Estado de la Unión y el deporte inútil de descifrar a Trump

Orlando Fuenmayor S., escritor venezolano. (X: @orlandojosefs)

(…) Pero la ausencia pesa tanto como la presencia. María Corina Machado, figura central de la oposición y Premio Nobel de la Paz, no fue eje del relato estadounidense. Y eso dice algo.”

Orlando Fuenmayor

Hay un error casi cultural en el análisis político venezolano: creemos que todo es ajedrez. Que cada discurso es una jugada milimétrica. Que cada silencio es una señal cifrada, y que, si interpretamos bien el mensaje del presidente de Estados Unidos en el Estado de la Unión, podremos anticipar el destino de Venezuela. Con Donald Trump, eso es perder el tiempo.

No porque no tenga estrategia. La tiene. Pero no es lineal, institucional ni académica. Es manejo de conflicto. Es administración del caos. Es narrativa por encima de estructura. Quien intente analizar la transición venezolana como si Trump fuera un ejecutor predecible, con hoja de ruta pública y coherente, está leyendo el mapa equivocado.

Lo ocurrido en el Estado de la Unión no fue un anuncio formal de política exterior hacia Venezuela. Fue algo más simple y revelador: símbolos, Gestos, y Escenografía. La aparición de Enrique Márquez como figura destacada no fue casualidad. Fue mensaje. En la política de Trump, la puesta en escena importa tanto como la sustancia. Y cuando alguien ocupa ese espacio, es porque está siendo útil dentro del relato que se quiere proyectar.

Pero la ausencia pesa tanto como la presencia. María Corina Machado, figura central de la oposición y Premio Nobel de la Paz, no fue eje del relato estadounidense. Y eso dice algo. Este mismo mes, en Nueva York, durante el llamado Board of Peace —una cumbre vinculada a liderazgos y reconocimientos internacionales en materia de paz— tampoco estuvo como figura central. Y estamos hablando de una Premio Nobel.

Eso no es descuido protocolar. Es lectura de poder. Cuando alguien con ese nivel de reconocimiento internacional queda fuera de espacios donde naturalmente debería estar, el mensaje es claro: no está siendo considerada pieza clave en la arquitectura que otros están construyendo.

Trump no opera bajo el esquema sentimental de “quién ha luchado más”. Opera bajo el cálculo de “quién es funcional a mi narrativa en este momento”. Y hoy, claramente, la narrativa no gira alrededor de ella, y muchos venezolanos se angustian intentando descifrar qué significa eso —que si es traición, si es estrategia secreta, si es abandono—. Pero analizar a Trump como si fuera un diplomático europeo es como estudiar un huracán con manual de brisa tropical. No funciona así.

Mientras tanto, la transición venezolana no depende de lo que se diga en Washington. Depende de lo que ocurre en el terreno. Los movimientos internos en la administración de Delcy Rodríguez —despidos, reacomodos, fracturas— no son teoría. Son síntomas de reconfiguración de poder. El cese del fiscal general Tarek William Saab no es un rumor de redes, sino una señal institucional.

Asimismo, las liberaciones de presos políticos no son discurso: son personas saliendo de celdas. Y todo esto ocurre a casi dos meses de la intervención, captura y encarcelamiento de Nicolás Maduro. Ese hecho cambió el tablero. Lo demás son movimientos posteriores a una sacudida histórica.

  • ¿Está todo resuelto? No.
  • ¿Está clara la nueva arquitectura de poder? Tampoco.
  • ¿Hay improvisación y luchas internas? Por supuesto.

Pero hay avance. Un avance imperfecto, contradictorio, sin épica romántica. Y eso desespera a quienes quieren una narrativa limpia, heroica y alineada con sus expectativas ideológicas.

La realidad no funciona así. Trump puede confundir, distraer y lanzar mensajes cruzados. Puede llamar “presidente” a quien le convenga en el momento preciso. Puede cambiar el foco mediático en minutos. Puede dejar fuera a quien ayer parecía imprescindible. Pero eso no significa que el proceso venezolano esté paralizado, sino que la política estadounidense responde a intereses estadounidenses. Venezuela puede estar en el radar, pero no es el centro del universo de Washington.

Por eso el foco no puede estar en interpretar gestos teatrales en el Capitolio ni en cumbres donde se reparten fotos y aplausos. El foco tiene que estar en los cambios estructurales dentro del país: qué instituciones se transforman; qué actores ganan terreno; qué sectores económicos se mueven; qué acuerdos se construyen —o se rompen— tras bastidores.

El futuro inmediato no es completamente claro. Nadie serio puede afirmarlo. Pero sí es evidente que hay movimiento. Y en política, movimiento es poder en transición. Caer en la desesperación es fácil. Convertir cada gesto internacional en una profecía es tentador. Pero el análisis sobrio exige observar hechos, no emociones.

No intenten entender a Trump como si fuera un tratado académico. Evalúen lo que hace. Y, sobre todo, evalúen lo que ocurre en Venezuela más allá de él. Porque el destino del país no lo definirá un discurso anual en Washington, ni una cumbre elegante en Nueva York. Lo definirá la consolidación —o no— de los cambios que ya están en marcha.

Y esos cambios, con todos sus defectos, están ocurriendo.

La visita en la historia: URD

Por Leroy Garret (@lerogarrett).

En el ajedrez geopolítico del hemisferio, Estados Unidos ha mirado siempre a Venezuela con una mezcla de paternalismo y recelo, especialmente cuando la oposición interna, por popular que sea, se muestra como un caballo desbocado incapaz de galopar hacia la estabilidad. ¿De dónde viene esta aversión crónica a las oposiciones venezolanas hoy por hoy? No es un capricho reciente de la era Trump, sino un patrón forjado en el fuego de la fragilidad política caribeña. Recordemos: la Venezuela pre-petrolera del siglo XX era un polvorín de caos, con caudillos y revueltas que invitaban a intervenciones foráneas. En 1902-1903, el bloqueo naval de Gran Bretaña, Alemania e Italia a las costas venezolanas por deudas impagas alarmó a Washington. 

Theodore Roosevelt, blandiendo la Doctrina Monroe, rechazó la agresión europea no solo por ayudar al “vecino débil”, sino para afirmar que América era ya antes de la primera guerra mundial su zona de influencia. Nada de aventuras imperiales como la de Napoleón III en México en los 1860s. El mensaje fue claro: fragilidad política equivale a caos, pero no a suelo fértil para posesiones de ningún índole, el principio se mantiene, es geopolítica del poder, es realpolitik punto.

No es la primera vez que una oposición, o fracciones de ella, es descartada como “no apta” para el poder, pese a su arrastre popular. 

Ahí está el caso paradigmático de la Unión Republicana Democrática (URD), el partido de Jovito Villalba, que en los 1950s y 1960s encarnó las luces y sombras de un movimiento que Washington vio como un factor conveniente… hasta que dejó de serlo. Pero antes de sumergirnos en ese episodio, hagamos un paréntesis con la oposición actual, cuya caída en desgracia puede resumirse en un rosario de pecados: colaboracionismo con el régimen chavista, silencio ante la invasión cubana y ausencia de un plan real para desmantelarla, apego masoquista a elecciones fraudulentas, popularidad efímera sin músculo para gobernar, y declaraciones tragicómicas como tildar a Chevron de “organización terrorista”. Estos errores la han convertido en un serio inconveniente para la transición post-Maduro, marginada por una Casa Blanca que prefiere negociar con el chavismo “exorcizado” de Delcy Rodríguez.

Los Archivos Nacionales de Estados Unidos, a través de documentos desclasificados en Foreign Relations of the United States (FRUS) y el Reading Room de la CIA, pintan un retrato detallado de la URD y sus riesgos para la democracia venezolana de entonces. Desglosémoslo en tres lentes clave, como se recoge en estos registros:

1.  Legitimidad democrática vs. Estabilidad: En 1952, la URD arrasó en las elecciones a la Asamblea Constituyente, reflejando el rechazo masivo a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Washington lo reconoció como una fuerza popular legítima, pero priorizó relaciones cálidas con el dictador por “imperativos estratégicos” como el petróleo. URD era visto como un catalizador de cambio, pero uno que no podía ignorarse eternamente sin arriesgar estabilidad.

2.  El comodín “amorfo”: Cables diplomáticos describen a URD como menos rígida ideológicamente que sus pares (como AD o COPEI), lo que la hacía “conveniente” para forjar el Pacto de Punto Fijo en 1958, una coalición que garantizaba una transición estable a la democracia. Sin embargo, esa naturaleza “amorfa” la volvía impredecible: un aliado táctico, pero con potencial para desequilibrar el tablero.

3.  La fricción de 1960: Aquí llegó el quiebre. Documentos de la CIA revelan que, al romper con la coalición gubernamental a finales de 1960, la URD viró hacia elementos radicales, aliándose con facciones castristas y comunistas para obstruir programas del gobierno de Rómulo Betancourt. Inteligencia americana la etiquetó como amenaza a la “reforma evolutiva” que EE.UU. favorecía, un eufemismo para cambios controlados que preservaran intereses petroleros y anticomunistas.

Esta evaluación se confirmó con figuras como José Vicente Rangel y Fabricio Ojeda, militantes URD que actuaron como informantes de Fidel Castro, traicionando la patria. Ojeda, héroe de la Junta Patriótica contra Pérez Jiménez, murió prematuramente en la guerrilla; Rangel, un Richelieu tropical, maniobró con astucia hasta clavarle la daga a la república, facilitando el ascenso y control absoluto del chavismo décadas después.

Ahora, comparemos con la oposición actual. Jovito Villalba y María Corina Machado comparten un aura mesiánica: líderes carismáticos, populares en sus épocas, pero no jefes de Estado materializados. Villalba, con su oratoria incendiaria, galvanizó masas contra la dictadura, pero su sectarismo interno diluyó la URD en divisiones ideológicas. Machado, Nobel de la Paz 2025, arrasó en primarias opositoras con 93% en 2023, pero su radicalismo (denuncias a ultranza, alianzas volátiles) la ha hecho impredecible para Washington. Trump la descartó públicamente: “No tiene apoyo ni respeto en el país”, optando por la estabilidad del chavismo tramitante. El factor sectarismo persiste: como la URD se escindió por radicales, la oposición actual se fragmenta entre Machado y colaboradores como Henrique Capriles, diluyendo fuerza colectiva.

 La apreciación norteamericana es idéntica: conveniente para presionar, pero inconveniente para gobernar, un “wildcard” que amenaza la reforma controlada.

En resumen, la “visita” de la historia a la URD nos recuerda que popularidad no basta; se necesita pragmatismo para navegar el escrutinio de la diplomacia de Washington. Hoy, con Maduro capturado y Rodríguez al timón, la oposición repite el guion: mesiánica pero ineficaz, indefinida y subordinada, sectaria y marginada. Si no aprende de Villalba, quedará en Narnia, mientras el poder real muda de piel bajo la la tutela sin precedentes de nuestra nación hermana. Verdades veredes, Sancho amigo: la fragilidad sigue siendo caos, y  para Washington se acabó el bochinche.

Trump promete «vengar» la muerte de militares de EE. UU. y pronostica cuatro semanas de bombardeos

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha comparecido este domingo en un mensaje dirigido a la nación en el que ha prometido «vengar» la muerte de los tres militares estadounidenses de la que han informado las Fuerzas Armadas y ha adelantado que la ofensiva contra Irán podría durar «cuatro semanas, o menos».

«EE. UU. vengará sus muertes y propinará el mayor castigo a los terroristas que han hecho la guerra contra la civilización. Han hecho la guerra a la civilización en sí», ha afirmado Trump en un vídeo publicado en redes sociales.

El dirigente estadounidense ha advertido de que «tristemente, probablemente habrá más» muertos estadounidenses «antes de que se acabe». «Así es como es. Es probable que haya más, pero haremos todo lo posible para que no sea el caso», ha resaltado. «Este es el deber y la carga de un pueblo libre», ha argumentado.

El dirigente estadounidense ha subrayado que «las operaciones de combate continúan a pleno rendimiento y seguirán hasta que se cumplan los objetivos» y ha descartado así cualquier negociación con Teherán. «Podrían haber hecho algo hace dos semanas, pero no quisieron», ha reprochado.

Ha destacado que la Operación Furia Épica es «una de las ofensivas militares más complejas, más aplastantes, que haya visto jamás el mundo». «Nadie ha visto algo así. Hemos atacado cientos de objetivos en Irán, incluidas instalaciones de la Guardia Revolucionaria y los sistemas antiaéreos iraníes», ha resaltado.

Trump ha mencionado como principales logros de la operación la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y el hundimiento de nueve buques militares iraníes.

«Por todo Irán se han podido escuchar las voces de los iraníes jaleando y celebrando en las calles tras el anuncio de su muerte», ha destacado. Además «el mando militar al completo también ha desaparecido y muchos de ellos quieren rendirse para salvar la vida. Quieren inmunidad. Llaman por millares», ha asegurado.

En ese sentido, ha apuntado que «un régimen iraní armado con misiles de largo alcance y armas nucleares sería una grave amenaza para cada estadounidense». «No podemos permitir que un país que genera ejércitos terroristas tenga esas armas para extorsionar al mundo», ha argüido.

«Estas acciones están bien y son necesarias para garantizar que los estadounidenses jamás tengan que enfrentarse a un régimen radical, sediento de sangre y terrorista armado con bombas nucleares», ha explicado.

En su discurso ha reiterado su llamamiento a las Fuerzas Armadas, a la Guardia Revolucionaria y a la Policía a «bajar las armas» a cambio de «plena inmunidad» o «afrontar una muerte segura» y a apelado a los «patriotas iraníes» a «ser valientes, audaces, heroicos y recuperar» el país. «EE. UU. está con vosotros. Les hice una promesa y la he cumplido», ha remachado.

Trump ha concedido este domingo una serie de entrevistas y en una de ellas, publicada por el diario británico ‘Daily Mail’, ha indicado que la ofensiva sobre Irán podría durar hasta cuatro semanas «o menos».

«Siempre ha sido un proceso de cuatro semanas. Hemos calculado que serán más o menos cuatro semanas. Siempre ha sido un proceso de cuatro semanas, así que aunque es un país fuerte, un país grande, tardaremos cuatro semanas, o menos», ha apuntado.

Trump asegura que EE. UU. ha «destruido y hundido» nueve buques iraníes

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado este domingo que las fuerzas norteamericanas han «destruido y hundido» nueve buques de guerra de la Armada iraní.

«Me acaban de informar de que hemos destruido y hundido nueve buques iraníes, algunos de ellos relativamente grandes e importantes», ha publicado Trump en redes sociales. Trump ha destacado que «vamos a por el resto», que «pronto estarán en el fondo del mar».

Asimismo ha anunciado que han «destruido» su «Cuartel General Naval». «¡Aparte de eso, su Armada lo está haciendo muy bien!», ha ironizado Trump.

Previamente, el Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM) había informado de un ataque contra una corbeta iraní en Chah Bahar, en el extremo sur de la costa iraní del golfo de Omán.

«Una corbeta iraní clase Jamaran ha sido atacada por fuerzas estadounidenses al inicio de la Operación Furia Épica», ha explicado el CENTCOM. El buque «se está hundiendo en el fondo del golfo de Omán en el muelle de Chah Bahar». «Abandonen el barco», ha remachado el CENTCOM.

Trump anuncia que ha accedido a hablar con la nueva dirigencia de Irán

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha asegurado este domingo que la nueva dirigencia de Irán instaurada tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei ha pedido hablar con Washington y que él ha accedido a ello.

«Quieren hablar y he accedido a hablar, así que vamos a hablar con ellos. Tendrían que haberlo hecho antes. Deberían de haber cedido antes en algo que es muy práctico y fácil. Han esperado demasiado», ha afirmado Trump desde su mansión de Mar-a-Lago en una entrevista telefónica con la revista ‘The Atlantic’.

Sin embargo, poco después, fuentes de la Casa Blanca han matizado que esas conversaciones no tendrán lugar a corto plazo y que la operación militar contra Irán continúa adelante.

«El presidente Trump ha dicho que la nueva dirigencia potencial de Irán ha indicado que quieren hablar y que en ese caso él hablará. Por ahora, la Operación Furia Épica continúa sin merma», ha explicado un portavoz de la Presidencia a varios medios de comunicación.

Al ser interrogado por cuándo serían esas conversaciones, si hoy o mañana, Trump no ha querido concretar. «No puedo decirle eso», ha afirmado antes de recordar que algunos de los iraníes que han participado en las últimas negociaciones han muerto en los bombardeos estadounidenses e israelíes.

«La mayoría de esa gente ya no está. Algunos de los que estábamos tratando ya no están porque ha sido grande. Ha sido un gran golpe», ha destacado. Deberían de haberlo hecho antes. Se han pasado de listos», ha argumentado.

El mandatario estadounidense ha sido también preguntado por la duración de la campaña de bombardeos iniciada el sábado y por si afectará a la voluntad de la oposición interna para derrocar al Gobierno iraní.

«Tengo que estudiar la situación cuando pase. No se puede contestar a esa pregunta», ha argüido. Sin embargo, ha expresado su confianza en que habrá un levantamiento contra la República Islámica que tendrá éxito y ha mencionado las celebraciones en las calles de Irán y el apoyo de los emigrados en ciudades como Nueva York o Los Ángeles.

Así, ha manifestado su satisfacción por la reacción del pueblo iraní. «Saben que es muy peligroso. Saben que les he dicho que se queden todos en sus lugares. Creo que es un lugar muy peligroso ahora mismo», ha indicado. «La gente está gritando en las calles con alegría, pero al mismo tiempo están cayendo muchas bombas», ha añadido.

A nivel interno, Trump ha asegurado que el ataque a Irán no afectará a las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre y ha recordado los éxitos económicos de su gestión.

«Tenemos la mejor economía que haya tendido nunca el país. No se escucha más porque personas como usted no escribe sobre ello adecuadamente, pero la economía está para salirse por el tejado y en algunos casos ya lo ha hecho», ha resaltado.

De hecho, ha asegurado que el efecto del ataque contra Irán sobre el precio del petróleo no será tan grande sobre los bolsillos de los estadounidenses.

«Podría haber provocado un gran aumento del precio del petróleo si las cosas hubieran ido mal», ha argumentado. «Veremos lo que pasa. La gente llevaba 47 años deseándolo. Llevan 47 años asesinando a gente y ahora se les ha vuelto en contra», ha remachado.

Trump asegura que la operación de EE. UU. e Israel ha matado ya a 48 dirigentes iraníes

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha revelado este domingo que la ofensiva sobre Irán se ha cobrado ya la vida de al menos 48 dirigentes iraníes en una operación que «avanza rápido».

«Está avanzando. Avanza rápidamente. Llevan 47 años así. Avanza rápidamente. Nadie puede creerse el éxito que estamos consiguiendo. 48 dirigentes ya no están, de una tacada. Y está avanzando rápidamente», ha afirmado Trump en declaraciones a la periodista de Fox News Jacqui Heinrich.

El objetivo final es que el pueblo iraní «asuma el control de su destino», ha señalado Trump, quien ha restado importancia a las consecuencias de un posible cierre del estrecho de Ormuz, arteria principal del comercio marítimo mundial.

«No estoy preocupado por nada, Jacqui. Sencillamente hago lo que está bien. Al final, funciona», ha argumentado el dirigente estadounidense, que ha recordado los buenos resultados en Venezuela y los bombardeos de junio sobre Irán con bombardeos B-2.

«Si no hubiéramos hecho eso, hubieran conseguido la bomba nuclear en dos semanas y entonces todo esto habría sido imposible», ha señalado Trump en referencia a los doce días de bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán de junio del año pasado.

La periodista ha destacado que esta conversación se produjo antes de que se publicara la información sobre la muerte de tres militares en los ataques iraníes de represalia sobre bases militares estadounidenses en la región.

Más tarde, Trump ha insistido en que la operación contra Irán «va muy adelantada» en una entrevista con la cadena CNBC en la que además ha cargado contra las autoridades iraníes. «Es un régimen muy violento, uno de los regímenes más violentos de la historia. Estamos haciendo nuestro trabajo no solo por nosotros, sino por el mundo. Y todo va adelantado», ha indicado.

Trump amenaza con una respuesta «nunca antes vista» si Teherán cumple con su advertencia de «un golpe muy fuerte»

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido a las autoridades de Teherán de que, si cumplen con su amenaza de efectuar «un golpe muy fuerte» en respuesta a la ofensiva conjunta de EE. UU. e Israel, Washington responderá con una contundencia «nunca antes vista», en el marco de la operación bautizada como Furia Épica, por la cual este sábado comenzaron los ataques a las 1.15 horas de la costa este estadounidense por orden del propio Trump.

«Irán acaba de declarar que hoy va a golpear muy fuerte, más fuerte que nunca. ¡Pero mejor que no lo hagan, porque si lo hacen, les golpearemos con una fuerza nunca antes vista!», ha expresado el mandatario norteamericano en una publicación en redes sociales.

Este mensaje llega después de que el mismo Trump haya anunciado la muerte del líder supremo iraní en los ataques contra el centro del poder en Teherán en una operación con el objetivo declarado de forzar un cambio de régimen en Irán.

Según Trump, el ayatolá «no pudo eludir los sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo» en colaboración con Israel. «Ni él ni los demás líderes que han sido asesinados junto a él pudieron hacer nada», ha afirmado sobre la operación que ha acabado con la vida de Jamenei, segundo líder de la República Islámica tras el fundador, el ayatolá Ruholá Jomeini, al que sustituyó.

Cabe recordar que EE. UU. e Israel han lanzado este sábado una ofensiva sorpresa con cientos de bombardeos contra «ubicaciones que suponían una amenaza inminente», con el sector militar y nuclear en el foco. Washington ha declarado que el objetivo de la ofensiva es «desmantelar el aparato de seguridad del régimen».

Teherán estaba negociando con EE. UU. un acuerdo sobre su programa nuclear. Las autoridades iraníes han denunciado una «agresión militar criminal» que viola los principios de la Carta de Naciones Unidas y han lanzado ataques en represalia contra bases militares estadounidense en países del Golfo, incluyendo Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar.

Reino Unido permitirá el uso de sus bases para ataques contra los misiles iraníes

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado este domingo que su país ha accedido a la petición de Reino Unido para la utilización de las bases británicas para atacar y degradar los sistemas de lanzamiento de misiles de Irán.

«La única forma de parar la amenaza es destruir el origen de los misiles, en sus almacenes, o las lanzaderas utilizadas para dispararlos», ha argumentado Starmer en un mensaje grabado publicado este domingo.

«EE. UU. ha solicitado permiso para utilizar las bases estadounidenses con un propósito defensivo específico y limitado», ha argumentado Starmer, que destaca que han decidido aceptar esta petición «para evitar que Irán dispare misiles por toda la región, matando a civiles inocentes, poniendo en peligro la vida de británicos y atacando países que no están implicados», ha resaltado.

Starmer ha destacado que no se han sumado a los ataques iniciales contra Irán «y ahora mismo no nos uniremos a la ofensiva». «Quiero ser muy claro: todos recordamos los errores de Irak y hemos aprendido esas lecciones», ha recalcado.

Además, Starmer ha anunciado que ya hay aviones de combate británicos en el aire que «ya han interceptado con éxito ataques iraníes», aunque ha subrayado que Reino Unido sigue sin participar en la ofensiva militar estadounidense-israelí contra Irán.

«Nuestra decisión de que Reino Unido no se implique en los ataques sobre Irán ha sido deliberada. Sobre todo porque creemos que la mejor manera de avanzar para la región y el mundo es una solución negociada» y que incluya la renuncia de Irán al desarrollo de armas nucleares, ha argüido.

Sin embargo, Starmer denuncia el «enfoque aún más imprudente y peligroso para los civiles» y recuerda que hay al menos 200.000 ciudadanos británicos en la región, lo que justifica la decisión de apoyar los ataques estadounidenses frente a esta «amenaza urgente».

Machado dice que regresará a Venezuela «en pocas semanas»

La líder de Vente Venezuela, María Corina Machado, regresará a Venezuela próximamente, según dijo este domingo después de tres meses en el exilio tras su escape y llegada a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz.

Machado retornará a un país gobernado por Delcy Rodríguez, que asumió el poder de forma interina tras la captura de Nicolás Maduro en una incursión militar estadounidense.

Cabe señalar, sin embergo, que el chavismo, entre ellas el ex fiscal general Tarek William Saab, la han calificado como «prófuga» de la justicia y acusado de «pedir» una intervención militar contra el país.

«Voy a regresar en pocas semanas a Venezuela», dijo Machado en un video publicado en redes sociales. «Llegaremos para abrazarnos, para trabajar juntos, para garantizar una transición a la democracia ordenada y sostenible e indetenible», agregó.

Machado permaneció en EE. UU. la mayor parte de su exilio, donde se reunió con el presidente Donald Trump, el secretario Marco Rubio, congresistas, senadores, cancilleres de distintos países y líderes empresariales. También con jefes de Estado de países que no especificó.

Trump, quien está a cargo de Venezuela, dijo tras una reunión en la que Machado le entregó su premio Nobel, que le gustaría «involucrarla de alguna manera» en el gobierno venezolano, pero también ha expresado su satisfacción con la gestión de Rodríguez como encargada interina.

Si bien, con el tiempo Machado parece mostrarse en oposición al cómo EE. UU. está gestionando el asunto en Venezuela, al punto de llamar a elecciones en un plazo que, a primera vista, la administración Trump no está de acuerdo y, además, no asistió al discurso de Trump en el Congreso de EE. UU., a pesar de ser invitada.