Caracas. – Una nueva fase de demoliciones de estructuras inhabitables inició en todo el estado Vargas, entidad en la cual han identificado, al menos, unas 35 edificaciones que están en alto riesgo tras los sismos del 24 de junio, y que deben ser derribadas de inmediato.
La nueva fase comenzó en la urbanización Playa Grande (parroquia Urimare), en el marco de la remoción de escombros que se realiza en toda esa entidad, con el derribo controlado de las residencias Samantha.
Tras la destrucción de la torre C del complejo OPP 36 (urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi) el pasado 30 de julio, los organismos procedieron este pasado viernes con la segunda implosión en ese sector, y fue en la torre B de Residencias Samantha, como parte de un plan que contempla derribar las citadas 35 estructuras afectadas.
La demolición controlada en Residencias Samantha, ubicada en la avenida principal de Playa Grande, estuvo custodiada por componentes de seguridad en toda la zona, tal como ocurrió el 30 de julio, lo cual generó malestar y protestas entre los residentes de la urbanización.
El procedimiento marca un precedente al ser la primera edificación residencial privada derribada bajo este mecanismo tras los movimientos telúricos de junio. Al mismo tiempo, es la segunda infraestructura en la entidad costera que se derrumba producto de una demolición controlada.
La otra parroquia donde se llevarán a cabo demoliciones controladas es en Caraballeda, en la cual se encuentran muchos de los 35 edificios inhabitables que deben ser demolidos. La Cámara de Construcción de La Guaira ya elaboró un protocolo para ejecutar las implosiones, el cual enfatiza la necesidad de una hoja de ruta que evite repetir los errores de la vaguada de 1999.
Según este manual, un paso fundamental es la aplicación de ingeniería forense y estudios patológicos en cada estructura. Se considera vital para determinar exactamente por qué fallaron las edificaciones, y aprender de estos errores para futuras construcciones.









