El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha afirmado este lunes que tratará con el presidente de China, Xi Jinping, en su próxima visita a finales de semana a Pekín la liberación del disidente hongkonés Jimmy Lai y que espera debatir sobre la situación en Taiwán.
«Jimmy Lai es así, causó mucha agitación en China. Intentó hacer lo correcto. No tuvo éxito, fue a la cárcel y a la gente le gustaría que saliera. Y a mí también me gustaría que saliera», ha asegurado en declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca, donde ha recalcado que ya ha tratado en anteriores ocasiones con China la situación del opositor y que volverá «a mencionarlo» con motivo de su visita a Pekín.
Respecto a la situación en Taiwán, Trump ha reivindicado su buena relación con Xi para insistir en que Pekín sabe que Washington no quiere ver ningun movimiento de China contra la isla, en permanente amenaza de una unificación por la fuerza con el resto de la China continental.
Así, el mandatario ha comparado la situación en Ucrania con Taiwán. «Si tienes al presidente adecuado, no creo que vaya a pasar. Estaremos bien. Tengo una muy buena relación con el presidente Xi y él sabe que no quiero que eso pase», ha afirmado.
En todo caso, ha señalado que la isla está «muy lejos» de territorio norteamericano y ha admitido que parte de las conversaciones con su homólogo chino serán sobre si EE. UU. sigue vendiendo armamento a Taipei. «Al presidente Xi le gustaría que no lo hiciéramos. Y mantendré esa conversación. Esa es una de las muchas cosas de las que hablaré», ha expuesto.
Este lunes las autoridades de China se han mostrado dispuestas a lograr una «mayor estabilidad» a nivel global de cara al encuentro entre líderes en el marco del viaje de Trump a Pekín del 13 al 15 de mayo.
La idea es «expandir la cooperación, gestionar las diferencias e inyectar una mayor estabilidad y certeza en un mundo marcado por el cambio», ha señalado el portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, sobre la que será la primera visita de un presidente estadounidense al gigante asiático en nueve años.
El subsecretario de Salud de EE. UU., Brian Christine, ha indicado este lunes que el riesgo del hantavirus para el público general es «muy, muy bajo», toda vez que su propagación requiere de un contacto «cercano y prolongado» con una persona que ya presente síntomas del virus.
«Permítanme ser absolutamente claro: el riesgo del hantavirus para el público en general sigue siendo muy, muy bajo. La variante Andes de este virus no se transmite fácilmente y requiere un contacto cercano y prolongado con una persona que ya presenta síntomas», ha indicado el subsecretario de Salud en rueda de prensa desde Nebraska, donde han llegado 16 de los 18 pasajeros que estaban en el crucero afectado por el brote y cuya repatriación se ha gestionado desde la isla de Tenerife.
En todo caso, Christine ha recalcado que las autoridades estadounidenses se toman la situación «muy en serio desde el principio». «La hemos abordado con total seriedad en todo el Departamento de Salud y Servicios Humanos y, en particular, a través de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)», ha expuesto.
Todos los ciudadanos que han regresado a EE. UU. están siendo vigilados en unidades médicas del CDC, de los 16 de Nebraska uno ha dado positivo, si bien está asintomático, mientras que otros dos viajeros han sido trasladados a Atlanta para «más evaluaciones y cuidados», uno de los pacientes presenta síntomas.
Por su lado, el gobernador de Nebraska, Jim Pillen, ha recalcado que todos los residentes del estado «pueden estar seguros de que existe un sólido plan» para atender de forma segura a las personas que se encuentran en las módulos de cuarentena de la Universidad de Nebraska.
«Estamos trabajando diligentemente para garantizar que nadie abandone las instalaciones de manera insegura o en un momento inapropiado; que nadie que represente un riesgo para la salud pública salga por la puerta principal hacia las calles de Omaha o más allá», ha afirmado el gobernador.
El Gobierno de Irán ha defendido este lunes que su última propuesta a EE. UU. para alcanzar un acuerdo para el fin del conflicto en Oriente Próximo es «legítima» y «generosa», después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que el documento entregado por Teherán es «totalmente inaceptable».
«Nuestra demanda es legítima. Pedimos un fin de la guerra, la retirada del bloqueo y la piratería y la liberación de bienes iraníes que han sido congelados injustamente en bancos por las presiones estadounidenses», ha declarado el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei.
Así, ha detallado que parte de la respuesta de Irán incluye también «el paso seguro en el estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad en la región y en Líbano». «Es considerada una oferta generosa y legítima para la seguridad regional», ha sostenido, según ha recogido la emisora pública iraní, IRIB.
Baqaei ha lamentado por ello que «EE. UU. siga insistiendo en su postura sesgada», al tiempo que ha ahondado en que Irán «no ha reclamado concesión alguna» por parte de Washington. «Hemos pedido el fin de la guerra y de la piratería marítima contra buques iraníes», ha reseñado.
En este sentido, ha advertido nuevamente en que «cualquier intervención en los asuntos relativos al estrecho de Ormuz solo complicarán la situación» y ha declinado pronunciarse sobre la posibilidad de que Rusia acepte la entrega desde Irán de sus reservas de uranio para facilitar un acuerdo.
«En estos momentos, estamos centrados en poner fin a la guerra», ha explicado. «Discutiremos más adelante cualquier decisión relativa al programa nuclear y su material, cuando llegue el momento», ha zanjado.
Las palabras de Baqaei han llegado después de que Trump indicara en un mensaje en redes sociales que la propuesta de Irán «no le gusta nada».
Cabe señalar que EE. UU. e Irán están sumidos en un proceso de diálogo mediado por Pakistán, si bien las diferencias en las posturas han impedido hasta ahora la celebración de una segunda reunión en Islamabad, que acogió un primer cara a cara tras el acuerdo de alto el fuego pactado el 8 de abril, prorrogado desde entonces sin fecha límite por parte de Trump.
El bloqueo al estrecho de Ormuz y el reciente asalto e incautación de buques iraníes en la zona por parte de las fuerzas estadounidenses ha sido uno de los motivos esgrimidos por Teherán para no acudir a Islamabad, dado que considera que estas acciones suponen una violación del alto el fuego que impide el proceso de diálogo. A pesar de ello, ambos países mantienen sus contactos a través de la mediación de Islamabad.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha avanzado este domingo que tres prisioneros polacos y dos moldavos, detenidos en Bielorrusia y Rusia, serán puestos en libertad, algo que ha achacado a la «fuerte presión» ejercida por representantes de Washington en la zona.
«Acabamos de conseguir la liberación de tres presos polacos y dos moldavos que se encontraban detenidos en Bielorrusia y Rusia», ha destacado Trump en un mensaje publicado en su red social.
Este anuncio, del cual se ha jactado el magnate republicano, llega tras la «fuerte presión» ejercida por su enviado especial para Bielorrusia, John Coale, abogado al cual nominó en noviembre del pasado 2025 con la doble misión de acercar relaciones con el presidente del país y gran aliado de Vladimir Putin, Alexander Lukasehnko, y proseguir con las negociaciones para la excarcelación de presos políticos.
«Mi amigo, el presidente Karol Nawrocki, de Polonia, se reunió conmigo el pasado mes de septiembre y me pidió que ayudara a liberar a Andrzej Poczobut de la prisión bielorrusa.
Hoy, Poczobut está libre gracias a nuestros esfuerzos», ha recalcado el jefe del Ejecutivo norteamericano con relación a este periodista polaco que fue condenado a ocho años de cárcel por provocar daños a la seguridad nacional del país e incitar al odio, siendo puesto en libertad a finales del pasado abril.
En esa línea, tras reivindicar a EE. UU. como un país que «cumple con sus aliados y amigos», Trump ha dado las «gracias» a Lukashenko «por su cooperación y amistad». «¡Qué detalle!», ha zanjado el mandatario.
Roymer A. Rivas B., un simple estudiante comprometido con la verdad, teórico del Creativismo Filosófico, lo demás no importa.
“Sin justicia no hay libertad. (…) El perdón no es sinónimo de impunidad. (…) [Pero] lo que se requiere de nosotros no es un optimismo ingenuo ni un purismo paralizante, sino la capacidad de forzar las condiciones para que la justicia sea posible”
Cuando el Rey Salomón —según la Biblia[1], el hombre más sabio de su tiempo (1Re. 4:30-31)— llega al poder, lo primero que hizo fue juzgar y ejecutar sentencia sobre diversos personajes que habían cometido crímenes, hasta ese momento impunes, durante el reinado de su padre, el Rey David (1Re. 2:5-9). De hecho, fue su mismo padre quien, sabiendo de la sabiduría de su hijo, le dice que busque qué hacer con tales injusticias, es decir, lo deja de tarea pendiente, de cara al nuevo reinado que se instauraría en Israel, con un mensaje muy claro que encontramos en 1Re. 2:9: “Ahora tú, que eres un hombre sabio y sabes lo que le debes hacer, ¡No lo dejes sin castigo!”.
A mi me parece interesante este hecho, porque, partiendo de la idea que buscan vender las religiones sobre un Dios profundamente benevolente, bondadoso y amoroso, uno esperaría que un gobierno del hombre “más sabio” de su tiempo, que sirve a ese Dios, inicie con actos que se apeguen más al “dejar pasar” tales agravios. Pero fue todo lo contrario, y —gracias a Dios— de ello podemos extraer muchas cosas, dado lo que atraviesa Venezuela en este momento. En este sentido, debo resaltar lo siguiente: Salomón actuó conforme a la tarea que le había dejado su padre porque, como bien muestran las escrituras, comprendió —y demostró— que la estabilidad de una nación no es producto de oraciones, ni benignidad, la pasividad o el azar, sino el resultado de un orden legal que sí funciona.
El caso de Joab, por ejemplo, quien había conspirado para usurpar el trono y, en el camino, asesinado a generales —Abner y Amasa— en tiempo de paz, manchando el honor de la corona, era necesario que no quedara impune porque, en el fondo, se vendería la idea de que la ley del más fuerte prevalecería sobre la ley, o, junto al caso de Simei, de que cualquiera podría ser desleal y desafiar la autoridad legítima. Nuevamente, el “no dejar sin castigo” las injusticias cometidas eran necesarios, porque un reino construido sobre sangre u otras injusticias no castigadas es un reino frágil. Y los resultados así lo demuestran, porque el reino no fue “confirmado en la mano de Salomón”, o “llegó a estar firmemente establecido”, sino hasta después de que se hiciera justicia (1Re. 2:46) y Dios bendijo dicho reinado (1Cr 29:23; 2Cr 1:1).
Con esto en mente, estimo muy necesario resaltar un mensaje claro, irrefutable en muchos contextos, entre los que, a mi juicio, se encuentra el venezolano, a saber: sin justicia no hay libertad. El caso de Salomón en la Biblia no fue uno aislado, sino un patrón recurrente; podemos encontrar muchos ejemplos bíblicos que muestran que la justicia es el cimiento necesario para que cualquier estructura de libertad o paz se mantenga en pie. Cualquier acción de Dios en la Biblia, de hecho, parte de la corrección de un agravio, estableciendo un orden —legal—, antes de otorgar una bendición o una nueva etapa de libertad. En esta línea, puedo recordar cuando Jesús actuó con firmeza antes de continuar con su labor de enseñanza y sanación, al entrar al templo y expulsar a los mercaderes (Jn. 2:13-16; Mt. 21:12-13; Mc. 11:15-18; Lc. 19:45-46); o la llegada del diluvio para barrer con la maldad y la corrupción, apuntando a un nuevo comienzo (Gn. 6:4-12; 7:1-12, 17-20; 2Pe. 2:5); o cuando se hizo justicia contra el sistema egipcio que sometía a los israelitas, sirviendo de antesala para que fueran liberados —sin justicia, no hubo éxodo[2]— (Ex. 3:7-8; 6:6; 7:4-5; 12:12, 37-51). Todo apunta a que la libertad no se alcanza simplemente por el cambio de mando, sino que se fundamenta y sostiene en el tiempo sobre la justicia, puesto que la estabilidad institucional es producto del orden legal y no solo de la buena voluntad de quienes ostentan el poder, o pretenden hacerlo. De hecho, bien dice la Biblia que la justicia y el juicio son el cimiento del trono de Dios, y solo después señala que la misericordia y la verdad van delante de su rostro (Sal. 89:14), es decir, primero es la justicia, después todo lo demás.
Algunos casos puntuales de la historia seglar y la justicia como fundamento de la libertad
Este mismo mensaje podemos encontrarlo en diversos eventos que se han dado en la historia de la humanidad, y quizá el que más resalta son los juicios de Núremberg. Tras la caída del régimen nazi, los Aliados no se limitaron a ocupar el territorio alemán, sino que, tras entender la necesidad de juzgar los crímenes con el debido proceso, y tras intensos debates sobre la viabilidad y misma necesidad de tal empresa[3], sometieron a juicio a los criminales que aterrorizaron al mundo. Si se hubiera permitido que los perpetradores de tales injusticias se reintegraran sin castigo, o fueran condenados a muerte sin el debido proceso, el nuevo Estado Alemán habría nacido meramente sobre el poder puro, que tiende a ser caótico, y no sobre la ley[4]. Otro caso que podemos observar, en esta línea, es la transición en Ruanda, después de 1994, donde se vieron cara a cara con un dilema que puede que resuene mucho a los venezolanos en el presente, a saber: ¿Cómo podemos reconstruir un país donde los asesinos viven al lado de las víctimas? Paul Kagame y el gobierno de transición aplicaron un sistema de justicia que, si bien compaginó con procesos de reconciliación, se fundamentó en el reconocimiento del crimen y su castigo, pues una paz basada en el silencio solo llevaría a un nuevo ciclo de violencia[5].
Del otro lado de la acera, podemos observar el caso del Líbano y el acuerdo de Taif en 1989, donde las facciones libanesas, hasta ese momento enfrentadas en una guerra civil que llevaba 15 años, acordaron un reparto de poder que incluía una amnistía general para casi todos los crímenes de guerra —es decir, los que durante años cometieron crímenes y fueron señores de la guerra simplemente se quitaron el uniforme y se pusieron corbata para convertirse en funcionarios públicos—, y todo ello derivó en un secuestro del poder estatal por parte de las mismas mafias que en un principio se enfrentaban por ostentar le poder absoluto. Sin un proceso de justicia que purgara a los responsables, la corrupción se institucionalizó y, sumado a otras cosas, en consecuencia, hoy el Líbano vive una crisis sistémica. Todo partió de un pacto de impunidad entre las élites y no de un orden legal que purgara a los responsables de tantas injusticias.
En esta línea, puedo traer a colación lo que pasó en la República de Weimar entre 1919 y 1933, donde Alemania, de hecho, cometió un error salomónico, pero a la inversa, pues permitió que los jueces y militares del antiguo régimen imperial permanecieran en sus puestos sin ser juzgados por sus intentos de sabotear la nueva república. En este caso, el sistema judicial fue extremadamente blando con los criminales que estaban cerca del poder, o quienes se hacían cada vez con más poder —como el joven Hitler tras su golpe fallido de 1923, quien solo cumplió meses de cárcel en condiciones de lujo—. Es más, ese cimiento de justicia parcial, no efectiva y podrida, permitió que los enemigos de la libertad usaran las propias leyes para destruirla desde adentro —¿O tengo que recordar cómo llega Hitler al poder?—.
En todos los casos mencionados, el mensaje también es claro: se debe limpiar la casa antes de decorarla, y en el caso de que fuera destruida, se debe limpiar el terreno y sentar las bases antes de reconstruirla. No es suficiente con cambiar leyes en el papel y ejecutar sentencias sobre las personas que encarnan la injusticia, solo por miedo a la confrontación inicial, porque eso es insostenible en el tiempo.
Sobre la justicia, la libertad y quienes piden “perdón” en Venezuela
Todo lo anterior es necesario tenerlo en mente en el contexto venezolano, porque, bajo esa luz histórica y bíblica, debemos comprender lo imperativo que es confrontar el discurso de algunos que llamándose “opositores”, por razones cuales sean —para no desviarme en la paupérrima calidad moral de muchos de esos personajes[6] y asumiendo solo ingenuidad en cada uno de ellos—, invitan al “perdón” incondicional, a la convivencia con criminales y a la idea de que la libertad se puede edificar aceptando a todos, incluidos aquellos que han diseñado y ejecutado el sistema criminal, opresivo, que nos ha destruido en los últimos años. El colmo de todo es que unos lo piden tan convencidos, vanagloriándose en su interior de su superioridad moral y supuesta madurez política, que da miedo… miedo por cuanto realmente proponen un suicidio de los pocos rayos de esperanza —aunque tenues en instantes— de recuperación institucional en el país.
Estos personajes, con más, menos o nula relevancia en la opinión pública —eso es irrelevante—, algunos de ellos religiosos —he allí la razón del porqué menciono la Biblia—, no han comprendido el escenario en el que se encuentra Venezuela, porque no han diagnosticado la enfermedad para después atacarla debidamente. En suma, son nescientes de las causas que nos llevaron a vivir lo que seguimos viviendo, y seguiremos viviendo de no estar a la altura de las circunstancias, tal cual lo requiere el país. No han comprendido que, volviendo al Rey Salomón, no se ejecutó a Joab por rencor personal —si hubiera sido así, David lo habría hecho en vida—, sino porque entendía que la paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia. Convivir con el verdugo sin que este pase por el estrado no es “reconciliación”, es rendición, es impunidad. En el fondo, el “aceptar a todos”, así, sin más, sin distinción de responsabilidad criminal, es una apología a la impunidad y, por extensión, a la inestabilidad. Un nuevo sistema de gobierno que nace aceptando en su seno a las estructuras que lo saquearon y torturaron, no es un sistema nuevo, sí un cambio de administración sobre una estructura podrida. Si Salomón hubiese “perdonado” a Simei bajo la excusa de la paz social, habría dejado una mecha encendida en los cimientos de su palacio, y la Biblia es clara al señalar que el reino se estableció después de la purga, no antes.
A estos personajes que, desde un moralismo funcional al sistema criminal, citan el amor al prójimo para validar la impunidad del chavismo —en sus distintas manifestaciones y vertientes, independientemente del color de la camisa del partido político que usen o quieran usar—, les recuerdo que el mensaje que necesita Venezuela es que empobrecer, perseguir, torturar y asesinar, más si es sistemáticamente, no debe salir gratis. La ley, la verdadera, la que demanda la sensatez y la decencia, no es opcional para los poderosos. Es más, también les recuerdo que “prójimo” no es cualquiera, sino solo aquel que (i) tiene una necesidad y (ii) está en tu poder ayudarlo. Esos que llegan hablando de un “prójimo” abstracto, romántico y genérico, como si refiriera a toda la humanidad, simplemente no saben de lo que hablan y deberían sentarse a repasar los versículos bíblicos, en su contexto y con visión panorámica, que refieren al tema.
El término “prójimo” —plēsion en griego y rea en hebreo— no define una identidad estática, sino una relación circunstancial, y ello es constatado en la parábola del buen samaritano[7] (Lc. 10:25-37), cuando un intérprete de la ley le pregunta a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”, al final de la parábola, éste no responde “¿Quién es el que está tirado?”, sino “¿Quién de estos tres te parece que se hizo —o fue— prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”, y el intérprete respondió: “el que tuvo misericordia de él”. Es decir, aquel que tuvo en su poder ayudar, y la voluntad de hacerlo, se hizo o fue el prójimo del necesitado. Tanto en hebreo como en griego, las palabras aluden a la idea: “el que está cerca”, si alguien necesitado está al otro lado del mundo y no se tiene forma de influir en su situación, bíblicamente no hay una demanda de “projimidad” con ese otro, porque no hay cercanía situacional. Bien señala la Biblia: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieras poder para hacerlo” (Prov. 3:27).
En este sentido, en Venezuela nuestro prójimo no son aquellos criminales que nos han sometido, sino la victima que exige justicia contra esos victimarios. Aquí no hay caridad alguna en permitir que el asesino comparta la mesa con la familia del asesinado bajo la excusa de “pasar la página” o “amar y perdonar al prójimo”. Eso no es cristianismo; es complicidad disfrazada de piedad. El perdón en la Biblia no es sinónimo de impunidad —¿O debo también señalar la infinidad de versículos que demuestran lo que digo?—. Si bien es cierto que la misericordia es uno de los pilares del Dios verdadero del que habla la Biblia —YHWH, Yawéh, Yavéh, Jehová, etc. (Ex. 3:14, Sal 83:18; Is. 42:8)—, en todos esos casos hubo un cambio de actitud de quienes cometieron las injusticias[8] (Prov. 28:13). Ergo, esos victimarios, al quebrantar la paz y no mostrar metanoia, se autoexcluyen de la categoría de prójimo, y todo aquel que intente omitir la justicia frente esos criminales se convierte, en cómplice del mal, uno que, pudiendo hacerse prójimo del necesitado, del oprimido, de la víctima, optó por seguir de largo y no se “un buen samaritano”. Por consiguiente, si pretendemos que Venezuela sea libre, debemos entender que la libertad tiene un costo legal. La impunidad es un cáncer que hace metástasis, y si hoy permitimos que el crimen se recicle en nombre de una “paz negociada”, mañana tendremos un sistema tutelado por mafias, donde el poder real seguirá en manos de quienes tienen las armas y el dinero manchado del lamento y de la sangre de millones de venezolanos. La libertad NO es un regalo que se obtiene por cansancio o por acuerdos entre las élites; es una estructura que se sostiene sobre la corrección de agravios.
El problema, sin embargo, y me temo, es que muchos no entienden este asunto como deberían, y quizá por eso es que durante años han intentado resolver un problema de seguridad nacional como si fuera un problema político[9], y ahora quieren tratar un problema que se está haciendo político, que requiere visión a largo plazo, estadistas para la transición, adaptación y estrategia, como un problema electoral[10], como si fuera un trámite administrativo, olvidando que no se trata de cambiar el administrador, sino de —prácticamente— refundar la nación.
Un realismo político más sensato, dado el escenario venezolano
Ahora bien, si bien es cierto que lo que expreso hasta el momento es un imperativo ético y legal bastante realista —pues, no se puede pretender construir un país libre y justo fundamentado en la impunidad—, y los ejemplos —bíblicos para los cristianos e históricos para los no creyentes— apuntan a ello, no es menos cierto que la sensatez exige entender que hay cosas que no se pueden conseguir de la noche a la mañana. A todos los venezolanos nos gustaría ver hacerse justicia en el corto plazo en el país, dado lo que hemos sufrido —y seguimos sufriendo—, pero lo cierto es que mucho de lo que pasa, y mucho de lo que pasará, para bien o para mal, no depende de nosotros en el corto plazo, y mucho menos será en función de nuestros deseos, sino de la cruda realidad de las fuerzas en pugna en nuestro país.
El realismo político lleva a aceptar que, si bien la justicia es el cimiento de la libertad, la construcción de dicho cimiento en un terreno minado requiere de una comprensión del momento, acompañado de acciones inteligentes, que, sin embargo, no debe confundirse con la claudicación moral. Nos guste o no, estamos en un escenario de transición y, como en todo inicio de cualquier quiebre o transición, se han de sentar las victimas con los victimarios, porque, aunque heridos, siguen teniendo las armas y, con ello, capacidad de desestabilización. Es simple. Ahora, sentarse con el victimario no es, per se, un acto de traición si se entiende como un movimiento táctico —que no es lo que están haciendo muchos de esos opositores, vale destacar, puesto que ellos solo buscan lo que siempre han buscado, ser funcionales a un régimen que les paga por ello—, volviendo a Salomón, su sabiduría no consistió solo en el castigo, sino en el timing. David le deja la tarea precisamente porque el momento político de David ya no permitía tales acciones sin arriesgar la estabilidad total, por lo cual esperó a que la estructura del nuevo reinado tuviera las condiciones necesarias para hacer justicia.
En otras palabras, el contexto venezolano nos impone una madurez amarga, pero necesaria, y nosotros debemos ser capaces de saber leer el momento. Por ello, la presión no debe ser ciega, sino quirúrgica, orientada a resquebrajar las bases del poder y la estructura criminal que sostiene al sistema. Negociar el desmontaje de una tiranía no es lo mismo que negociar la impunidad de sus crímenes; lo primero es un paso hacia la libertad, lo segundo es la siembra —¿o el cuidado?— de los próximos desmanes de nuestra sociedad. ¿Debo ser más claro? Lo soy: lo que se requiere de nosotros no es un optimismo ingenuo ni un purismo paralizante, sino la capacidad de forzar las condiciones para que la justicia sea posible. Debemos entender que la justicia, en contextos de criminalidad sistémica, a veces es un proceso de asfixia estratégica del mal antes de su procesamiento legal.
En conclusión, la libertad de Venezuela, si es que realmente se llega a alcanzarla[11], no vendrá de un “borrón y cuenta nueva”, ni de un acuerdo de élites a espaldas de la verdad, sino de nuestra capacidad para navegar las sombras del realismo político sin perder de vista el norte: —repito— que el perdón sin arrepentimiento es complicidad, y que la paz sin justicia es solo una tregua en el camino hacia el siguiente abismo. La meta sigue siendo clara e innegociable: sin justicia no hay libertad.
Excurso 1: sobre el éxodo, la posibilidad de impunidad y la justicia
Al respecto de lo sucedido en el éxodo con Egipto y los israelitas, algún lector de la Biblia podría señalar que Dios le había dado la oportunidad a Faraón de, a través de Moisés y Aarón, de dejar salir a los israelitas sin sufrir consecuencias por ello. Es decir, ofreció una salida diplomática al asunto (Ex. 5:1-2), y si Faraón hubiese aceptado, entonces no se aplicaría la premisa base sobre la cual ha girado el presente texto, a saber: sin justicia no hay libertad, y prima más bien el “dejar pasar”. No obstante, esto es una visión muy reducida de los hechos, y de la misma comprensión de lo que significa la “justicia”.
En principio, si Faraón hubiese aceptado dejar en libertad a los israelitas, sí, es cierto, YHWH no hubiese arremetido en contra del sistema tal y como lo hizo, pero no es menos cierto que, en este marco, se estaría apelando a la justicia restaurativa, es decir, a la reparación del orden —y no a la justicia retributiva, que es el castigo por los hechos—. El objetivo principal de la justicia no siempre es el exterminio del culpable, sino la detención del mal y la reparación por ello, por tanto, debemos entender que, si Faraón cedía, la justicia se habría cumplido en su forma restaurativa, porque el oprimido deja de serlo[12]. De hecho, quizá alguno no esté de acuerdo, pero era necesario que fuera así, porque, visto con objetividad, si no existiera la posibilidad de quedar “impune” —recibir una amnistía— tras cesar el daño, Faraón no tendría incentivos para detenerse, o sea, si el Faraón supiera que, aunque los libere, será destruido de todos modos, su opción lógica sería oprimir hasta el final —mejor morir luchando que con pasividad—. La salida que le había ofrecido Dios, como ya señalé, fue una diplomática, política, que partía del hecho de reconocer la soberanía del pueblo israelí, y la justicia iba por vía de la restitución y el arrepentimiento —por lo cual no era una “impunidad” en sentido absoluto—. El perdón no es sinónimo de impunidad.
Tengamos en cuenta, sin embargo, que Faraón no cedió, y, en este marco, la misma Biblia muestra que las 10 plagas no fueron desastres naturales al azar, sino un ataque directo y sistemático contra el panteón egipcio, pues, en la cosmovisión antigua, se trataba de una guerra de dioses: el Dios de Israel —YHWH— vs. las deidades locales que sostenían el poder del Faraón. Así, el Nilo convertido en sangre simboliza la muerte de la fuente de vida de Egipto, siendo un ataque contra el dios del Nilo, Hapi, y Osiris[13] (Ex. 7:14-25); la proliferación de ranas fue un ataque a Heget, la diosa de la fertilidad con cabeza de rana[14] (Ex. 8:1-15); los mosquitos —o piojos, representan una humillación para el dios de la tierra, Geb[15](Ex. 8:16-19); los tábanos —o moscas— tenían como objetivo, muy probablemente, a Khepri, dios del renacimiento y representado por el escarabajo[16] (Ex. 8:20-32); la peste del ganado simbolizó la destrucción de la economía y la fuerza, en ataque directo a los dioses Apis, el toro sagrado, y Hathor, la diosa con cabeza de vaca[17] (Ex. 9:1-7); las úlceras dejaron en evidencia la incapacidad de la medicina mágica de los dioses Sekhmet e Imhotep, que eran los dioses de las epidemias, curaciones y la sabiduría medicinal[18] (Ex. 9:8-12); el granizo y el fuego atacó a Nut, la diosa del cielo, y Shu, el dios del aire, y mostraron cómo el cielo, que debía ser protector y predecible para la agricultura, se convirtió en un arma de destrucción[19] (Ex. 9:13-35); las langostas tenían como objetivo a Min, el dios de las cosechas, y con ello se destruía totalmente las provisiones de los egipcios —lo que el granizo no destruyó, las langostas lo devoraron— (Ex. 10:1-20); las tinieblas fue una derrota para el dios supremos de los egipcios, a saber: Ra, el dios del sol, pues, durante tres días, el sol fue “borrado”[20] (Ex. 10:21-29); y la muerte de los primogénitos tenía como objetivo humillar a Faraón, quien se consideraba a sí mismo una divinidad[21] (Ex. 11:1-12-30). Todo ello fue necesario porque los hebreos, que llevaban 400 años inmersos en la cultura egipcia, tenían que ver cómo los dioses de sus opresores, a quienes probablemente habían llegado a temer o incluso respetar, eran impotentes ante su Dios. En otras palabras, funcionó como un proceso de desaprendizaje y formación para lo que les venía; cada plaga era una lección de que el sistema de castas y esclavitud de Egipto no estaba respaldado por una autoridad divina real, y era totalmente injusto.
Hoy, los venezolanos nos encontramos en un escenario más o menos similar. Si alguno pretende usar el ejemplo del éxodo para validar la impunidad en Venezuela, yerra en la medida en que, en Venezuela, el punto en cuestión es que, así como el Faraón no cedió ante los reclamos de justicia del pueblo israelí, muchos de los personajes que hoy ostentan, o en el pasado ostentaron, así como quienes pretenden ostentar, el poder, no han mostrado vestigio alguno de tal justicia restaurativa, y en muchos casos el daño ha sido tan grande que es inadmisible la impunidad, aun con el arrepentimiento —que no existe[22], dicho sea de paso—. Algunos se niegan a ceder y desmontar el aparato criminal que durante años ha sometido a los venezolanos. Y, en ese marco, no puede haber justicia restaurativa. Todo lo sucedido en Egipto, iniciando con la diplomacia, pasando por las 10 plagas y terminando con todo el aparato militar destruido, en realidad fue un juicio contra sus dioses y el sistema opresivo del Faraón, cada acción buscaba desmantelar la estructura que permitía la opresión contra los israelitas, y eso no es lo que muestran hoy algunos personajes. Durante todos estos años, el chavismo y la oposición falsaria han usado la diplomacia como un mecanismo para que el sistema criminal se mantenga, y vista así las cosas, el camino debe ser, al menos en buena medida, la justicia retributiva, cuando toque, en el momento que toque. Las oportunidades de salidas pacíficas no pueden ser infinitas, el mismo éxodo lo muestra, porque llega un punto donde la estructura opresiva se vuelve irreformable[23].
En vista de ello, quienes hoy debaten sobre esa falsa dicotomía que pretenden vendernos, “la paz con impunidad” o la “justicia con conflicto eterno”, simplemente no entienden donde están parados. Y si es cristiano y pretende apelar a la Biblia para sostener tal cosmovisión, no solo no entiende dónde está parado, sino que tampoco entiende el libro sagrado que dice estudiar. En ambos casos, ninguno tiene algo sensato que decir sobre la crisis venezolana y su salida. Hablar de “paz” en un contexto donde se mantenga la estructura criminal chavista, es hablar de la misma pax criminal egipcia, donde se gozaba de una “paz” basada en el orden, la producción y el control social, pero se era esclavo; si Venezuela sigue fundamentada en el control absoluto y la neutralización de la disidencia —la pax chavista—, no podremos hablar de verdadera paz. Sobre éste particular, la “paz”, debo señalar que la misma está asociada a los conceptos de armonía y la justicia, por tanto, mientras se siga por la vía del crimen, que implica restricción de libertad, no puede haber paz.
En suma, quien hable de paz y perdón en Venezuela sin el restablecimiento de los derechos, lo que exige en realidad es una tregua de sumisión, no una sociedad libre. La libertad real llegará el día en que el sistema completo caiga y se cimiente la refundación de un país en la justicia institucional, uno que impida la llegada de un nuevo Faraón o, en nuestro caso, un nuevo caudillo o mafioso.
Excurso 2: aclaratoria final
Antes de irme, y antes de que venga alguno, con nula o poca comprensión lectora, a llamarme “subversivo” o “sanguinario”, dejo bien claro que todo lo expresado hasta el momento no es un llamado al linchamiento, sino al debido proceso, al Derecho. Mi tesis central es que la reconstrucción y la estabilidad son hijas de la legalidad, no de la concordia forzada o artificial; esa “purga” de la que hablo es judicial, no violenta fuera de la ley —al menos no en este contexto, porque circunstancias distintas ameritan respuestas distintas, como también he expresado muchas veces en el pasado: ninguna dictadura en la historia ha salido por buenos modales, y ningún tirano ha entregado el poder con una sonrisa—. Lo dejo a reflexión.
[1] Sí, voy a apelar a la Biblia, porque también quiero poner en tela de juicio a muchos autodenominados cristianos que viven dándose golpes de pecho por vociferar un moralismo absurdo, sin sustento bíblico, y que les sirve de base para ser funcionales, con acciones o por omisión, a un sistema criminal que ha sometido a Venezuela por años. A todos esos eruditos “cristianos” los desafío contraargumentar lo que aquí expongo, más si son del ala que “ora” y “bendice” a perversos personajes, en nombre del amor y el perdón al “prójimo”.
[2] Al respecto de este tema en concreto, sobre Egipto y los israelitas, que amerita ciertos matices, vuelvo en la sec. “Excurso 1: sobre el éxodo, la posibilidad de impunidad y la justicia”.
[3] Hasta ese momento, no había precedentes para sostener juicios de ese tipo, lo cual derivó en intensos debates sobre la viabilidad, necesidad y legitimidad de un proceso judicial que dirimiera y atacara directamente los crímenes en los que habían incurrido los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Este hecho, junto a otros, comparando con el presente, y solo a modo de comentario incisivo, media mis reflexiones sobre lo que pasó el 3 de enero en Venezuela y la “efectividad” de un Derecho Internacional que se ha mostrado inservible a la hora de responder efectivamente a los crímenes que se han cometido en Venezuela. Pareciera que sólo existe el Derecho Internacional efectivamente cuando se pretenden defender a los “Estados”, independientemente de sus acciones, y no al pueblo que éste somete. Sobre este tema, que compete a la teoría y/o filosofía del Derecho, he presentado un ensayo para un concurso que, independientemente del resultado, saldrá en algunos meses —aunque los estudiantes de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) me invitaron a hablar al respecto este mes de mayo, así que daré una especie de abreboca ese día—.
[4] De hecho, todo ese proceso es lo que ha permitido y fundamentado los juicios de personajes nazis que son encontrados y procesados en la actualidad. Alemania se reconstruyó sobre una base ética que, aun con las críticas que podamos tener, prevalecen hasta hoy.
[5] La estabilidad de Ruanda es criticada en algunos aspectos, pero al menos las premisas pases para romper con la impunidad que reinaba hasta el momento es algo a considerar en cualquier proceso similar o peor.
[6] Esos personajes son el opuesto que su opuesto necesita para existir, por tanto, no se oponen a nada, porque constituyen, todos juntos, los pilares en los cuales se sustenta todo el sistema maligno que vivimos.
[7] En griego bíblico, se traduce principalmente como: πλησίον, que se pronuncia plesíon; y en hebreo, se escribe רֵ֫עַ y se pronuncia re’a. Ambos refieren a “asociado, compañero, vecino, amigo o cercano”. Ahora bien, en hebreo, el término está relacionado con la expresión: רַע, que se pronuncia “ra” y significa “mal” o “quebrantado”, ya que comparten la mismas consonantes básicas y se diferencias solo por la vocalización —que, de hecho, no aparece en los rollos originales de la torá—, y muchos teólogos interpretan esto como una “unidad en la fragmentación”, en el sentido de que el “mal” —ra— ocurre cuando una parte se separa de la imagen general —de allí que refiera a “quebranto”—, y, de manera similar, el “prójimo” —rea— es una parte separada, que parece “otro”, de la unidad total de la humanidad. No obstante, no estoy del todo de acuerdo con ello; si bien es cierto la premisa de que en la raíz “todos somos uno” y los demás son un “otro que yo”, lingüísticamente, más bien se indica que el prójimo es alguien que está quebrantado, o en malas condiciones, y necesita mi ayuda. En adición, para ir un poco más allá, la palabra “rea” también está ligada a la raíz רָעָה, que se pronuncia ra’ah, y la misma significa “pastorear” o “alimentar”. Entonces, el prójimo es alguien quebrantado o necesitado, y mi función como su rea —compañero, cercano, independientemente de si lo considero mi enemigo o no, y motivado por un amor ágape, es decir, fundamentado en principios, en el deber—, es la de un “pastor” que cuida, nutre y ayuda a sanar a quien está en malas condiciones. En otras palabras, y apelando a la Parábola del Buen Samaritano, el prójimo es aquel que está caído y herido en el camino, no cualquiera en todo lugar y en todo momento.
[8] Es el cambio de mente, de actitud, ante el mal que habían cometido —eso es lo que se conoce como metanoia—.
[9] Como expresé en el pasado: “Hoy tenemos a personajes que quieren reducir la situación a una ‘pugna política’, ignorando la realidad que golpea a los venezolanos en su cotidianidad”, no entienden que “con las bestias no se razona”, porque “ellos no se guían por la lógica de la negociación, del diálogo, derechos o procesos electorales cuando ostentan el poder, sino por la lógica de la fuerza para saciar su hambre de poder” (Ver: Roymer A. Rivas B. 2025. Los venezolanos y el pacifismo: el error de la lógica política ante la barbarie. Publicado en ContraPoder News. En: https://goo.su/rjuYC (Cit. 10/05/2025)). Si bien, tenga en cuenta que, aunque sigue siendo cierto, todo ello lo expresé antes del 3 de enero… las cosas cambiaron y se amerita otro tipo de pensamiento ahora, partiendo del realismo político —que, a mi juicio, la casta política venezolana opositora no posee y difícilmente poseerá—.
[10] Ver: Roymer A. Rivas B. 2026. El eterno retorno de la incapacidad: la miopía de una “oposición” que pide elecciones en un tablero que no fue capaz de conquistar. Publicado en ContraPoder News. En: https://goo.su/CzOIq0 (Cit. 10/05/2025). En esto, cito: “En contextos como el venezolano, primero es el poder, después es el voto, y esa es una lección que sus egos no les dejan aprender, porque son políticos de carrera que solo saben moverse en procesos electorales, no estadistas de transición que entienden que primero hay que demoler toda la estructura que mantuvo y sigue manteniendo al chavismo atornillado en el poder y que, de no cambiar, de seguro los hará volver con el tiempo.”
[11] He dicho que estamos en un escenario de transición, pero no dije que esa transición va a desembocar en lo que todos queremos. Después de los eventos del 3 de enero del presente año, evidentemente, las cosas no son, ni serán, iguales que en el pasado, pero en qué desembocará eso para nuestro bien o mal será directamente proporcional a la madurez política que demuestre la sociedad venezolana, tanto en los personajes que hagan sus líderes como en las exigencias que reclamen.
[12] En la Biblia, el acto de “soltar” a quien se retiene ilegalmente es en sí mismo un acto de restitución, por lo que la liberación de los israelitas era el pago de una deuda acumulada por años —no solo con ellos, sino con el mismo YHWH, porque, si al caso vamos, Israel era visto como “su propiedad”, por lo que el sistema egipcio decía ser dueño de algo que no le pertenecía—. Si Faraón los liberaba, estaba renunciando a su capital económico y a su orgullo, lo cual ya es una forma de justicia correctiva. De hecho, al salir los israelitas, las escrituras indican que pidieron alhajas de oro y plata, en forma de pago de salarios atrasados —restitución— (Ex. 3:21-22; 11:2-3; 12:35-36; estos textos son relevantes, porque el cap. 3 del éxodo muestra que la intención primaria de Dios era que los israelitas salieran y recibieran un pago por sus años de trabajo, antes que recurrir a la justicia retributiva, es decir, era parte del diseño legal que los israelitas no se fueran con las manos vacías. Si bien, el sistema egipcio no aceptó y ya fue después de la última plaga donde todos estaban desesperados porque los israelitas salieran, que procedieron a entregar lo que les correspondía entregar en un principio —capaz más—).
[13] Se decía que el Nilo era su torrente sanguíneo.
[14] En el contexto egipcio, las ranas eran sagradas y no podían matarse, por lo que la fertilidad descontrolada se convirtió en un estorbo. Con vida y la muerte de esas ranas, es como si YHWH obligara a los egipcios a ver a su diosa pudriéndose en montones por toda la tierra.
[15] Los sacerdotes egipcios eran extremadamente meticulosos con la limpieza ritual en sus adoraciones, por lo que la infestación de parásitos que surgen del polvo de la tierra los hizo ritualmente impuros e incapaces de servir en sus templos.
[16] Aquí comienza a marcarse una distinción entre quienes eran afectados por las plagas, porque ésta afectó a los egipcios, pero no a la tierra de Gosén, donde vivían los israelitas.
[17] Para una cultura que veneraba al ganado como encarnación de lo divino, verlos morir en masa era un golpe devastador.
[18] Los magos del Faraón ni siquiera pudieron presentarse ante Moisés porque estaban cubiertos de llagas; sus dioses sanadores no pudieron proteger sus propios cuerpos.
[19] Con ello, se destruía casi totalmente las provisiones.
[20] Con esto Dios decía que los esclavos tenían un Dios que tenia poder sobre la luz misma.
[21] Se creía que el Faraón era un dios viviente y su hijo primogénito era un heredero divino, por tanto, al no poder proteger a su propio hijo, el Faraón quedó expuesto como un simple mortal ante el poder de YHWH. A este le acompañaron muchos primogénitos de quienes seguían creyendo en el sistema egipcio.
[22] ¿Es necesario que hable de la burla que representó la supuesta “Ley de amnistía”, donde solo se liberaron parcial y discrecionalmente a personas que jamás debieron estar en las mazmorras del régimen chavista? ¿Es necesario que hable de la burla de ciertos personajes a la cantidad de asesinados por la dictadura? Tan solo esta semana, por hablar de lo más próximo, el régimen dio a conocer la muerte de Víctor Hugo Quero, quien supuestamente murió —fue asesinado— hace 10 meses, pero durante todo este tiempo se le negó información a la madre sobre su paradero y condición. Ahora, después de dado a conocer todo, se sigue amedrentando contra su madre, Carmen Teresa Navas, de 82 años, con colectivos y amenazas a su integridad física (ver: Carmen Teresa Navas denunció que colectivos armados la amenazaron en su casa. Publicado en ContraPoder News. En: https://goo.su/Kdr7 (Cit. 10/05/2026). ¿Acaso no es esto un equivalente a la actitud de Faraón para con los israelitas en Egipto? Reflexione usted.
[23] En este punto, cabe una reflexión: ¿Se puede refundar una nación apelando al mismo sistema legal que le dio origen —constitución, por ejemplo—? ¿Se puede hablar de restauración si se siguen manteniendo ciertas ideas de paternalismo estatal en el país? ¿Se puede sostener un sistema justo si las armas siguen en manos de los opresores y un sistema militar adoctrinado para el mal? ¿Se puede hablar de elecciones con el mismo CNE fraudulento, fundamentado en registros de identidades fraudulentos, rodeado de instituciones que se fundamentan en leyes ilegitimas? Y pare usted de preguntar…
El embajador de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, ha rechazado ante la ONU el proyecto de resolución elaborado conjuntamente por EE. UU. y Bahréin sobre el estrecho de Ormuz, que ha calificado de «defectuoso», «parcial» y con «motivaciones políticas».
«[La resolución] afirma que sus acciones tienen como objetivo proteger la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y ha formulado acusaciones infundadas contra Irán. Los hechos sobre el terreno demuestran lo contrario. Las acciones de EE. UU. contradicen flagrantemente sus objetivos declarados y solo han servido para intensificar las tensiones y profundizar la inestabilidad en la región», ha recogido la carta escrita por el embajador.
Teherán ha defendido su postura ante el Consejo de Seguridad y ha pedido a sus integrantes que no caigan en las «distorsiones» norteamericanas sobre el Derecho Internacional, acusando a Washington de aprovechar «cualquier intento para justificar la agresión o el uso ilícito de la fuerza». A su vez, desde la República Islámica confían en la diplomacia y han querido recordar que su postura «es clara».
«La única solución viable en el estrecho de Ormuz es el fin definitivo de la guerra, el levantamiento del bloqueo marítimo y el restablecimiento del paso normal», ha matizado.
Sobre un posible alto al fuego, durante la tarde de este viernes, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha afirmado que espera recibir este viernes de Irán una respuesta a su última oferta de negociaciones, aunque no la da por sentada habida cuenta del repunte de hostilidades esta semana y sobre la que ha señalado a Teherán como único responsable.
De visita en Italia y el Vaticano, Rubio ha tratado en profundidad con los medios la actual situación en Irán. Sobre las negociaciones, primero, Rubio ha trasladado su expectativa de que la respuesta iraní «podría llegar hoy en algún momento» aunque en su opinión el sistema de Gobierno iraní «sigue estando muy fragmentado y algo disfuncional, así que eso podría ser un impedimento».
Los ministros de Exteriores de los Veintisiete discutirán este lunes en Bruselas la imposición de nuevas sanciones contra los responsables rusos del secuestro de niños ucranianos así como de medidas restrictivas contra los colonos israelíes por la violencia ejercida desde sus asentamientos en Cisjordania.
Ambos expedientes podrían recibir el visto bueno político definitivo este lunes en el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) que tiene lugar en la capital comunitaria en el caso de alcanzarse la unanimidad necesaria entre todos los Estados miembro para su aprobación, según han informado fuentes europeas.
Las sanciones vinculadas a la deportación y transferencia forzosa de niños ucranianos a Rusia son las que tienen más visos de salir, ya que está previsto que se formalicen tras una reunión presencial bilateral con el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, primero; y con la jefa de la diplomacia de Canadá, Anita Anand, después.
Según han detallado fuentes comunitarias, estas medidas restrictivas afectarían a 20 nuevas personas y entidades responsables de estas prácticas, sumándose a los 108 ya sancionados por este asunto, toda vez que los ministros empezarán a debatir el 21º paquete de sanciones contra Rusia con la vista puesta en que se apruebe antes del verano.
La Unión Europea (EU), han explicado esas mismas fuentes, ha coordinado con los socios del G7 «entre bastidores» con países como Reino Unido y Canadá, para que anuncien medidas restrictivas similares por el secuestro de niños de forma concertada para reforzar el mensaje de que estos actos no quedarán impunes.
De hecho, tras la finalización del CAE, está agendado un encuentro de alto nivel de la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos que estará copresidida por la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, la comisaria de Ampliación, Marta Kos, junto a los ministros de Ucrania y Canadá.
Después de que los Veintisiete fueran incapaces en la última reunión del CAE de acordar sanciones políticas o comerciales contra Israel por sus reiterados ataques a Palestina y Líbano, los ministros abordarán la aprobación de medidas restrictivas contra los colonos violentos en Cisjordania.
Según fuentes europeas, los ministros están «cada vez más cerca» de un acuerdo político para sancionar a los colonos, ya que existe la percepción de que se está alcanzando la unanimidad, sobre todo tras la derrota en las elecciones de Hungría del ex primer ministro Viktor Orbán, que estaba bloqueando de manera reiterada cualquier tipo de sanción contra Israel.
Las sanciones contra colonos violentos podrían formar parte de un paquete más amplio que incluya también medidas contra operativos de Hamás. La lógica que maneja Bruselas es agrupar bajo una misma categoría a todos los actores que obstaculizan activamente cualquier avance hacia una solución de dos Estados.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha afirmado este sábado que está dispuesto a reunirse con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, en un tercer país, si bien ha puesto como condición que haya sobre la mesa un acuerdo definitivo de paz para poner fin al conflicto con Ucrania.
«Sería posible reunirse en un tercer país, pero solo si se alcanza un acuerdo definitivo sobre un tratado de paz, que debería estar diseñado con una perspectiva a largo plazo», ha señalado en declaraciones a la prensa recogidas por la agencia de noticias TASS.
Putin también ha asegurado que hasta ahora Ucrania no ha presentado ninguna propuesta de intercambio de prisioneros —como contempla la tregua de tres días alcanzada entre las partes y anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump— mientras que Moscú sí propuso una lista con 500 militares ucranianos capturados antes del alto el fuego de tres días en vigor.
«La reacción fue que debíamos examinar con detenimiento, tal vez no a 500, sino a 200. Luego desaparecieron por completo y dijeron abiertamente que no estaban preparados para este intercambio. No lo querían», ha dicho, criticando además en otro punto los «juegos» de Kiev al proponer otra tregua alternativa a la suya.
Putin también ha aseverado que Trump apoyó su propuesta de alto el fuego para los días 8 y 9 de mayo. «El presidente lo apoyó de forma activa y lo anunciamos al día siguiente, pero tan pronto como lo anunciamos, no hubo reacción de nadie», ha dicho, afirmando así que a Kiev no le parecía «ventajoso» aceptar su propuesta, por lo que la parte ucraniana propuso otra fecha.
Por otro lado, los periodistas han preguntado al mandatario ruso sobre su decisión de no exhibir armamento durante el desfile por el Día de la Victoria, en el que se conmemora el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi.
«Decidimos que celebraríamos los actos conmemorativos sin la exhibición de equipo militar no solo por razones de seguridad, sino sobre todo porque las Fuerzas Armadas deben centrar su atención en la derrota final del enemigo en el marco de la operación militar especial», ha dicho, en alusión a la invasión rusa de Ucrania.
Putin, que también ha afirmado que en caso de que Ucrania hubiese interrumpido los festejos Moscú se habría visto obligado a lanzar «ataques en represalia» masivos contra el centro de Kiev, también ha afirmado que el conflicto parece que está llegando a su fin.
Caracas. – Según lo informó el Banco Central de Venezuela (BCV) este pasado viernes, la divisa norteamericana se ubicó en Bs. 500.46, superando ya la barrera de los Bs. 500 para las operaciones oficiales del sistema cambiario nacional.
Del mismo modo, el BCV compartió el valor oficial sobre las transacciones con el euro, en la que fijó la tasa Bs. 589,27. Con ese monto del llamado dólar oficial, el salario mínimo y las pensiones (Bs. 130) equivaldrían a 0.25 centavos de dólar.
El tipo de cambio publicado por el BCV es el promedio ponderado de las operaciones de las mesas de cambio de las instituciones bancarias, al cierre de la jornada del viernes 8-5-2026.
El BCV recordó también, que las cotizaciones oficiales son utilizadas como referencia para transacciones comerciales, pagos de servicios y operaciones financieras dentro del territorio venezolano.
No obstante, debido a la enorme brecha que todavía presenta con el dólar paralelo, cuyo valor oscila entre los Bs. 600 y los Bs. 750, muchos comercios optan por promediar sus operaciones en base al euro, violando normativas legales y afectando a los consumidores.
Caracas. – A principios de mayo se reportaron graves y presuntas filtraciones de datos masivas que involucran a importantes entes del narcorégimen, como SAIME, SAREN, y el Sistema de Carnet Fronterizo, así como también a la plataforma privada de financiamiento Cashea. Las brechas habrían expuesto información personal y financiera de millones de venezolanos.
Los reportes difundidos en redes sociales, pero no confirmados aun oficialmente, señalan que la filtración incluiría cédulas, fechas de nacimiento, profesiones y documentos civiles clave, información altamente delicada que podría ser usada para fraudes, suplantación de identidad y persecución.
Las alertas han sido difundidas por servicios de monitoreo como VECERT Analyzer y Dark Web Intelligence.
En el caso del Saime, los supuestos atacantes afirman haber extraído una base de datos biográfica con alrededor de 35.2 millones de registros. Entre los datos presuntamente comprometidos figuran números de cédula, nombres completos, sexo, fecha de nacimiento, profesión y fechas de registro en el sistema.
Sobre el Saren, la filtración habría implicado la exfiltración de aproximadamente seis terabytes de documentos legales en formato PDF, incluyendo certificados de nacimiento y otros registros civiles sensibles relacionados con filiación, herencia y estado civil.
Asimismo, la presunta vulneración del sistema de Carnet Fronterizo incluiría cerca de 92.000 registros detallados con información como correos electrónicos, números telefónicos, identificaciones extranjeras, contraseñas y fechas de registro.
Mientras, sobre Cashea, una plataforma venezolana de financiamiento y pagos por cuotas, la página Dark Web Intelligence indica, que un actor de amenazas estaría ofreciendo un supuesto conjunto masivo de datos transaccionales vinculados a la empresa.
De confirmarse el alcance total, las denuncias en redes aseguran que se estaría ante uno de los mayores golpes de ciberseguridad en la historia reciente de Venezuela. El narcorégimen chavista, que presume control absoluto, ni siquiera puede proteger los datos básicos de sus ciudadanos.
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